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Archivos Mensuales: noviembre 2015

La población europea entre los siglos XVIII y XIX

La Demografía es la ciencia que estudia la población. Puede hacerlo desde dos puntos de vista: uno dinámico, a través del estudio de sus variaciones en el tiempo y en el espacio, o movimientos de la población; y otro estático, que analiza la composición de la población en un momento y lugar determinado, o estructura de la población. La Historia utiliza sobre todo la dinámica de la población en sus estudios, al mostrar la evolución de las diversas variables que la constituyen. Observa en las siguientes imágenes, sendos esquemas en los que se muestran las nociones básicas que todos debemos conocer sobre dinámica y estructura de la población:

Dinámica de la población

Estructura de la población

Si nos atenemos solo a los movimientos naturales de la población, vemos que ésta puede crecer en mayor o menor medida o, incluso, decrecer, en función de los valores que adquieren la mortalidad y la natalidad. Pues bien, cuando dichos valores se mantienen en el tiempo según unas pautas más o menos estables, se habla de régimen demográfico, que no es más que un patrón o modelo de crecimiento de la población, que no varía sustancialmente en un largo período de tiempo.

De la lectura y observación de los cuadros y textos anteriores, deduce el significado de:

  1. Movimientos Naturales de la población

  2. Crecimiento Natural

  3. Movimientos Migratorios (o Migraciones)

  4. Estructura de la población

  5. Población Activa.

  6. Régimen Demográfico.

Como la natalidad y la mortalidad dependen, en buena medida, de las características del sistema económico, cultural y tecnológico alcanzado por una sociedad, podemos hablar, a grandes rasgos, de dos tipos de regímenes demográficos a lo largo de la historia:

  1. El Régimen Demográfico Antiguo, se caracteriza por valores altos de Natalidad, compensados por una también alta Mortalidad, todo ello debido a que se trata de sociedades rurales y con un bajo nivel de vida. En consecuencia, el Crecimiento Natural era muy bajo e, incluso, negativo, cuando se dejaban sentir los efectos de las periódicas Crisis de Subsistencia o de mortalidad, que eran causadas por guerras, malas cosechas o especulación con los precios del trigo;  la esperanza media de vida era, pues, muy baja (raramente superaba los 30 años)
  2. El Régimen Demográfico Moderno o actual, se caracteriza por valores bajos de Natalidad, compensados por una también baja Mortalidad, todo ello debido a que se trata de sociedades urbanas y con un alto Índice de Desarrollo Humano. En consecuencia, también en este caso, el Crecimiento Natural es muy bajo  e, incluso, negativo (en épocas de crisis la natalidad se reduce a niveles ínfimos);  La mortalidad deja de disminuir, ya que la esperanza media de vida es muy alta (más de 75 años) y, por lo tanto, la población tiende al envejecimiento.

El paso de un régimen a otro coincidió (y fue consecuencia) históricamente, con una serie de cambios en las formas de vida, principalmente en la economía y en la cultura, de las sociedades europeas del siglo XVIII.  La dinámica demográfica en Europa, experimentará un proceso de reducción, más o menos lenta, de los valores de la mortalidad, primero, y de la natalidad, más tarde, que se desarrolla en dos fases sucesivas, y que se denomina Transición Demográfica.

Gráfico Transición Demográfica

En el siglo XVIII, la progresiva incorporación de medidas higiénicas básicas a los hábitos de vida, una relativa paz en el continente y una mejor y más abundante alimentación, hizo que las crisis de subsistencia se fueran volviendo cada vez más raras y que, por consiguiente, la mortalidad comenzase a descender con claridad, mientras se mantenía alta la natalidad.  Nos encontramos en la 1ª Fase de la Transición Demográfica.

Esta situación, de haber continuado vigentes las viejas estructuras económicas de origen medieval en Europa, hubiera culminado en una grave crisis demográfica por superpoblación, tarde o temprano. ¿Por qué no sucedió? Las razones son varias, y en primer lugar hay que señalar las transformaciones en la estructura agraria de países como Inglaterra o los Países Bajos, donde mejoraron las técnicas agrícolas y se desarrollaron nuevos sistemas de cultivo que incrementaban los rendimientos. En segundo lugar, porque, en las ciudades se experimentó un gran crecimiento de la industria, especialmente la textil, que acabaría dando lugar a la llamada Revolución Industrial.  Hacia ellas se dirigió el masivo éxodo rural causado por la reducción de mano de obra que la introducción de máquinas provocó en el campo, y porque muchos pequeños campesinos, arruinados, se veían obligados a vender o abandonar sus tierras.

En el momento álgido de la Transición Demográfica (que, en el gráfico anterior, se encuentra entre la 1ª y 2ª fase), la diferencia entre las tasas de natalidad y de mortalidad, es máxima, por lo que el Crecimiento Natural será muy grande, y ello da lugar a un enorme aumento de la población.  Por ello, este proceso recibe también el nombre de Revolución Demográfica y suele ir acompañada de intensas migraciones. Además del ya mencionado Éxodo Rural, también se produjo una numerosa emigración hacia América y otros continentes, especialmente a partir de la segunda mitad del siglo XIX.

Deduce, a continuación, el significado de los siguientes términos y defínelos:

  1. Régimen Demográfico Antiguo.

  2. Crisis de Subsistencia.

  3. Esperanza de vida.

  4. Régimen Demográfico Moderno.

  5. Transición Demográfica.

  6. Éxodo Rural.

Así pues, la Transición Demográfica tuvo tres consecuencias principales sobre la población europea del siglo XIX:

  1. Provocó un gran aumento de la población en Europa como podemos ver abajo en sendos gráficos para algunos países europeos y para España.
  2. Ello dio lugar a grandes migraciones, entre las que destaca el Éxodo Rural, que pobló las ciudades europeas, y la emigración hacia América, que desplazó a millones de europeos hacia el Nuevo Continente, gracias sobre todo al gran progreso que experimentaron las técnicas agrícolas y de producción industrial (Revolución Industrial).
  3. Finalmente, la masiva llegada de gente a las ciudades, generó una auténtica Revolución Urbana, que fue posible gracias al desarrollo de nuevos medios de transporte, especialmente el Ferrocarril, capaces de abastecer poblaciones no agrícolas a gran escala.

A continuación, tratad de interpretar los dos gráficos que se exponen debajo, utilizando un esquema de comentario similar al utilizado con los textos:

Evol_pob_EdadMod

EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN SIGLO XIX

Trata ahora, como ejercicio de autoevaluación, de comentar el siguiente texto utilizando las pautas de análisis explicadas en clase:

“A principios de marzo, al aumentar la penuria, vinieron a esta ciudad unos tres mil pobres, la mayor parte de los cuales, negros, tostados por el sol, extenuados, débiles y en malas condiciones, daban muestras evidentes de su necesidad (…). Y estos pobrecillos que iban vagando por la ciudad, destruidos por el hambre (…), morían de cuando en cuando por las calles, por las plazas y bajo el palacio (…). Debiéndose, por los presentes sucesos, deducir una advertencia para saber cómo comportarse en el futuro, se recuerda que sería necesario socorrer a los pobres de los pueblos mandándoles grandes y suficientes limosnas, prohibiéndoles después rigurosamente la entrada en la ciudad, poniendo guardias en las puertas y haciéndoles salir cuando hubieran entrado. Porque actuando de este modo evitaremos el espanto que implica una multitud rabiosa de gente medio muerta que asedia a todo el mundo por las calles, por las plazas, por las iglesias y a las puertas de las casas, de modo que no se puede vivir con un hedor que apesta, con continuos espectáculos de moribundos muertos y, sobre todo, con tantos rabiosos que no se los puede quitar uno de encima sin darles limosna.”

Medidas que un médico aconseja tomar en el futuro a raíz de la hambruna de 1629 en Bérgamo (Italia).

 
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Publicado por en 28/11/2015 en Geografía, Historia

 

Evolución económica de España y Europa durante la Edad Moderna

Una vez que tenemos una visión general de la Edad Moderna, antes de pasar al estudio de la Geografía, es conveniente profundizar en algunos de los elementos clave de la economía y la demografía y en las transformaciones que experimentaron durante dicha época,  con el fin de entender cómo se gestó el mundo actual, cuyos rasgos económicos se estudiarán en la segunda parte del curso.

La Economía

Durante la primera mitad del siglo XVI, la economía europea estuvo dominada por un alza sostenida de los precios; en la segunda, por una inflación sin precedentes. Una serie de intelectuales españoles de la época (Martín Azpilicueta, Tomás de Mercado, Luis Ortíz, Sancho Moncada, etc.) llamados arbitristas (por encargarse de ayudar a los gobernantes a tomar medidas para la mejora de la economía de los reinos, generalmente mediante impuestos o arbitrios), comenzaron a preguntarse las razones de tal situación económica y a dar respuestas muy acertadas, de tal forma que podemos considerarlos como los padres de la ciencia económica.

Como indicaba Martín Azpilicueta, el dinero, en forma de monedas, es una mercancía más en un mercado, por lo que si hay mucha cantidad de él, los precios de aquello que se intercambia por dinero, suben;  si aquél, por el contrario, escasea, los precios bajan. A continuación decía que en España había mucho dinero desde que se habían descubierto las Indias (América), de donde procedía el oro y la plata con los que se acuñaban monedas, y por lo tanto, los precios subían sin cesar. Hoy diríamos que se produjo una gran inflación de precios, dado que la demanda de productos en el mercado aumentaba al tiempo que la oferta se mantenía igual o decrecía.

Ahora trata de deducir, a partir de lo que has leído, el significado de:

  1. Dinero.

  2. Mercado.

  3. Precios.

  4. Demanda.

  5. Oferta.

  6. Inflación.

La subida de los precios repercutió primero en España, debido al aumento de las importaciones de oro y plata de México y Perú.  Los efectos de esta masiva llegada de lingotes fueron contrarrestados más tarde por su exportación a otros países de Europa para liquidar una balanza comercial cada vez más deficitaria y satisfacer las necesidades de sus ejércitos en los Países Bajos y en otras regiones de Europa.  Hasta que ese trasiego de lingotes surtió efecto, los precios generales en el resto de Europa subieron más despacio que en la península Ibérica. No obstante, la tasa de inflación, diferente según los países, impulsó la expansión del comercio internacional que siguió al descubrimiento del Nuevo Mundo, al incrementarse la posibilidad de grandes y jugosos beneficios en los negocios que los extranjeros hacían con la corona hispánica.

Luis Ortiz, además, decía que, en Castilla, la industria (o manufactura) estaba decayendo por el escaso apoyo que recibía de los gobernantes y por el desprecio hacia el trabajo manual de la sociedad en general. Quien tenía dinero, prefería invertirlo en el comercio con América, que solía deparar cuantiosos beneficios. Así, las materias primas, al no existir suficiente demanda en España, se exportaban a Europa a muy bajos precios. De allí volvían a precios muy elevados, una vez transformadas en productos manufacturados: telas, orfebrería, objetos de lujo, etc.  De esta forma, como señalaban ya en su día Lope de Vega o Quevedo, salían de España grandes cantidades de riqueza hacia Europa (donde se iban formando grandes fortunas), mientras España se empobrecía por la inflación y el desigual reparto de la riqueza procedente de América.

De los dos párrafos anteriores, debes deducir el significado de:

  1. Importación.

  2. Exportación.

  3. Materias primas.

  4. Productos manufacturados.

  5. Comercio internacional.

  6. Industria manufacturera.

Luebeck-1350

Por otro lado, el comercio de cereales entre los países bálticos y los del sur de Europa, que pronto sería controlado por los Países Bajos, resultó también favorecido por la tendencia que tenían los precios de los alimentos a exceder los de los artículos manufacturados.  La causa era un impresionante crecimiento de la población europea (de 55 millones en 1450 a cerca de 100 en 1600), que provocó el aumento de la demanda de alimentos, especialmente cuando el suministro disminuía por las malas cosechas.

Aunque la industria todavía se dedicaba principalmente a la provisión de objetos de lujo a las clases acomodadas, la expansión comercial dio lugar a una extensión del sistema crediticio y de la banca pública, sobre todo en Italia, donde los banqueros genoveses se ocupaban de la transferencia de fondos de los envíos españoles a los Países Bajos.

Muchas de estas tendencias se invirtieron en el siglo XVII.  La inflación quedó controlada en la segunda década por el descenso de las importaciones de lingotes americanos.  El comercio internacional, reforzado por las necesidades militares durante la Guerra de los 30 años, experimentó más tarde una recesión y se estancó.  La competencia entre las potencias para repartirse el mercado mundial condujo a la adopción de medidas basadas en la acumulación de grandes reservas de oro y plata y en la protección de la producción nacional frente a las importaciones (Mercantilismo), por parte de la mayoría de los gobiernos excepto el de los Países Bajos.  Finalmente, el cambio del centro de la actividad comercial del Mediterráneo a la costa atlántica continuó y se consolidó a finales del siglo XVII.

Pincha en el siguiente enlace para acceder a un esquema con lo esencial de lo dicho hasta ahora

Esquema economía siglos XVI y XVII

 

 
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Publicado por en 17/11/2015 en Historia

 

Madrid tiene boina y se la pone cuando hace sol

Sigamos el siguiente enlace, pinchando sobre la fotografía, y leamos la noticia:

contaminacion11

Si no nos hemos fijado bien, pensaremos que la noticia es de hoy. Todo el mundo habla de la “boina” de Madrid, y no porque nos guste lucirla de vez en cuando. Porque, en realidad, es una campana de contaminación. Como se ve en la imagen, se trata de una acumulación de partículas y gases contaminantes en las capas bajas de la atmósfera que, debido a la existencia de altas presiones, no se dispersan por la troposfera ni caen al suelo. Es decir, polución pura y dura, a la altura de nuestros pulmones.

La noticia, sin embargo, se refiere a una situación similar a la actual, vivida a comienzos de año. Y es que este tipo de situaciones meteorológicas se producen con relativa frecuencia en aquellas estaciones en las que son normales los tipos de tiempo estable y anticiclónico sobre la Península Ibérica, es decir, invierno y verano. No son tan normales, en cambio, en otoño, como sucede ahora. En esta estación es más habitual encontrarnos tipos de tiempo inestable y lluvioso, con predominio de bajas presiones. Pero la coincidencia del habitual denso tráfico de Madrid, el inicio de la temporada de calefacción y un inusual (por lo prolongado) anticiclón sobre la península, han jugado en favor de la “boina”.

Las medidas adoptadas han de entenderse como necesarias para evitar las nefastas consecuencias que, sobre la salud, puede tener respirar ahí, en medio de esa niebla sucia. Y de los tres factores intervinientes en su formación, hay uno sobre el que se puede actuar con mayor facilidad, y como es, además, el principal responsable de la misma, los efectos positivos de su regulación se notarán casi de inmediato: se trata del tráfico. De ahí las limitaciones a las que está siendo sometido.

La pregunta, a continuación, sería: si este es un fenómeno relativamente corriente en Madrid, ¿nunca antes se habían alcanzado los niveles de contaminación de estos días? Posiblemente sí, pero la inexistencia de un protocolo de actuación al respecto, hasta el mes de julio pasado, ha hecho que en Madrid se haya pasado por situaciones como esta sin adoptar medidas. Estamos ante la primera y, seguramente, no será la última. A muchos les habrá pillado desprevenidos esta vez, pero habrá que ir acostumbrándose.

 
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Publicado por en 13/11/2015 en Geografía