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1º de ESO (1). Geografía e Historia: La Tierra, nuestro planeta

En ese pequeño punto azul que vemos en la fotografía, La Tierra, vivimos más de 7.500 millones de seres humanos, una cifra a la que hemos llegado en apenas un cuarto de millón de años, desde que aparecemos como especie en el continente africano.  Somos el fruto de una larga evolución anatómica y cultural, a través de la cual, nuestros  más directos antepasados (los homínidos) fueron transformándose en el Homo Sapiens, la especie a la que pertenecemos todos los seres humanos actuales. Dicho proceso evolutivo recibe el nombre de Hominización.

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El éxito final de nuestra especie se basó en la capacidad de adaptación a los diversos medios naturales de la Tierra durante el Paleolítico, y, finalmente, en la “domesticación” de la naturaleza cuando, en el período Neolítico, hace unos 10.000 años, surgieron la agricultura y la ganadería. Si hasta entonces, dada la decisiva importancia del azar en la caza y la recolección de alimentos, el ser humano se había limitado a “sobrevivir” de un día para otro, desde el Neolítico, la mayor seguridad y regularidad en la alimentación, permitirán un crecimiento de la población que aún continúa, y que se aceleró de forma inusitada cuando, a partir del siglo XIX, se produjo la llamada Revolución Industrial, cuando la capacidad humana para aprovechar los recursos del medio se multiplicó exponencialmente.

Esa es la razón por la que vamos a iniciar nuestro curso de Geografía e Historia, adentrándonos en el conocimiento de nuestro viejo planeta, cuya superficie se nos presenta como el gran escenario en el que, durante milenios, ha tenido lugar la evolución humana y su historia y sobre el que los seres humanos hemos desarrollado nuestras actividades económicas y de civilización.

1. Nuestro planeta Tierra: estructura, movimientos y zonas de la superficie terrestre

Aunque nuestra especie, como decimos, habita y domina la Tierra desde hace muchos miles de años, si los comparamos con la edad del Universo o del Sistema Solar, no son más que un breve lapso de tiempo, dado que aquél ronda los 13.800 millones de años, y el sol y sus planetas, unos 4.500 millones. Estudiar nuestro planeta nos permite conocer mejor sus potencialidades y sus límites, sus dimensiones y su capacidad para albergar y abastecer de bienes a la humanidad. En definitiva, comprenderlo mejor.

1.1. Las capas de la Tierra

Como todos los planetas, su forma es aproximadamente esférica y se compone de varias capas:

  • En primer lugar, existe un núcleo sometido a altísimas temperaturas.
  • Envolviendo a dicho núcleo, un manto en el que se producen corrientes de convección que afectan a los materiales viscosos que lo componen.
  • En tercer lugar, una corteza, delgada y rígida, compuesta por las rocas y otros materiales sólidos que forman la superficie terrestre. Existen dos tipos de corteza: la más ancha (puede superar los 50 kms. de grosor), es la corteza continental; la corteza oceánica es más fina (en torno a 10 kms.)

corteza terrestre.jpg

  • La capa sólida de la Tierra, compuesta por dicha corteza y la parte superior del manto, recibe el nombre de litosfera. Ésta se divide en grandes porciones llamadas placas tectónicas, que se mueven unas respecto a otras a causa de la existencia de fuertes corrientes convectivas en el manto terrestre, conocidas como fuerzas tectónicas. Al chocar estas placas entre sí, rozarse, separarse o hundirse en el manto, se producen importantes rugosidades en la superficie terrestre que dan lugar a grandes elevaciones o montañas. A este proceso se le denomina orogénesis y el resultado final, a medida que las montañas se van desgastando, recibe el nombre de relieve. En el mapa se pueden observar las principales placas tectónicas de la corteza terrestre.

Placas_tectonicas_mayores.svg.png

  • Sobre la litosfera, ocupando las áreas hundidas de la misma, se encuentra la hidrosfera, compuesta por mares y océanos y, en menor medida, por lagos y ríos, es decir, por agua líquida, principalmente salada, pero también dulce.
  • Finalmente, la capa más externa, compuesta por diversos gases, y que envuelve a todas las anteriores, es la Atmósfera.  De las diversas capas que la forman, destaca por su influencia en la vida en la Tierra, la troposfera, la más baja y delgada (entre 10 y 15 kms.). En ella tienen lugar todos los fenómenos meteorológicos que determinan el clima, y que actúan sobre la superficie desgastándola y rebajando el relieve, proceso que se conoce como erosión.

En la siguiente imagen puede observarse un esquema del conjunto de las capas terrestres y las proporciones de su tamaño real.

capas-de-la-tierra

1.2. Los movimientos de la Tierra y sus consecuencias

Nuestro planeta se mueve al ritmo marcado por las fuerzas gravitacionales, según dos ejes de movimiento principales: uno de rotación sobre su propio eje, y otro de traslación alrededor del Sol.

  • El movimiento de rotación: cada 24 horas, la Tierra da una vuelta completa sobre sí misma, período de tiempo al que denominamos día.  Ello da lugar a la sucesión de los días y las noches, a medida que va cambiando la superficie que ilumina el sol mientras la Tierra gira. El movimiento aparente del sol sobre el horizonte, nos permite definir los puntos cardinales (Este y Oeste, Norte y Sur) y orientarnos cuando viajamos, así como determinar las horas del día, según la posición relativa que tenga el sol en cada momento.

    De esta manera, podemos establecer 24 franjas sobre la superficie terrestre, separadas entre sí por 15º de circunferencia, en las cuales todos los territorios situados en su interior (o cercanos), tendrán la misma hora. Por ello, cuando viajemos a largas distancias, deberemos cambiarla cada vez que atravesamos una de ellas, adelantándola si lo hacemos hacia el este y atrasándola si vamos hacia el oeste. A dichas bandas o franjas horarias, las denominamos Husos Horarios. Los podemos ver en el mapa de abajo.

  • El movimiento de traslación: Determina la duración de un año, que es el tiempo que tarda la Tierra en efectuar una vuelta completa alrededor del sol, y la sucesión de las estaciones. Esto último sucede porque la Tierra gira en torno a un eje inclinado, aproximadamente 23º respecto al plano descrito por su órbita alrededor del Sol (plano de la Eclíptica), de tal forma que, según en qué posición esté la Tierra en relación a la luz procedente de nuestra estrella, se iluminará más un Hemisferio u otro, dando lugar a estaciones opuestas en cada uno de ellos (invierno-verano, primavera-otoño).
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El movimiento de traslación y las estaciones

Al cambiar a lo largo del año la inclinación con la que caen los rayos solares sobre la superficie del planeta, las áreas de máxima y mínima iluminación, van cambiando constantemente, según patrones estacionales que definen sobre ella, dos tipos de líneas imaginarias: los trópicos y los círculos polares, que nos permiten dividir a la Tierra en zonas caracterizadas por sus temperaturas (zonas térmicas). Dada la importancia de la temperatura en los climas terrestres, también las llamamos zonas climáticas.

1.3. Las zonas climáticas de la Tierra

Al producirse simultáneamente ambos movimientos, es decir, el de traslación de la Tierra alrededor del Sol y el de rotación sobre su eje, hay que añadir otros dos efectos importantes:

  • El primero es la desigual duración del día y la noche en cada hemisferio, dependiendo de la época del año. Se debe a la inclinación del eje terrestre (23º respecto al plano descrito por la órbita de traslación), lo que hace que, en un determinado momento del año, en uno de los hemisferios la parte iluminada sea mucho mayor que la parte que queda a la sombra, mientras en el otro sucede lo contrario. En el primer caso, al día en el que se produce la máxima diferencia entre luz y oscuridad y la noche, se le llama solsticio de verano; en el otro hemisferio, ese mismo día tiene lugar el solsticio de invierno. Seis meses después, cuando la Tierra se encuentra en la posición opuesta respecto al sol, sucede exactamente lo contrario. Dichos días son el 21 de junio y el 21 de diciembre. Entre ambas fechas, la duración de los días y las noches se va igualando hasta equipararse en los llamados equinoccios, el de primavera (21 de marzo) y el de otoño (23 de septiembre).
  • En segundo lugar, la existencia de zonas térmicas bien definidas por sus temperaturas medias. Al llegar los rayos solares a la Tierra, su superficie se calentará en mayor o menor medida según la inclinación con la que incidan sobre ella. Si observamos el esquema inferior, vemos que sobre el Ecuador y sus zonas adyacentes, los rayos del sol caen siempre con muy poca inclinación (y, al menos un día al año, totalmente perpendiculares), por lo que la temperatura del aire sobre la superficie será elevadas; es la denominada zona cálida. En cambio, sobre los polos y sus cercanías, los rayos del sol caen durante todo el año muy inclinados (e, incluso, llegan a pasar de largo), por lo que las temperaturas serán muy bajas; es la llamada zona fría. Entre ambas existe una zona intermedia en la que los rayos caen con una inclinación muy diferente según la época del año, lo que provoca la existencia de una estación fría (invierno) y otra cálida (verano) y, por lo tanto, temperaturas medias suaves; es la zona templada.

Las tres zonas así establecidas aparecen separadas mediante una serie de líneas imaginarias, que son los trópicos y los círculos polares.  Así la zona cálida viene a situarse entre el Trópico de Cáncer en el Hemisferio Norte y el Trópico de Capricornio en el Hemisferio Sur, círculos paralelos al Ecuador que delimitan la zona terrestre en la que los rayos del sol caen perpendiculares en algún momento del año. Por su parte, las zonas frías se extienden más allá del Círculo Polar Ártico en torno al Polo Norte, y del Círculo Polar Antártico en torno al Polo Sur, que se definen como la línea a partir de la cual los rayos del sol pueden caer durante, al menos, 24 horas seguidas en el solsticio de verano, o bien ocurrir lo contrario durante el solsticio de invierno.

En el siguiente vídeo, además de repasar todo lo anterior, podrás entender el sistema de localización de puntos sobre la superficie terrestre, es decir, las coordenadas geográficas: latitud y longitud, que se verá en la siguiente página.

2. La Biosfera y los elementos del medio natural terrestre

La Tierra es el único planeta del Sistema Solar en el que existe vida.  Ello se debe a tres características específicas que lo permiten:

  • Una temperatura moderada sobre su superficie.
  • Posee una atmósfera que contiene gases esenciales para la vida como el oxígeno y que nos protege de la radiación solar.
  • Hay una gran cantidad de agua líquida en superficie, esencial para la vida.

Estos tres requisitos, así como todos los procesos que concurren para que exista vida en la Tierra, tanto vegetal como animal, tanto microscópica como a escala humana, tienen lugar en una franja muy estrecha del planeta, entre la parte más superficial de la corteza terrestre, la hidrosfera y la troposfera, la capa más baja de la atmósfera. A esta franja se le conoce con el nombre de Biosfera, es decir, la esfera (o capa esférica) de la vida.

biosfera

Ésta se divide en grandes conjuntos denominados medios naturales, compuestos, a su vez, por diversos elementos cuyas características varían a lo largo y ancho de la superficie terrestre y, por tanto, determinan la existencia de los distintos medios. Además de la propia base física del medio, constituida por el relieve, destacamos el clima, las aguas, el suelo y la vegetación.
De forma muy sintética, podemos definir, caracterizar y clasificar cada uno de estos elementos del medio natural de la siguiente forma:

2.1. La Hidrosfera

Las aguas del planeta forman, como ya hemos visto, la hidrosfera. Se dividen en dos grandes grupos, las aguas saladas de océanos y mares, y las aguas continentales, mayoritariamente dulces. Tomando estas últimas, que son las que utilizamos los seres humanos como recurso básico para la vida, las podemos subdividir en otros dos grandes conjuntos, que son las aguas superficiales (ríos, lagos y humedales) y las aguas subterráneas (acuíferos).
Todas las aguas del planeta se encuentran relacionadas entre sí por el llamado “ciclo del agua”, del cual depende la vida en la Tierra y cuyo esquema puedes ver en la imagen inferior.
ciclo-del-agua
Éste se inicia cuando los rayos solares calientan la capa más superficial de los mares y los océanos, que se evapora y pasa a formar parte de la atmósfera como uno más de los gases que la componen: el vapor de agua.  Como la cantidad de vapor de agua que puede contener la atmósfera depende de la temperatura, cuando ésta desciende debido a los movimientos del aire, el vapor de agua se condensa y se convierte en agua líquida.  Se trata de las gotitas de agua que forman las nubes, las cuales, finalmente, precipitan sobre la superficie de los continentes, desde donde, a través de los ríos, vuelve al mar.

Como hemos dicho arriba, las aguas dulces continentales, aquellas de las que depende nuestra actividad vital como seres humanos, discurren por ríos y se embolsan en lagos y acuíferos. A lo largo de los ríos se desarrolla una gran biodiversidad y surgen las grandes ciudades y civilizaciones humanas. Por eso es importantes entender bien qué son y qué papel desempeñan. Los ríos son corrientes permanentes de agua dulce que desembocan en el mar, en un lago o en otro río principal (en este último caso hablaríamos de afluentes). La cantidad de agua que lleva un río en su cauce (canal por el que discurre) se llama caudal. Éste experimenta variaciones a lo largo del año, que suelen depender de las lluvias y la fusión de la nieve.

Se llama régimen fluvial al conjunto de variaciones estacionales en el caudal de un río, y vemos así que hay ríos más regulares (escasas variaciones) y otros más irregulares (fuertes variaciones de caudal). En general podemos hablar de dos tipos de régimen fluvial, dependiendo del tipo de aportes que recibe el caudal del río:

  • Régimen pluvial, cuando los máximos de caudal se deben a las lluvias.
  • Régimen nival, cuando los máximos de caudal se deben a la fusión de la nieve en las montañas donde nace el río o sus afluentes.

En ocasiones, la aridez del clima puede hacer que existan cauces secos que solo llevan agua con ocasión de grandes aguaceros largas temporadas de lluvia. En España son típicos de la zona mediterránea y se denominan ramblas. En zonas desérticas, como la del norte de África. reciben el nombre de “Ouads”. Son zonas peligrosas para el asentamiento humano, porque cuando se producen las lluvias, el caudal puede pasar de 0 a más de1000 m3/seg. de forma repentina.

2.2. El clima

Es el estado medio de la atmósfera en un determinado lugar o región. Depende de un conjunto de características físicas variables que dan lugar a lo que denominamos tiempo atmosférico, o estado de la atmósfera en un lugar y en un momento concretos.  El estado de la atmósfera se determina a partir de la combinación de los valores alcanzados por tres variables, que son la temperatura, la humedad y la presión, medidas respectivamente por el termómetro, el higrómetro y el barómetro.

Estación meteorológica

Estación meteorológica con diversos instrumentos medidores de temperatura, humedad y presiones

Dependiendo de cada zona del planeta y de la época del año, predominarán unos tipos de tiempo atmosférico u otros, a los que llamaremos normales (por ejemplo, en verano, en España, predomina el tiempo caluroso y seco y en invierno, frío y húmedo). Pues bien, el clima de un lugar sería la sucesión normal, a lo largo del año, de diferentes tipos de tiempo. Únicamente en el clima ecuatorial, que se da en torno al Ecuador, apenas varía el tiempo atmosférico, siendo durante todo el año muy cálido y húmedo. Los climas pueden ser muy variados, clasificándose en diversos tipos según sus temperaturas y precipitaciones medias, y su distribución a lo largo del año.  Todo ello depende, en última instancia, de dos tipos de factores:

  • Geográficos, como son la latitud, o lo cerca o lejos que estamos del Ecuador, que afecta a la temperatura (desciende a medida que nos alejamos de dicha línea), la altitud, o diferencia de altura respecto al nivel del mar (la temperatura se reduce a medida que ascendemos) y, en tercer lugar, la distribución por la superficie del planeta de océanos y continentes (continentalidad) y, en estos últimos, de las propias unidades del relieve.
  • Termodinámicos, es decir, cómo se reparten las masas de aire (definidas por su temperaturas y humedad), los centros de acción de altas (A) y bajas presiones (B), y los flujos de viento principales, por la superficie del planeta, y cómo varían de posición a lo largo del año. Ello es lo que se muestra en el siguiente esquema:
Esquema de la circulación general atmosférica

Esquema de la circulación
general atmosférica

En el mapa y el cuadro siguientes, se muestra la distribución y clasificación de climas en el mundo, determinada por la circulación general de la atmósfera arriba expuesta, y por el reparto de mares y tierras sobre la superficie terrestre.

mapa_clima

climas-del-mundo

2.3. El suelo 

Es la capa más superficial de la corteza terrestre, compuestos principalmente por elementos sólidos de origen mineral y orgánico. Necesitan evolucionar durante un tiempo para alcanzar un grado óptimo de fertilidad, por lo que suelen desarrollarse sobre todo en zonas bajas y llanas, así como en los fondos de los valles, donde son profundos y cuentan con humedad suficiente. Los suelos de las laderas son pobres, en general, porque los elementos que los componen se desplazan hacia las áreas inferiores; y en las zonas elevadas, el frío impide su evolución, por lo que, o son muy pobres, o no existen más que terrenos pedregosos que no se consideran suelo.

2.4. La vegetación

Cubre buena parte de los continentes, especialmente en regiones de climas húmedos y no demasiado fríos. Para su crecimiento necesita suelos profundos y fértiles, por lo que será más espesa y abundante cuanto más cálido y húmedo sea el clima y más llano sea el relieve. No obstante, la existencia de ríos que, procedentes de zonas húmedas, atraviesan áreas secas, o de acuíferos en su subsuelo, permiten también el crecimiento de la vegetación en zonas áridas (oasis, bosque galería…).
Cuando las condiciones son las idóneas para su crecimiento (humedad, temperatura y fertilidad del suelo), crecen árboles y grandes arbustos que forman bosques y selvas. En caso contrario, los árboles escasean y son los arbustos (matorral) y las hierbas los que dominan el paisaje, dando lugar a prados, tundraestepas, sabanas, etc.

Así pues, los medios naturales se componen de todos los elementos anteriormente expuestos, pero debido a la importancia que tiene el clima en la formación de un determinado paisaje natural, se clasifican de acuerdo a las características de las diversas zonas climáticas del planeta, tal como podemos observar en el siguiente mapa (pincha sobre él para ampliarlo).

regiones-naturales

No obstante, buena parte de estos medios han sido modificados por el ser humano para obtener recursos para subsistir y progresar como especie, lo que ha provocado en algunos casos su práctica desaparición (como es el caso de muchos bosques y selvas del planeta) y la sustitución de unas especies vegetales por otras de mayor interés económico. Los efectos negativos sobre el medio ambiente y la biodiversidad pueden ser devastadores si no se toman las medidas oportunas, como se puede ver en la imagen.

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En definitiva, la Biosfera, el escenario en el que los seres humanos encontramos la gran mayoría de los recursos que necesitamos para subsistir y progresar, se reparte entre la superficie de continentes y océanos, además de la capa más baja de la atmósfera (la troposfera). Es nuestra obligación conocer los fenómenos y procesos que en ella se desarrollan, sus diversos medios y los peligros que la acechan, de tal forma que podamos preservarla y actuar cuando se detecten problemas de deterioro medioambiental, como la deforestación, la desertificación, etc.

A continuación, trata de repasar lo estudiado hasta aquí y asegurarte de que conoces el significado de los siguientes conceptos:

  • Movimiento de Rotación: Es el giro de la Tierra sobre sí misma, en torno a un eje imaginario. Cada 24 horas se completa un giro completo, tiempo que recibe el nombre de día. Su principal consecuencia es la sucesión de los días y las noches
  • Movimiento de Traslación: Es el que efectúa la Tierra alrededor del Sol. Un giro completo determina la duración de un año y da lugar a la sucesión de las estaciones.
  • Trópicos: Círculos paralelos al Ecuador que delimitan la zona dentro de la cual los rayos del sol caen perpendiculares a la superficie del planeta en algún momento del año, lo que hace que se eleve la temperatura. En el Hemisferio Norte se encuentra el Trópico de Cáncer y, en el Hemisferio Sur, el Trópico de Capricornio.
  • Círculos polares: Círculos paralelos al Ecuador que delimitan la zona en torno a los polos en la que durante el solsticio de invierno, el sol queda oculto bajo el horizonte las 24 horas del día. En el Hemisferio Norte encontramos el Círculo Polar Ártico y en el Sur el Círculo Polar Antártico.
  • Zonas térmicas o climáticas: Son las zonas delimitadas por los trópicos y los círculos polares que separan los climas cálidos (zona comprendida entre los dos trópicos), templados (zona entre los trópicos y los círculos polares) y fríos (entre los círculos polares y los polos).
  • Biodiversidad: Es el conjunto de especies animales y vegetales que encontramos en los diversos medios naturales y que se caracteriza por su gran variedad.

Además, a modo de repaso, trata de buscar o deducir tú en el texto, el significado de los siguientes conceptos:

  • Husos horarios
  • Plano de la Eclíptica
  • Solsticio
  • Equinoccio
  • Corteza Terrestre
  • Litosfera
  • Placas tectónicas
  • Orogénesis
  • Relieve
  • Hidrosfera
  • Troposfera
  • Biosfera
  • Clima
  • Erosión
  • Acuíferos
  • Suelo

3. Los medios naturales del planeta

 

 

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