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Geografía e Historia – 1º ESO (1): La Tierra, nuestro planeta

En ese pequeño punto azul que vemos en la fotografía, La Tierra, vivimos más de 7.500 millones de seres humanos, una cifra a la que hemos llegado en apenas un cuarto de millón de años, desde que aparecemos como especie en el continente africano.  Somos el fruto de una larga evolución anatómica y cultural, a través de la cual, nuestros  más directos antepasados (los homínidos) fueron transformándose en el Homo Sapiens, la especie a la que pertenecemos todos los seres humanos actuales. Dicho proceso evolutivo recibe el nombre de Hominización.

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El éxito final de nuestra especie se basó en la capacidad de adaptación a los diversos medios naturales de la Tierra durante el Paleolítico, y, finalmente, en la “domesticación” de la naturaleza cuando, en el período Neolítico, hace unos 10.000 años, surgieron la agricultura y la ganadería. Si hasta entonces, dada la decisiva importancia del azar en la caza y la recolección de alimentos, el ser humano se había limitado a “sobrevivir” de un día para otro, desde el Neolítico, la mayor seguridad y regularidad en la alimentación, permitirán un crecimiento de la población que aún continúa, y que se aceleró de forma inusitada cuando, a partir del siglo XIX, se produjo la llamada Revolución Industrial, cuando la capacidad humana para aprovechar los recursos del medio se multiplicó exponencialmente.

Esa es la razón por la que vamos a iniciar nuestro curso de Geografía e Historia, adentrándonos en el conocimiento de nuestro viejo planeta, cuya superficie se nos presenta como el gran escenario en el que, durante milenios, ha tenido lugar la evolución humana y su historia y sobre el que los seres humanos hemos desarrollado nuestras actividades económicas y de civilización.

1. El planeta Tierra: estructura, movimientos y zonas de la superficie terrestre

Aunque nuestra especie, como decimos, habita y domina la Tierra desde hace muchos miles de años, si los comparamos con la edad del Universo o del Sistema Solar, no son más que un breve lapso de tiempo, dado que aquél ronda los 13.800 millones de años, y el sol y sus planetas, unos 4.500 millones. Estudiar nuestro planeta nos permite conocer mejor sus potencialidades y sus límites, sus dimensiones y su capacidad para albergar y abastecer de bienes a la humanidad. En definitiva, comprenderlo mejor.

1.1. Las capas de la Tierra

Como todos los planetas, su forma es aproximadamente esférica y se compone de varias capas:

  • En primer lugar, existe un núcleo sometido a altísimas temperaturas.
  • Envolviendo a dicho núcleo, un manto en el que se producen corrientes de convección que afectan a los materiales viscosos que lo componen.
  • En tercer lugar, una corteza, delgada y rígida, compuesta por las rocas y otros materiales sólidos que forman la superficie terrestre. Existen dos tipos de corteza: la más ancha (puede superar los 50 kms. de grosor), es la corteza continental; la corteza oceánica es más fina (en torno a 10 kms.)

corteza terrestre.jpg

  • La capa sólida de la Tierra, compuesta por dicha corteza y la parte superior del manto, recibe el nombre de litosfera. Ésta se divide en grandes porciones llamadas placas tectónicas, que se mueven unas respecto a otras a causa de la existencia de fuertes corrientes convectivas en el manto terrestre, conocidas como fuerzas tectónicas. Al chocar estas placas entre sí, rozarse, separarse o hundirse en el manto, se producen importantes rugosidades en la superficie terrestre que dan lugar a grandes elevaciones o montañas. A este proceso se le denomina orogénesis y el resultado final, a medida que las montañas se van desgastando, recibe el nombre de relieve. En el mapa se pueden observar las principales placas tectónicas de la corteza terrestre.

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  • Sobre la litosfera, ocupando las áreas hundidas de la misma, se encuentra la hidrosfera, compuesta por mares y océanos y, en menor medida, por lagos y ríos, es decir, por agua líquida, principalmente salada, pero también dulce.
  • Finalmente, la capa más externa, compuesta por diversos gases, y que envuelve a todas las anteriores, es la Atmósfera.  De las diversas capas que la forman, destaca por su influencia en la vida en la Tierra, la troposfera, la más baja y delgada (entre 10 y 15 kms.). En ella tienen lugar todos los fenómenos meteorológicos que determinan el clima, y que actúan sobre la superficie desgastándola y rebajando el relieve, proceso que se conoce como erosión.

En la siguiente imagen puede observarse un esquema del conjunto de las capas terrestres y las proporciones de su tamaño real.

capas-de-la-tierra

1.2. Los movimientos de la Tierra y sus consecuencias

Nuestro planeta se mueve al ritmo marcado por las fuerzas gravitacionales, según dos ejes de movimiento principales: uno de rotación sobre su propio eje, y otro de traslación alrededor del Sol.

  • El movimiento de rotación: cada 24 horas, la Tierra da una vuelta completa sobre sí misma, período de tiempo al que denominamos día.  Ello da lugar a la sucesión de los días y las noches, a medida que va cambiando la superficie que ilumina el sol mientras la Tierra gira. El movimiento aparente del sol sobre el horizonte, nos permite definir los puntos cardinales (Este y Oeste, Norte y Sur) y orientarnos cuando viajamos, así como determinar las horas del día, según la posición relativa que tenga el sol en cada momento.

    De esta manera, podemos establecer 24 franjas sobre la superficie terrestre, separadas entre sí por 15º de circunferencia, en las cuales todos los territorios situados en su interior (o cercanos), tendrán la misma hora. Por ello, cuando viajemos a largas distancias, deberemos cambiarla cada vez que atravesamos una de ellas, adelantándola si lo hacemos hacia el este y atrasándola si vamos hacia el oeste. A dichas bandas o franjas horarias, las denominamos Husos Horarios. Los podemos ver en el mapa de abajo.

  • El movimiento de traslación: Determina la duración de un año, que es el tiempo que tarda la Tierra en efectuar una vuelta completa alrededor del sol, y la sucesión de las estaciones. Esto último sucede porque la Tierra gira en torno a un eje inclinado, aproximadamente 23º respecto al plano descrito por su órbita alrededor del Sol (plano de la Eclíptica), de tal forma que, según en qué posición esté la Tierra en relación a la luz procedente de nuestra estrella, se iluminará más un Hemisferio u otro, dando lugar a estaciones opuestas en cada uno de ellos (invierno-verano, primavera-otoño).
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El movimiento de traslación y las estaciones

Al cambiar a lo largo del año la inclinación con la que caen los rayos solares sobre la superficie del planeta, las áreas de máxima y mínima iluminación, van cambiando constantemente, según patrones estacionales que definen sobre ella, dos tipos de líneas imaginarias: los trópicos y los círculos polares, que nos permiten dividir a la Tierra en zonas caracterizadas por sus temperaturas (zonas térmicas). Dada la importancia de la temperatura en los climas terrestres, también las llamamos zonas climáticas.

1.3. Las zonas climáticas de la Tierra

Al producirse simultáneamente ambos movimientos, es decir, el de traslación de la Tierra alrededor del Sol y el de rotación sobre su eje, hay que añadir otros dos efectos importantes:

  • El primero es la desigual duración del día y la noche en cada hemisferio, dependiendo de la época del año. Se debe a la inclinación del eje terrestre (23º respecto al plano descrito por la órbita de traslación), lo que hace que, en un determinado momento del año, en uno de los hemisferios la parte iluminada sea mucho mayor que la parte que queda a la sombra, mientras en el otro sucede lo contrario. En el primer caso, al día en el que se produce la máxima diferencia entre luz y oscuridad y la noche, se le llama solsticio de verano; en el otro hemisferio, ese mismo día tiene lugar el solsticio de invierno. Seis meses después, cuando la Tierra se encuentra en la posición opuesta respecto al sol, sucede exactamente lo contrario. Dichos días son el 21 de junio y el 21 de diciembre. Entre ambas fechas, la duración de los días y las noches se va igualando hasta equipararse en los llamados equinoccios, el de primavera (21 de marzo) y el de otoño (23 de septiembre).
  • En segundo lugar, la existencia de zonas térmicas bien definidas por sus temperaturas medias. Al llegar los rayos solares a la Tierra, su superficie se calentará en mayor o menor medida según la inclinación con la que incidan sobre ella. Si observamos el esquema inferior, vemos que sobre el Ecuador y sus zonas adyacentes, los rayos del sol caen siempre con muy poca inclinación (y, al menos un día al año, totalmente perpendiculares), por lo que la temperatura del aire sobre la superficie será elevadas; es la denominada zona cálida. En cambio, sobre los polos y sus cercanías, los rayos del sol caen durante todo el año muy inclinados (e, incluso, llegan a pasar de largo), por lo que las temperaturas serán muy bajas; es la llamada zona fría. Entre ambas existe una zona intermedia en la que los rayos caen con una inclinación muy diferente según la época del año, lo que provoca la existencia de una estación fría (invierno) y otra cálida (verano) y, por lo tanto, temperaturas medias suaves; es la zona templada.

Las tres zonas así establecidas aparecen separadas mediante una serie de líneas imaginarias, que son los trópicos y los círculos polares.  Así la zona cálida viene a situarse entre el Trópico de Cáncer en el Hemisferio Norte y el Trópico de Capricornio en el Hemisferio Sur, círculos paralelos al Ecuador que delimitan la zona terrestre en la que los rayos del sol caen perpendiculares en algún momento del año. Por su parte, las zonas frías se extienden más allá del Círculo Polar Ártico en torno al Polo Norte, y del Círculo Polar Antártico en torno al Polo Sur, que se definen como la línea a partir de la cual los rayos del sol pueden caer durante, al menos, 24 horas seguidas en el solsticio de verano, o bien ocurrir lo contrario durante el solsticio de invierno.

En el siguiente vídeo, además de repasar todo lo anterior, podrás entender el sistema de localización de puntos sobre la superficie terrestre, es decir, las coordenadas geográficas: latitud y longitud, que se verá en la siguiente página.

2. La Biosfera y los elementos del medio natural terrestre

La Tierra es el único planeta del Sistema Solar en el que existe vida.  Ello se debe a tres características específicas que lo permiten:

  • Una temperatura moderada sobre su superficie.
  • Posee una atmósfera que contiene gases esenciales para la vida como el oxígeno y que nos protege de la radiación solar.
  • Hay una gran cantidad de agua líquida en superficie, esencial para la vida.

Estos tres requisitos, así como todos los procesos que concurren para que exista vida en la Tierra, tanto vegetal como animal, tanto microscópica como a escala humana, tienen lugar en una franja muy estrecha del planeta, entre la parte más superficial de la corteza terrestre, la hidrosfera y la troposfera, la capa más baja de la atmósfera. A esta franja se le conoce con el nombre de Biosfera, es decir, la esfera (o capa esférica) de la vida.

biosfera

Ésta se divide en grandes conjuntos denominados medios naturales, compuestos, a su vez, por diversos elementos cuyas características varían a lo largo y ancho de la superficie terrestre y, por tanto, determinan la existencia de los distintos medios. Además de la propia base física del medio, constituida por el relieve, destacamos el clima, las aguas, el suelo y la vegetación.
De forma muy sintética, podemos definir, caracterizar y clasificar cada uno de estos elementos del medio natural de la siguiente forma:

2.1. Formas y composición del relieve terrestre

El relieve es el conjunto de formas que presenta la superficie de la corteza terrestre, tanto el que existe sobre los continentes e islas como el de los fondos marinos.  Es el resultado de la actuación conjunta de las poderosas fuerzas del interior de la Tierra (tectónica), que levantan y forman las montañas, y de la erosión ejercida por el agua y los fenómenos atmosféricos, que las destruyen.

La superficie de los continentes está constituida por distintos tipos de rocas, unas más antiguas y otras más jóvenes, unas más resistentes a la erosión y otras más blandas. De ahí que, sobre los continentes, existan formas de relieve muy diversas, que podemos reunir en cuatro formas básicas:

  • Llanuras: áreas planas de la superficie, de altitud inferior a 200 metros.
  • Mesetas: Llanuras elevadas por encima de los 200 metros.
  • Depresiones: áreas hundidas de la corteza terrestre, de altitudes cercanas al nivel del mar o por debajo de él, que cuando son alargadas y están recorridas por ríos, se llaman valles.
  • Montañas: elevaciones del terreno que superan los 600 metros de altitud y se deben a la actuación de movimientos tectónicos (del interior de la Tierra).  Pueden ser jóvenes (más altas y de relieve muy abrupto) o antiguas (más bajas y de formas redondeadas)

 

En las costas, o zonas de contacto entre las tierras emergidas y los océanos, pueden distinguirse varios tipos de formas de relieve: cabos (entrantes de la costa en el mar), golfos (entrantes del mar en la costa), rías y fiordos (antiguos valles fluviales o glaciares inundados por el agua del mar) y penínsulas (áreas del continente rodeadas de agua por todas partes menos por una, que se llama istmo)

Costa vasca en Urdaibai

En  los fondos oceánicos y demás tierras sumergidas, existen también áreas y formas de relieve muy importantes:

  • Plataforma continental: es la zona de los continentes que queda sumergida bajo los océanos.
  • Talud continental: es el plano inclinado que une los continentes y los fondos oceánicos.
  • Llanuras abisales: grandes áreas planas que forman el fondo de los océanos.
  • Dorsales: son grandes cordilleras submarinas que accidentan las llanuras abisales.
  • Fosas: zonas hundidas de la corteza oceánica que pueden alcanzar profundidades de hasta 11.000 metros.

Relieve_oceanico

2.2. La Hidrosfera

Las aguas del planeta forman, como ya hemos visto, la hidrosfera. Se dividen en dos grandes grupos, las aguas saladas de océanos y mares, y las aguas continentales, mayoritariamente dulces, que, a su vez, pueden subdividirse en otros dos conjuntos: las aguas superficiales (ríos, glaciares, lagos y humedales) y las aguas subterráneas (acuíferos).

La mayor parte del agua existente en el planeta está sometida a un proceso de permanente transformación y circulación, que recibe el nombre de ciclo del agua. Éste se inicia cuando los rayos solares calientan la superficie del agua de los mares y océanos, donde se evapora, se une a la que procede de la sublimación del hielo y la transpiración de los seres vivos, y pasa a formar parte de la atmósfera como uno más de los gases que integran el aire: el vapor de agua. Cuando el aire asciende, su temperatura baja y el agua que contiene experimenta un proceso de condensación que da lugar a la acumulación de pequeñísimas gotas de agua (nubes) y a su posterior precipitación sobre la superficie, desde donde vuelven, siguiendo el curso de ríos y afluentes, al mar o a los grandes lagos del interior de los continentes.  La vida en la Tierra depende de este “ciclo del agua”, cuyo esquema puedes ver en la imagen inferior.

ciclo-del-agua

2.2.1. Las aguas continentales

Las aguas dulces continentales, aquellas de las que depende nuestra actividad vital como seres humanos, discurren por ríos y se embolsan, como agua líquida, en lagos y acuíferos y, en forma de hielo, en los casquetes polares y los glaciares de las montañas. A lo largo de los ríos y en torno a los lagos, se desarrolla una gran biodiversidad y surgen las grandes ciudades y civilizaciones humanas. Por eso es importantes entender bien qué son y qué papel desempeñan.

Los ríos son corrientes permanentes de agua dulce que desembocan en el mar, en un lago o en otro río principal (en este último caso hablaríamos de afluentes). La cantidad de agua que lleva un río en su cauce (canal por el que discurre) se llama caudal. Éste experimenta variaciones a lo largo del año, que suelen depender de las lluvias y la fusión de la nieve.

Se llama régimen fluvial al conjunto de variaciones estacionales en el caudal de un río, y vemos así que hay ríos más regulares (escasas variaciones) y otros más irregulares (fuertes variaciones de caudal). En general podemos hablar de dos tipos de régimen fluvial, dependiendo del tipo de aportes que recibe el caudal del río:

  • Régimen pluvial, cuando los máximos de caudal se deben a las lluvias.
  • Régimen nival, cuando los máximos de caudal se deben a la fusión de la nieve en las montañas donde nace el río o sus afluentes.

En ocasiones, la aridez del clima puede hacer que existan cauces secos que solo llevan agua con ocasión de grandes aguaceros largas temporadas de lluvia. En España son típicos de la zona mediterránea y se denominan ramblas. En zonas desérticas, como la del norte de África. reciben el nombre de “Ouads”. Son zonas peligrosas para el asentamiento humano, porque cuando se producen las lluvias, el caudal puede pasar de cero a cientos de metros cúbicos por segundo de forma repentina.

Los lagos son masas de agua acumuladas en zonas hundidas de diverso tamaño e importancia. Cuando son pequeños se llaman lagunas. Los hay de dimensiones considerables, asemejándose a auténticos mares interiores. Generalmente, suelen estar alimentados por ríos que desembocan en ellos. En otras ocasiones suelen ser el origen de grandes ríos, que evacúan sus aguas, como por ejemplo el Nilo, que nace como emisario del lago Victoria, en África. Según su origen pueden ser de diversos tipos: glaciares, volcánicos, tectónicos, cársticos, etc.

Finalmente, los acuíferos o embolsamientos subterráneos de agua, son importantes porque suelen dar lugar a fuentes y manantiales de agua limpia y pura, de gran interés para las poblaciones cercanas. Se alimentan generalmente del agua de lluvia.

2.2.2. Las aguas marinas

Las aguas marinas, compuestas de agua salada, son las que ocupan mares y océanos y se caracterizan por diversos tipos de movimientos, tales como las corrientes marinas, el oleaje y las mareas. Las primeras son las más importantes, puesto que influyen notablemente tanto sobre la vida marina, como en el clima de las zonas que bañan.

Las corrientes marinas pueden dividirse en dos grandes tipos, según la zona geográfica en la que se originan que, a su vez, determina su temperatura: corrientes frías (como las de Humboldt o del Perú, la del Labrador, la de Canarias, la de Oya Shivo, o la corriente de Benguela) y corrientes cálidas (como la corriente del Golfo, la corriente de Kuro Shivo o la del Niño). Se trata de grandes flujos de agua que actúan intercambiando el agua de zonas frías con el de áreas cálidas y, por lo tanto, evitando grandes contrastes de temperatura entre ellas. Fíjate en el mapa inferior y localiza en él alguna de las corrientes indicadas arriba.

Corrientes-oceanicas

Otros movimientos propios de las aguas marinas son:

  • las mareas son movimientos diarios de ascenso (flujo) y descenso (reflujo) del nivel del mar, debidos a la influencia del campo gravitatorio de la luna. En los océanos y en los mares abiertos, la oscilación entre la marea alta (pleamar) y la marea baja (bajamar) puede llegar a los 15 metros, aunque en mares cerrados como el Mediterráneo o el Mar Negro, apenas son perceptibles.
  • El oleaje es el resultado de las ondulaciones regulares (olas) que se producen en el agua del mar, principalmente debidas a la acción del viento en superficie.

2.3. La atmósfera y los climas

La atmósfera, tal como vimos arriba, es la capa gaseosa que envuelve la Tierra. El conjunto de gases que la forman recibe el nombre de aire. El nitrógeno y el oxígeno representan el 99% de los mismos, pero entre el 1% restante, existen algunos muy importantes para la vida en la tierra, como el vapor de agua (del que dependen las precipitaciones) o el dióxido de carbono (responsable principal del efecto invernadero).

capas de la atmósfera2

Como se puede observar en el esquema anterior, la atmósfera se subdivide en distintas capas, entre las que cabe destacar la inferior, o troposfera, donde se acumula la mayor parte del aire y en la que se desarrollan la mayor parte de los fenómenos meteorológicos que afectan a los seres vivos. Dichos fenómenos tienen su origen en una serie de características físicas del aire, tales como su temperatura, el grado de humedad que contenga, y la presión que ejerce sobre la superficie, cuyos valores son medidos respectivamente por el termómetro, el higrómetro y el barómetro.  Como esos valores cambian habitualmente, a lo largo de los días, las semanas y los meses, decimos que son variables.

Cuando dichas variables se combinan de una determinada manera, se originan los llamados fenómenos meteorológicos, tales como las heladas, las nieblas, las lluvias, el viento o los huracanes. Así, por ejemplo, las heladas se producen cuando existe una muy baja temperatura (por debajo de 0ºC), elevada humedad ambiente y alta presión; y los huracanes se forman en una región en la que la temperatura y la humedad son muy elevadas y la presión, en cambio, muy baja, generando vientos muy fuertes.

Pues bien, una combinación de dichas variables y fenómenos meteorológicos, en un momento y lugar concretos, determina lo que llamamos el “estado de la atmósfera” o tiempo atmosférico.

Estación meteorológica

Estación meteorológica con diversos instrumentos medidores de temperatura, humedad y presiones

Dependiendo de cada zona del planeta y de la época del año, predominarán ciertos tipos de tiempo atmosférico, a los que llamaremos normales (por ejemplo, en verano, en España, predomina el tiempo caluroso y seco y en invierno, frío y húmedo). Pues bien, el clima de un lugar sería la sucesión habitual (o normal), a lo largo del año, de diferentes tipos de tiempo. Únicamente en el clima ecuatorial, que se da en torno al Ecuador, apenas varía el tiempo atmosférico, siendo durante todo el año muy cálido y húmedo. Podríamos definir también el clima como el estado medio de la atmósfera en un determinado lugar o región a lo largo del año.

Los climas pueden ser muy variados, clasificándose en diversos tipos según sus temperaturas y precipitaciones medias, y su distribución a lo largo del año.  Todo ello depende, en última instancia, de dos tipos de factores:

  • Factores geográficos. Son aquellos que no experimentan variaciones en sus situación e influyen de forma permanente sobre un lugar. Los más importantes son:
    1. La latitud, es decir, la distancia al Ecuador, que afecta a la temperatura (desciende a medida que nos alejamos de dicha línea y nos aproximamos a los polos)
    2. La altitud, o diferencia de altura respecto al nivel del mar, hace que la temperatura se reduzca a razón de, aproximadamente, 0,6ºC por cada 100 m. de ascenso. Esta norma no se cumple en caso de inversión térmica, cuando por diversas circunstancias, como nieblas o contaminación, la temperatura es más alta en altura que en niveles bajos.
    3. La distancia al mar (o continentalidad), que depende de la distribución por la superficie del planeta de océanos y continentes y determina la amplitud térmica (o diferencia entre la temperatura media del mes más cálido y el mes más frío), que aumenta a medida que nos alejamos del mar; también influye sobre la mayor o menor humedad en el aire.
    4. El relieve, influye a través de su orientación y disposición. En el primer caso, un relieve montañoso puede tener laderas orientadas hacia el sol (Sureste, Sur y Suroeste), que se llaman laderas de solana, o bien de umbría, cuando reciben menos insolación por estar orientadas hacia el Norte. También pueden orientarse hacia los vientos dominantes (barlovento) o estar a resguardo de los mismos (sotavento)
  • Factores termodinámicos. Son aquellos que responden a los movimientos del aire en la atmósfera según sus características físicas. En este sentido hay que hablar de cómo se reparten los siguientes elementos:
    1. Centros de acción de altas (Anticiclones) y bajas presiones (Borrascas), son responsables de los flujos de viento en la superficie del planeta, al desplazarse el aire desde las regiones con alta presión a las que tienen baja presión.
    2. Masas de aire, definidas principalmente por su temperaturas y humedad, son impulsadas por los flujos de viento, desplazándose desde las regiones en que se forman a otras sobre las que influyen de diversas formas.
    3. Frentes, o bandas de contacto entre masas de aire de diferentes características, son responsables de gran cantidad de lluvias sobre las regiones que atraviesan. Pueden ser de dos tipo: cuando una masa de aire frío avanza sobre una más cálida, se habla de frente frío, mientras que llamaríamos frente cálido al que separa una masa de aire cálido que avanza empujando a una masa de aire frío.
Esquema de la circulación general atmosférica

Esquema de la circulación general atmosférica

La circulación general de la atmósfera muestra el reparto de los centros de acción y de los grandes flujos de aire en la troposfera. En términos generales, su función consiste en un intercambio de aire a gran escala, entre las zonas frías y las cálidas, para evitar el enfriamiento indefinido de unas y el sobrecalentamiento de las otras. Su motor principal se desarrolla en la zona intertropical, en torno al Ecuador, alimentado por la energía que recibe a través de la radiación solar. Debido a la inclinación del eje terrestre, que hace que la máxima radiación oscile de norte a sur entre los dos trópicos, se produce a lo largo del año un “balanceo” estacional del conjunto de anticiclones, bajas presiones y flujos de vientos, desplazándose hacia el norte en verano y hacia el sur en invierno.  Ello se refleja muy bien en los mapas siguientes. El primero muestra las temperaturas a lo largo del año, y el segundo las precipitaciones.

temperatura-media-mensual-en-el-mundo-2009

promedio-de-precipitaciones-mensuales-en-el-mundo-2009

En el mapa y los cuadros siguientes, se muestran la distribución y clasificación de climas en el mundo, determinada por la circulación general de la atmósfera arriba expuesta, y por el reparto de mares y tierras sobre la superficie terrestre.

mapa_clima

esq

climas-del-mundo

2.4. El suelo 

Es la capa más superficial de la corteza terrestre, compuestos principalmente por elementos sólidos de origen mineral y orgánico. Necesitan evolucionar durante un tiempo para alcanzar un grado óptimo de fertilidad, por lo que suelen desarrollarse sobre todo en zonas bajas y llanas, así como en los fondos de los valles, donde son profundos y cuentan con humedad suficiente. En la imagen se puede observar cómo el suelo se forma sobre un lecho rocoso o “roca madre” que aporta los elementos minerales del mismo, mientras que la vegetación y los restos animales proporcionan la parte orgánica del mismo.

suelo evolución

Los suelos de las laderas son pobres, en general, porque los elementos que los componen se desplazan hacia las áreas inferiores; y en las zonas elevadas, el frío impide su evolución, por lo que, o son muy pobres, o no existen más que terrenos pedregosos que no se consideran suelo.

El suelo se divide horizontalmente en diferentes capas u horizontes. En los superiores predomina la materia orgánica, procedente de la descomposición de restos vegetales y animales, mientras que en los inferiores, predominan las partículas minerales que proceden de la descomposición de la roca madre sobre la que se asienta.

2.5. La vegetación

Cubre buena parte de los continentes, especialmente en regiones de climas húmedos y no demasiado fríos. Para su crecimiento necesita suelos profundos y fértiles, por lo que será más espesa y abundante cuanto más cálido y húmedo sea el clima y más llano sea el relieve. No obstante, la existencia de ríos que, procedentes de zonas húmedas, atraviesan áreas secas, o de acuíferos en su subsuelo, permiten también el crecimiento de la vegetación en zonas áridas (oasis, bosque galería…).
Cuando las condiciones son las idóneas para su crecimiento (humedad, temperatura y fertilidad del suelo), crecen árboles y grandes arbustos que forman bosques y selvas. En caso contrario, los árboles escasean y son los arbustos (matorral) y las hierbas los que dominan el paisaje, dando lugar a prados, tundraestepas, sabanas, etc.

Ampliando el siguiente mapa, podemos ver cuáles son, en cada zona, las formaciones vegetales dominantes y, por lo tanto, sus paisajes naturales característicos.

Biomas vegetación

No obstante, buena parte de estos paisajes han sido modificados por el ser humano para obtener recursos para subsistir y progresar como especie, lo que ha provocado en algunos casos su práctica desaparición (como es el caso de muchos bosques y selvas del planeta) y la sustitución de unas especies vegetales por otras de mayor interés económico. Los efectos negativos sobre el medio ambiente y la biodiversidad pueden ser devastadores si no se toman las medidas oportunas, como se puede ver en la imagen.

Deforestation 2

En definitiva, la Biosfera, el escenario en el que los seres humanos encontramos la gran mayoría de los recursos que necesitamos para subsistir y progresar, se reparte entre la superficie de continentes y océanos, además de la capa más baja de la atmósfera (la troposfera). Es nuestra obligación conocer los fenómenos y procesos que en ella se desarrollan, sus diversos medios y los peligros que la acechan, de tal forma que podamos preservarla y actuar cuando se detecten problemas de deterioro medioambiental, como la deforestación, la desertificación, etc.

3. Los medios naturales del planeta

La Biosfera se divide en biomas, o unidades ecológicas en las que factores litológicos y climáticos determinan el tipo y variedad de aguas, suelos, vegetación y fauna existentes. Los biomas, a grandes rasgos, vienen a coincidir con lo que, en geografía, denominamos regiones o medios naturales pueden definirse como grandes conjuntos espaciales en los que se combinan e interactúan los distintos factores y elementos presentes en la Biosfera, es decir, los suelos, la fauna, la vegetación, las aguas y, fundamentalmente, el clima. Los grandes medios naturales suelen recibir el mismo nombre que el clima dominante en ellos. Sin embargo, el elemento visualmente más reconocible es la vegetación, por lo que también pueden denominarse de acuerdo a las formaciones vegetales más características, como puede verse en el mapa siguiente.

regiones-naturales

Para el estudio de los medios naturales, estableceremos tres grandes conjuntos, en función de la zona climática en que se encuentren, y seleccionaremos tres de los elementos anteriormente mencionados: el clima, las aguas (los ríos principalmente) y la vegetación.

3.1. Medios naturales de la zona cálida

Son tres los principales tipos de clima existentes en la zona cálida: ecuatorial, tropical y desértico. En todos ellos, las temperaturas medias son altas (superiores a 25ºC)  y la amplitud térmica baja (igual o inferior a 10ºC), por lo que carecen de estaciones marcadas por las temperaturas. Sin embargo, las precipitaciones varían enormemente, entre el clima ecuatorial, donde llueve durante todo el año y se superan fácilmente los 2.000 mm anuales, y el clima desértico, en el que apenas se superan los 100 mm. anuales y la aridez es permanente. Entre ambos extremos se sitúa el clima tropical, que se caracteriza por la existencia de dos estaciones, una seca y otra lluviosa; si la lluviosa es más larga (6 meses o más) que la estación seca, se habla de clima tropical húmedo, y si sucede lo contrario (menos de 6 meses de lluvias), lo denominaríamos clima tropical seco.

Dichos climas determinan la existencia de tres medios diferentes en la zona templada del planeta que pasamos a explicar a continuación.

3.1.1. El medio ecuatorial

Se extiende por regiones cercanas al Ecuador, en América del Sur (Amazonia), África (Costas del Golfo de Guinea y Cubeta del Congo), Sureste de Asia (Península de Malaca y Archipiélago Malayo) y en Oceanía (principalmente en la isla de Nueva Guinea)

El clima ecuatorial tiene elevadas temperaturas medias, por encima de 25ºC, y muy poca amplitud térmica (inferior a 5ºC); además, debido a la fuerte evaporación y al constante ascenso de aire cálido y húmedo, la formación de nubes y tormentas es habitual, por lo que cuenta con elevadas precipitaciones, generalmente superiores a 2.000 mm.

climograma-ecuatorial (1)

De acuerdo a las características del clima, los ríos de la zona ecuatorial son muy caudalosos y regulares, como el Amazonas o el Congo. Igualmente, la abundancia de lluvias favorece el crecimiento de un bosque denso y variado, siempre verde y con árboles de gran tamaño: la selva ecuatorial.

Amazonia

Selva amazónica en Brasil

3.1.2. El medio tropical

Se extiende al norte y al sur del medio ecuatorial en África, América del Sur y Centroamérica, y Sur de Asia (penínsulas del Indostán y de Indochina).

El clima tropical se caracteriza por temperaturas elevadas (cercanas e, incluso, superiores a 25ºC), con baja amplitud térmica (aunque mayor que en el clima ecuatorial, entre 5 y 10ºC), y por poseer dos estaciones claramente definidas por las precipitaciones, una lluviosa y otra seca. Esto último da lugar, dentro de la zona tropical, a dos medios distintos:

  • Las zonas más próximas al Ecuador tienen un clima tropical húmedo, con vegetación densa (bosque tropical) pero con árboles que pierden sus hojas en la estación seca. Los ríos son caudalosos pero irregulares.
  • En las zonas más próximas a los trópicos, encontramos clima tropical seco. En ellas domina la vegetación herbácea con árboles aislados (sabana) y los ríos son poco caudalosos y muy irregulares, pudiendo llegar a quedarse sin caudal en la estación seca y provocar inundaciones durante la estación lluviosa.

climograma-tropical

 

3.1.3. El medio desértico cálido

Se extiende a ambos lados de los dos trópicos, en amplias regiones del interior de los continentes (el Sáhara y el Kalahari africanos, Arabia y Australia), en pequeñas zonas aisladas del mar por montañas (suroeste de Norteamérica y suroeste asiático) o en áreas costeras bañadas por corrientes marinas frías (Desierto de Atacama en Chile, o de Namibia, en África).

El clima desértico cálido es, en realidad, una modalidad extrema del clima tropical seco, en el cual, la estación seca dura prácticamente todo el año. Las temperaturas medias son elevadas y su amplitud térmica anual, baja (en torno a 10ºC). Un rasgo característico lo encontramos en el hecho de la elevada oscilación térmica diaria, con diferencias brutales  (hasta casi 50ºC) entre la temperatura del día y la de la noche.

clima desertico

En el medio desértico no existen ríos propiamente dichos, a excepción de aquellos que lo atraviesan procedentes de regiones con climas más húmedos. Únicamente encontramos cauces secos (oued o Wadi) por los que, eventualmente, tras un gran aguacero en su cuenca, puede discurrir agua. La vegetación será, igualmente, escasa (estepa árida) o inexistente (grandes extensiones de arena y dunas llamadas reg, y grandes mesetas y extensiones rocosas llamadas reg o hamadas). Solo en zonas bajas, donde los acuíferos están cercanos a la superficie, la humedad del suelo permite el crecimiento de vegetación en lo que denominamos oasis, como el de la imagen inferior.

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3.2. Medios naturales de la zona templada

La zona templada se extiende entre los trópicos y los círculos polares en cada hemisferio. Como el hemisferio con mayor superficie continental es el norte, es aquí donde se han definido cuatro grandes climas: clima Continental, clima Mediterráneo (o Subtropical árido), clima Chino (o Subtropical húmedo), y clima oceánico o atlántico.
Todos ellos comparten temperaturas medias templadas, entre 5ºC y 25ºC, y amplitudes térmicas medias o altas, generalmente entre 10ºC (clima oceánico) y 30º (en clima continental). Ello hace que en estas regiones existan dos estaciones bien marcadas por sus temperaturas (invierno y verano) y otras dos de transición (primavera y otoño)

Los medios naturales se corresponden, pues, con los climas enumerados anteriormente, además del desierto templado/frío que encontramos en zonas del interior de los continentes, aisladas de la influencia marina y en áreas cercanas al trópico, donde se une con las áreas de clima desértico cálido.

3.2.1. El medio continental y desértico frío

Es el medio templado más extenso, pues ocupa los grandes espacios del interior de los continentes norteamericano y euroasiático, además de pequeñas áreas en el sur de América del Sur (Patagonia).
En el clima continental, al ocupar una superficie tan grande, entre el trópico y el círculo polar, las temperaturas medias anuales varían mucho, por lo que no tienen gran relevancia a la hora de caracterizar este clima. Sus rasgos distintivos son los siguientes:

  • Gran amplitud térmica anual (superior a 20ºC), al encontrarse lejos de la influencia atemperadora del mar. La temperatura media en los meses de invierno suele ser inferior a 0ºC, mientras que en verano puede alcanzar los 20ºC.
  • Las precipitaciones son, en general, escasas y más abundantes en verano. Debido a las bajas temperaturas, desde mediados de otoño hasta la primavera, suelen caer en forma de nieve.
  • No obstante, al coincidir la época de máximas precipitaciones con la de máximas temperaturas, no suele ser un clima árido, salvo en las zonas más al sur y más alejadas del mar, donde puede llegar a tener las características de un clima desértico. Hablamos entonces de clima desértico frío

En el siguiente diagrama climático podemos observar dichas características:

climograma continental

Los ríos son caudalosos, pero más debido a la gran extensión de sus cuencas fluviales y a la fusión de la nieve de las mesetas y montañas a partir de la primavera, que a las lluvias. Algunos de estos ríos son el Volga, el Yenisei o el Dnieper.
La vegetación se reparte entre dos grandes grupos: la pradera, propia de las regiones más meridionales y áridas, y la taiga o bosque de coníferas (pinos, abetos), que crece en zonas boreales, más al norte. O bien una mezcla de ambas, como podemos ver en la imagen de abajo.

Taiga

Taiga y zona lacustre en Siberia (Rusia)

3.2.2. El medio mediterráneo

Lo encontramos en la Cuenca del Mediterráneo, en California y la región central de Chile, en América, y en pequeñas áreas del suroeste de África y de Australia, en la fachada occidental de los continentes.
Se trata, en realidad, de un medio subtropical seco, puesto que el clima mediterráneo se caracteriza por unas temperaturas templadas e, incluso, cálidas, con una amplitud térmica no demasiado elevada, y unas precipitaciones medias o escasas. Su rasgo más definidor es la sequía estival, es decir, que la estación más cálida (el verano) coincide con la época más seca del año. Las precipitaciones más abundantes suelen repartirse entre el otoño y la primavera principalmente, y en menor medida, en invierno. En el siguiente diagrama climático podemos observar lo dicho antes.

climograma mediterráneo

Los ríos (Tajo, Guadalquivir, Segura, etc.) tienen un régimen irregular, con fuerte estiaje (reducción del caudal en verano) llegando en algunos casos, a desaparecer el caudal durante el verano. También existen, en las regiones más áridas, cauces secos o ramblas, por los que solo discurre agua tras intensos aguaceros en su cuenca.
La vegetación es variada, de carácter xerófilo (adaptada a la sequía), compuesta por bosque perennifolio (encinas, alcornoques, pinos, etc.) y matorral (maquia, garriga y estepa)

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Matorral discontínuo y bosque perennifolio de encinas (Guadalajara)

3.2.3. El medio oceánico

El medio oceánico se extiende por las fachadas occidentales de los continentes, por encima de los 40º de latitud, adentrándose más o menos hacia el continente según el relieve sea llano o se interpongan barreras montañosas a la influencia marina. Se da en Europa occidental, el noroeste de América del Norte, en América del Sur (Chile) y en Nueva Zelanda.

El clima oceánico se caracteriza por unas temperaturas suaves, con baja o media amplitud térmica, y precipitaciones abundantes (más de 1000 mm) distribuidas a lo largo de la mayor parte del año, como puede verse en el climograma.

climograma oceánico

Ello da lugar a ríos caudalosos y regulares, como el Rhin, el Sena, el Loira, etc. La vegetación, por su parte, es abundante, densa y siempre verde, con árboles que se desprenden de sus hojas durante el invierno: es el bosque caducifolio de hayas y robles. Además crecen prados y matorral (landa) en zonas altas.

Bosque caducifolio

Bosque caducifolio oceánico (Andía, Navarra)

3.2.3. El medio chino

Es un medio subtropical húmedo, presente en las fachadas orientales de los continentes de la zona templada: Sureste de Norteamérica (Península de Florida, curso bajo del Misisipi, etc.), sureste de América del Sur (Región del Río de la Plata), este y sur de China, y pequeñas áreas en el Sureste de África y Australia.
El clima es suave y con precipitaciones abundantes, especialmente en verano, y la amplitud térmica, media-baja.

climograma chino

De esta forma, los ríos, como el Yangtsé o el curso medio y bajo del Misisipi, son caudalosos y regulares, y la vegetación, densa y variada, formada por el llamado bosque subtropical húmedo (bambú, etc.) y, en las zonas más altas o más al norte, también puede darse el bosque de coníferas.

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Bosque subtropical húmedo (Sureste de Brasil)

 

3.2. Medios naturales fríos

Se reparten entre dos grandes conjuntos de regiones: por un lado, los que se encuentran al norte y al sur de ambos círculos polares (Norte de Canadá, Groenlandia, norte de Escandinavia y Siberia, y en la Antártida); y, en segundo lugar, las cumbres montañosas y zonas más altas del planeta, en las que, debido al descenso de temperatura con la altitud, encontramos un clima frío.

  • El medio polar se caracteriza por temperaturas extremadamente bajas en invierno y algo más suaves en verano, pero con medias por debajo de 0ºC. Apenas si hay precipitaciones, dado que dominan las altas presiones durante la mayor parte del año. La superficie está cubierta por el hielo en su mayor parte. De esta manera, la vegetación es prácticamente inexistente, aunque en las zonas más próximas al círculo polar encontramos la tundra, formada por matorrales rastreros, musgos y líquenes.
  • El medio de alta montaña se caracteriza por un clima con muy bajas temperaturas y precipitaciones elevadas, en forma de nieve desde otoño a primavera. En esas zonas nacen muchos ríos gracias a la fusión de la nieve y el hielo durante el verano, que alimenta sus caudales. La vegetación está escalonada según la altitud, variando desde la base de la montaña, donde encontramos los bosques típicos de la zona en la que se encuentren, hasta las cumbres, donde apenas hay líquenes y plantas rastreras.
Cordillera Cantábrica

Cordillera Cantábrica en el Parque Natural de Redes (Asturias)

A continuación, trata de repasar lo estudiado hasta aquí y asegurarte de que conoces el significado de los siguientes conceptos:

  • Movimiento de Rotación: Es el giro de la Tierra sobre sí misma, en torno a un eje imaginario. Cada 24 horas se completa un giro completo, tiempo que recibe el nombre de día. Su principal consecuencia es la sucesión de los días y las noches
  • Movimiento de Traslación: Es el que efectúa la Tierra alrededor del Sol. Un giro completo determina la duración de un año y da lugar a la sucesión de las estaciones.
  • Trópicos: Círculos paralelos al Ecuador que delimitan la zona dentro de la cual los rayos del sol caen perpendiculares a la superficie del planeta en algún momento del año, lo que hace que se eleve la temperatura. En el Hemisferio Norte se encuentra el Trópico de Cáncer y, en el Hemisferio Sur, el Trópico de Capricornio.
  • Círculos polares: Círculos paralelos al Ecuador que delimitan la zona en torno a los polos en la que durante el solsticio de invierno, el sol queda oculto bajo el horizonte las 24 horas del día. En el Hemisferio Norte encontramos el Círculo Polar Ártico y en el Sur el Círculo Polar Antártico.
  • Zonas térmicas o climáticas: Son las zonas delimitadas por los trópicos y los círculos polares que separan los climas cálidos (zona comprendida entre los dos trópicos), templados (zona entre los trópicos y los círculos polares) y fríos (entre los círculos polares y los polos).
  • Biodiversidad: Es el conjunto de especies animales y vegetales que encontramos en los diversos medios naturales y que se caracteriza por su gran variedad.

Además, a modo de repaso, trata de buscar o deducir tú en el texto, el significado de los siguientes conceptos:

  • Husos horarios
  • Plano de la Eclíptica
  • Solsticio
  • Equinoccio
  • Corteza Terrestre
  • Litosfera
  • Placas tectónicas
  • Orogénesis
  • Relieve
  • Hidrosfera
  • Troposfera
  • Biosfera
  • Clima
  • Erosión
  • Acuíferos
  • Suelo

 

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