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1º ESO – Geografía e Historia (4): La antigüedad clásica. Grecia y Roma

En la Cuenca del Mediterráneo, durante el Primer Milenio antes de Cristo, pueblos como los fenicios, los etruscos, los cartagineses o los iberos, compartieron este espacio con griegos y romanos que, en la segunda mitad del milenio, iban a convertirse en los grandes protagonistas de la Historia del Mediterráneo. Ambos pueblos llegarían a unir sus respectivas tradiciones culturales en una sola, que se conoce como civilización Grecorromana o, en términos más amplios, el Mundo Clásico. Su herencia cultural (lengua, filosofía, ciencia, etc.) fue tan grandiosa que ha llegado hasta nuestros días, y sus obras materiales aún se pueden admirar en muchos lugares, sobre todo en las tierras que rodean el Mediterráneo (acueductos, calzadas, etc.)

Mediterraneo

Mientras los griegos nunca llegaron a constituir una unidad política por sí mismos (tuvieron que ser extranjeros, macedonios primero y romanos después, quienes los unieran en un proyecto común) y su civilización alcanzó cotas brillantes impulsada por el vigor de las polis o ciudades-estado, Roma creo un enorme imperio que puso a su servicio y sobre el que imprimió su sello personal a través de sus leyes e instituciones, su lengua y su religión, (proceso que se conoce como Romanización. La acción de Roma se centró en torno al mar Mediterráneo, cuyas costas, islas y penínsulas, así como las grandes cuencas y valles de los grandes ríos que avenan sus aguas en él, llegó a dominar por completo, razón por la cual le dieron el nombre de “Mare Nostrum” (Nuestro Mar)

 

1. La Civilización Griega

Antes de que naciese la civilización griega (o helénica) propiamente dicha, en la isla de Creta primero, y en la península del Peloponeso después, surgieron la brillante y refinada civilización minoica o cretense, y la más belicosa y expansiva civilización de los aqueos, o micénica. Ambas son conocidas como Civilizaciones pre-helénicas y los griegos las recordaron como una “edad dorada”, tras la que llegó la “época oscura”, un período del que han quedado pocos restos o documentos y, por lo tanto, bastante desconocida, que abarca desde el siglo XI hasta comienzos del VIII a.C.

También conocida como civilización helénica, Grecia fue el escenario en el que nació y se desarrolló, entre los siglos VIII y I a.C., la civilización occidental, que hoy se ha extendido por todo el mundo. Los griegos vivían, trabajaban y se relacionaban entre sí en el marco de las polis, o ciudades estado independientes. Solo les unía una lengua y una cultura compartida, en la que destacaba su mitología, la importancia de los santuarios panhelénicos (o de “toda Grecia”, como el de Delfos, al que acudían a pedir consejo a su famoso oráculo), o tradiciones como las Olimpiadas (juegos atléticos que se celebraban cada cuatro años desde el 776 a.C.)

La influencia de su cultura se extendió pronto por toda la cuenca del Mediterráneo y del Mar Negro, gracias a la colonización, un movimiento de pobladores que, procedentes de diferentes polis griegas, fundaban nuevas ciudades, generalmente costeras, en territorios lejanos. Algunas de estas ciudades fueron Marsella o Ampurias.

mapa_el_mundo_griego

Posteriormente, tras los intentos frustrados de los reyes persas Darío y su hijo Jerjes por conquistar Grecia durante las llamadas Guerras Médicas, en la primera mitad del siglo V a.C. llegó la época de máximo esplendor de las polis griegas, especialmente de Atenas, conocida como período clásico. La rivalidad con Esparta daría lugar, sin embargo, a un período de inestabilidad que desembocó en las Guerras del Peloponeso, en las que se enfrentaron, durante la segunda mitad del siglo V a.C. dos alianzas militares comandadas, una por Atenas (la liga de Delos) y otra por Esparta (liga del Peloponeso). Con la victoria de Esparta terminó el conflicto, que dejó una Grecia arruinada y cansada de guerras, presa fácil para el rey Macedonio Filipo, que invadió el país ya en el siglo IV a.C. Su hijo Alejandro Magno, sin embargo, consiguió unir a los griegos en una empresa de gran envergadura como fue la conquista de un imperio que llevó la cultura griega desde Egipto hasta los confines de la India. Al mismo tiempo, la vieja y rica cultura de los países conquistados también influyó en Grecia, dando lugar a un intercambio sin precedentes que enriqueció a todos ellos. En el mapa se muestran las campañas y el imperio griego de Alejandro.

En Grecia se consolidó una economía basada en la moneda y en los negocios, dentro de una sociedad abierta a nuevas ideas e innovaciones, es decir, al progreso. En la polis de Atenas surgió una forma de organización y ejercicio del poder que hoy se ha generalizado: la democracia. Además, el arte griego ha quedado para la historia como un modelo que influirá o se copirará posteriormente a lo largo de los siglos, como en Roma. Por último, Grecia fue la cuna de una forma de entender el mundo que no se basa en explicaciones irracionales o religiosas (Mythos), sino en la razón y la lógica (Logos), es decir, en la filosofía y en su derivada, la ciencia. Grandes filósofos como Platón o Aristóteles son los “padres” del saber filosófico y la ciencia en Occidente.

Atenas fue la gran polis en la que se alcanzaron o en la que confluyeron la mayor parte de los logros antes expuestos, por lo que se ha convertido en una de las ciudades más importantes e influyentes de la historia, y en la que se encuentran algunos de los monumentos más representativos de Grecia. Debajo de estas líneas podemos ver una recreación de lo que pudo ser la Atenas clásica.

Acropolis
Pero también es cierto que, por otro lado, Grecia fue una sociedad en la que se admitió, como algo natural, la existencia del esclavismo, así como la subordinación y marginación, en muchos casos, de la mujer, que no poseía los mismos derechos políticos que los hombres. También fue una sociedad que no pudo encontrar en la diplomacia y el diálogo la solución a sus numerosos conflictos, por lo que se desangró en guerras civiles internas o entre las diversas polis.

ahora, observa atentamente el siguiente vídeo en el que se resume la historia de Grecia de forma sencilla y amena, y después, trata de ampliar la información con el libro de texto y completa el resumen que tienes en el enlace que hay después del vídeo.

Resumen de historia de Grecia

 

2. Roma

A diferencia de Grecia (la Hélade), un conjunto de ciudades estado (polis) en perpetuo conflicto hasta su unificación por los macedonios Filipo y su hijo Alejandro, Roma fue, ante todo, una ciudad que, desde su fundación en el 753 a.C. no dejó de acumular poder y riqueza. La sociedad romana siempre estuvo muy estructurada y altamente jerarquizada entre personas libres y esclavos, patricios y plebeyos, ciudadanos y extranjeros, y finalmente, hombres y mujeres, por lo que los conflictos internos fueron frecuentes a lo largo de su historia, casi en la misma medida que sus “jugosas” guerras exteriores. Por otro lado, la facilidad de los romanos para absorber todas las aportaciones culturales y técnicas de los pueblos conquistados, convirtieron a su imperio en uno de los centros de civilización más avanzados de la histpro

2.1. De los orígenes a la República

Tanto fenicios como griegos comerciaron, durante la primera mitad del 1er milenio a.C., con los pueblos que vivían en las riberas del mar Mediterráneo, entre los cuales difundieron sus formas económicas y culturales, fundaron ciudades y crearon rutas de comunicación. Gracias a su influencia, los íberos o los tartesios en la Península Ibérica, los etruscos en la península Itálica, o los cartagineses en el norte de África, desarrollaron culturas relativamente avanzadas, que fueron entrando poco a poco en la historia.

Desde principios del siglo VI a.C., la antigua fundación fenicia de Cartago, en el norte de África, emprendió la conquista de las tierras e islas del Mediterráneo occidental, con el fin de dominar las rutas comerciales entre Oriente y Occidente. Al mismo tiempo, los etruscos se hacían con el control de Roma , la floreciente ciudad de los latinos en el valle del río Tíber, en la que impusieron sus reyes y a la que engrandecieron dotándola de murallas, obras públicas y monumentos.

Sin embargo, en el año 509 a.C., los romanos expulsaron al último rey etrusco, proclamaron la República e iniciaron una serie de campañas militares que les llevaron a dominar toda la península Itálica. Fue entonces cuando comenzaron las rivalidades con Cartago, a los que derrotaron en las llamadas Guerras Púnicas. Durante la segunda de ellas, en la que el rey cartaginés Aníbal, tras sendas victorias en Cannas y el lago Trasimeno (en la imagen), a punto estuvo de tomar su capital, los romanos comenzaron la conquista de una gran imperio que llegaría a abarcar toda la cuenca del Mediterráneo. Hispania primero, África después, Grecia, Asia Menor, etc., fueron incorporadas al imperio como provincias de Roma tras las correspondientes campañas militares.

2.2. La expansión del Imperio

En el siglo I a.C., Julio César y Octavio Augusto, convertido éste en emperador, engrandecieron el imperio romano con nuevos territorios como la Galia, Egipto, parte de Germania, etc. Durante los siglos I y II, Roma alcanzó su máxima expansión, bajo los emperadores “hispanos” Trajano y Adriano, para caer en una profunda crisis cuando, durante el siglo III, Roma tuvo que emplear muchos recursos para detener la presión de los germanos en la frontera norte y los partos en el este.

Expansión Imperio Romano

Con la llegada del emperador Diocleciano al poder, se puso fin a dicha crisis, pero la parte occidental del Imperio quedó muy dañada desde el punto de vista económico, demográfico y social. Constantino I trasladó la capital a Oriente, donde fundó una nueva ciudad junto al Bósforo, a la que denominó Constantinopla. A finales del siglo IV, en el 395, el emperador Teodosio dividió definitivamente el imperio entre sus dos hijos. La parte oriental continuaría aún 1000 años más (bajo el nombre de Imperio Bizantino), mientras que Occidente fue invadido por los germanos, que lo saquearon, se apropiaron de provincias enteras y, finalmente, lo hicieron caer en el año 476, hecho que pone fin a la Edad Antigua.

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Roma pudo crecer y engrandecerse hasta convertirse en el mayor Imperio de la antigüedad, gracias a dos factores clave: Por un lado, su casi perfecta organización política, administrativa y económica; por otro, el proceso de Romanización.

2.3. La organización del imperio.

El Imperio de Roma fue una creación de su ejército. A medida que las legiones conquistaban nuevas tierras, éstas se convertían en provincias de Roma, unas bajo administración del Senado (más romanizadas y con ciudadanía romana), y otras (que aún debían ser “pacificadas”) bajo control del emperador, en un principio el jefe militar supremo. En ellas, las legiones fundaban ciudades en las que se asentaban los propios soldados y un extenso cuerpo de funcionarios cuya tarea era administrar todos los recursos encontrados. Dichas ciudades eran unidas por una extensa red de calzadas que las comunicaban con Roma o con la capital de la provincia.

En cuanto a la organización política, Roma pasó por tres fases:

  • La Monarquía (hasta el año 509 a.C.), en la que un gobierno tiránico y extranjero (de origen etrusco) se impuso por la fuerza a una sociedad muy variopinta en la que ya destacaban algunas grandes familias de origen latino que aspiraban a ejercer el poder.
  • La República (hasta el año 27 a.C.) en la que el gobierno estaba en manos de los patricios, que controlaban las principales instituciones (Senado, magistraturas y comicios), por lo que, durante los casi 5 siglos que duró, las luchas sociales entre éstos y los plebeyos, fueron casi constantes, llegando en ocasiones a la guerra civil.
  • El Imperio (hasta el año 476) que surgió cuando Octavio Augusto. Concentró en su persona, todos los poderes que durante la República habían estado repartidos entre las diversas instituciones, dando lugar así una nueva forma de estado autocrático en que el emperador era considerado un ser divino. En el Bajo Imperio (siglos IV y V), tras la difusión y afirmación del cristianismo, su poder autocrático se reforzó, aunque subordinado a la Iglesia.

En una época en que la riqueza se obtenía principalmente del empleo de esclavos en el comercio y en todas las actividades productivas, Roma basó su poder en las numerosas guerras de conquista, de las que sus generales volvían victoriosos, con nuevas tierras para el imperio y numerosos prisioneros de guerra que, vendidos como esclavos, eran fuente de riqueza y prestigio. El final de esas guerras, durante la segunda mitad del siglo II, supuso, en parte, el inicio de los problemas económicos del Imperio, que entraría en crisis desde comienzos del siglo III. La disminución de ingresos por la falta de esclavos baratos, hizo subir los precios (inflación) y obligó a aumentar los impuestos y a devaluar la moneda, lo que provocó el empobrecimiento de la población. Ello, a su vez, se tradujo en descontento social y político y, sobre todo, en una intenso proceso de ruralización que, sobre todo en Occidente, fue debido al desabastecimiento de las ciudades, lo que llevó a miles de sus habitantes a buscar un medio de vida en el campo, como colonos de los grandes terratenientes, que les cedían lotes de tierras a cambio de determinadas cargas o rentas.

2.4. La Romanización

Es el proceso de asimilación de la cultura, la lengua y las leyes romanas por parte de los pueblos que formaron parte del Imperio Romano, hasta sustituir, en buena medida, las características culturales anteriores por nuevas formas de vida y de relación. Así, el Derecho romano, conjunto de leyes que los romanos se dieron a sí mismos, se convirtió en el principal código de leyes del imperio, que se encuentra en la base de nuestra legislación actual. El latín era la lengua de los romanos. Se expandió por todo el imperio y, hoy en día, muchas de las lenguas europeas más importantes, como el español, el francés, el portugués, el italiano o el rumano, derivan del latín vulgar que hablaba el pueblo llano hasta los comienzos de la Edad Media.

La religión romana fundía diversas herencias religiosas del Mediterráneo, en especial de Grecia, con la religión tradicional de los pueblos itálicos. El paganismo, que así lo llamarán los cristianos, será desplazado por el cristianismo que, procedente de Palestina, se difundió por todo el imperio durante los siglos III y IV hasta convertirse en la principal religión del mismo y una de las más profesadas en la actualidad. Alcanzó la supremacía tras la promulgación del Edicto de Milán, en el año 313, por el emperador Constantino. Posteriormente, el emperador Teodosio lo convirtió en religión única y oficial del Imperio.

Roma, pues, dejó una huella profunda y duradera que aún es visible en muchos países de Europa, sin contar con que muchas de las lenguas más habladas hoy en el mundo, derivan del latín, además de la muchas ciudades que son fundaciones romanas, o de numerosas tradiciones, expresiones, y formas culturales cotidianas, de origen romano.

Roma

A continuación unos mapas que muestran el espacio geográfico de Grecia y el imperio de Alejandro Magno, por un lado, y el auge y la caída de Roma por otro.

 

Y, por último, dos imágenes que nos permiten imaginar cómo fueron las grandes capitales del Imperio: Roma en su momento de máximo esplendor (siglo II) y la Nueva Roma, es decir, Constantinopla, que se convertiría en la legendaria capital del Imperio Romano de Oriente o Imperio Bizantino, hoy Estambul

 

 

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