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Archivos Mensuales: enero 2020

¿Ha desaparecido para siempre el delta del Ebro?

Los efectos de la borrasca Gloria en el litoral mediterráneo español han sido, como hemos podido ver a través de las imágenes de distintos medios de comunicación, devastadores. Vienen a sumarse a los que ya se sufrieron en el Mar Menor durante el otoño pasado hasta en dos ocasiones, debidos en aquellas ocasiones a sendas DANA’s o fuertes borrascas. Playas y paseos marítimos desaparecidos, graves inundaciones en las llanuras litorales, vertidos de todo tipo al mar, etc. Pero, quizás, una de las imágenes más impactantes ha sido la del delta del Ebro, prácticamente tragado por las aguas del mar tras el paso de Gloria, tal como podemos ver en las siguientes imágenes de satélite que muestran el antes y el después de la borrasca.

Delta del Ebro - antes y después

Descendiendo a una altura que nos permita ver los detalles de tal evento, no dejan de impresionarnos las imágenes que se muestran en el siguiente vídeo del diario La Vanguardia

¿Es posible que el delta del Ebro haya desparecido bajo las aguas, haciéndose realidad alguno de los peores presagios de aquellos que nos avisan de las consecuencias del cambio climático?  Y, por otro lado, ¿en qué medida es el calentamiento global, a través del ascenso del nivel del mar, el responsable directo de esta catástrofecomo escuchamos a menudo? A la primera cuestión respondemos con un no, aunque no demasiado rotundo; más bien habría que decir “aún no”. La respuesta a la segunda es más compleja, puesto que el ascenso más que evidente del nivel del mar por el calentamiento global habría influido en lo ocurrido, pero no sería la única causa. En cualquier caso, lo que sí podemos asegurar es que la actividad humana ha favorecido y ha precipitado esta situación.

Para entender mejor lo ocurrido y acercarnos a las causas últimas, hay que entender el delta del Ebro como un sistema dinámico y activo, que trata de buscar un equilibrio entre los elementos y procesos que lo componen: el agua dulce que el río Ebro recoge en su amplia cuenca, la gran cantidad de sedimentos que transporta, su acumulación en la desembocadura y el agua salada del mar Mediterráneo, que retrocede lentamente ante el avance de los sedimentos que, una vez depositados, van definiendo la línea de costa. Esto es lo que ocurriría en su estado natural, pero desde hace varios siglos, la actividad humana en la cuenca introdujo ciertos cambios en algunos de los procesos del sistema, que acabaron repercutiendo en el resto. El primero de ellos fue la deforestación que sufrió la cuenca del Ebro desde la antigüedad (cuando, según ciertos indicios, en lugar del delta, pudo haber existido en la zona un estuario), que alcanzará su momento álgido en los siglos de la Edad Moderna. Ello tuvo como consecuencia directa un aumento de los aportes sedimentarios que hizo avanzar el delta de forma notable hasta el siglo XIX, cuando se creó el perfil actual del delta y se inicia una explotación intensiva del mismo.

Sin embargo, a partir del siglo XX, la construcción de embalses en la cuenca del Ebro,  cambiará las cosas. No solo regularán y retendrán el agua del río y sus afluentes, sino también los sedimentos aportados en la desembocadura. Esta será la principal razón por la cual, el delta iniciará un proceso de estancamiento primero, y de retroceso después, por la acción de la erosión marina. El equilibrio inestable que mantenía el crecimiento del delta se ha roto, y ahora el ritmo de aporte sedimentario es inferior al de erosión marina, por lo que, para evitar una progresiva desaparición de este riquísimo paisaje natural, se han iniciado planes para devolver al delta los aportes perdidos con la construcción de embalses, tal como se indica en el esquema inferior.

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Por lo tanto, lo sucedido en el Delta, no es una sorpresa. De alguna manera todos esperaban que ocurriera algo parecido en cualquier momento, sin necesidad de un brusco aumento del efecto invernadero y el consiguiente calentamiento global. Ahora bien, la mayor frecuencia, la extemporaneidad y la mayor intensidad de episodios como el que acabamos de vivir, debidos al cambio climático, sí tendrán consecuencias previsibles, como son la aceleración del proceso de pérdida y retroceso de los terrenos sedimentarios que forman el delta y, en segundo lugar, el enorme coste económico que tendrán las medidas que vayan a adoptarse para intentar frenarlo. Así pues, no son halagüeñas las expectativas para el delta de cara a un futuro no demasiado lejano y, por lo tanto, la respuesta, ahora mismo, a la pregunta que nos hacíamos en el titulara de la entrada, bien podría ser, a medio plazo, afirmativa.

En el siguiente vídeo se pueden ver con más detalle los efectos de la borrasca Gloria comparando las imágenes recientes con otras anteriores al paso de la misma.

 

 

 
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Publicado por en 29/01/2020 en Geografía

 

La población española supera por primera vez en su historia los 47 millones de habitantes

El INE (Instituto Nacional de Estadística) acaba de publicar una nota de prensa con los resultados del último recuento (julio de 2019) de residentes en nuestro país, en la que se anuncia que ya somos 47,1 millones de habitantes. Es la primera vez que España supera la cifra de 47 millones, por lo que podemos considerarlo un dato histórico. Además del número de residentes, se informa también de ciertas características de la población, tales como el sexo, la edad, el lugar de nacimiento y los movimientos migratorios.  Pinchando en la siguiente imagen accederemos a dicho informe.

poblacion2019-INE

El INE es el organismo que elabora las estadísticas más precisas sobre población y economía, que sirven para radiografiar nuestra sociedad y poder entenderla mejor. Las estadísticas demográficas son una herramienta básica para elaborar proyectos de futuro para el país y planificar adecuadamente su desarrollo económico y social. Los servicios públicos que sustentan el estado del bienestar, especialmente la sanidad y la educación, al estar financiadas con los impuestos, exigen una rigurosa planificación que solo puede hacerse mediante los datos obtenidos y procesados por las agencias estadísticas, de ahí su importancia. Nosotros aprovecharemos esa información para destacar los rasgos demográficos más relevantes de nuestro país en la actualidad, empezando por su volumen y distribución.

Así, de la cifra anterior de 47,1 millones, podemos deducir una densidad de 93,5 habitantes por kilómetro cuadrado para el conjunto del país. Una población que, sin embargo, tal como podemos observar en el mapa, se reparte de forma muy desigual entre los diversos territorios del estado, al tiempo que se concentra mayoritariamente en ciudades, frente a un campo cada vez más vacío.

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Entre finales del siglo XIX y el último cuarto del siglo XX, tuvo lugar la llamada transición demográfica, que supuso un notable incremento de la población, hasta acercarse a los 40 millones. Las transformaciones económicas, sociales y culturales que experimentó España en los años 80, detuvieron el ritmo de crecimiento al tiempo que España adoptaba el régimen demográfico moderno, caracterizado por muy bajas tasas de natalidad y mortalidad y una elevada esperanza de vida. El desarrollo económico español iniciado en la década de los 90, dio paso a un fenómeno demográfico desconocido en España, como es la inmigración, que vino a cambiar el tradicional saldo migratorio negativo por un saldo positivo que tuvo como consecuencia directa un notable aumento de la población española, que llegó a rozar los 47 millones. La crisis iniciada en 2008 provocó una momentánea inversión de la situación, al detenerse la inmigración y aumentar la emigración, especialmente entre los años 2010 y 2015. Ello supuso un estancamiento de la población (cuando no un ligero retroceso), que la fijó en torno a los 46 millones, hasta que la inmigración ha vuelto a dejarse notar con fuerza en la recuperación de la población española durante los dos últimos años.

Saldo migratorio en España

Así pues, el crecimiento de los últimos años que se aprecia en el gráfico, se ha debido principalmente a un saldo migratorio positivo que ha compensado el escaso crecimiento natural de la población española. Ésta, en consecuencia, se caracteriza actualmente por varios rasgos que se refieren tanto a su dinámica como a su estructura y distribución. Son los siguientes:

  • Cuenta con un crecimiento natural negativo, debido a que la tasa de natalidad es menor que la de mortalidad, algo que se encuentra dentro de los patrones del régimen demográfico moderno o actual.
  • Tras unos años de parón por la crisis, España disfruta de un saldo migratorio positivo que no solo compensa el decrecimiento natural, sino que permite un crecimiento real claramente positivo.
  • España cuenta con una población en proceso de envejecimiento, a pesar de que la inmigración nutre a nuestra sociedad de una población adulta joven que ha permitido un cierto repunte de la natalidad.
  • La estructura económica de la población cuenta con dos rasgos importantes: la elevada tasa de paro que afecta a la población activa, y la clara terciarización del empleo, consecuencia, por un lado, del mismo proceso que está teniendo lugar a nivel global, y del enorme peso del sector turístico en España, por otro.
  • Como resultado de todo lo dicho hasta aquí, las zonas rurales más alejadas de los grandes núcleos urbanos y de las zonas de mayor desarrollo económico, y por ende, las comunidades autónomas del interior peninsular, están experimentando un proceso de despoblamiento que ha llevado a hablar, en los últimos años, de una España vacía o “vaciada“.

La pirámide de población española más reciente (2018) muestra con claridad algunos de los rasgos indicados arriba. Si la combinamos con una proyección para el año 2033 y observamos el gráfico resultante con atención, podemos extraer varias conclusiones tras analizarlo y comentarlo adecuadamente.

pirámide 2018 - 2033

Para completar la información, puedes consultar las siguientes noticias:

 
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Publicado por en 09/01/2020 en Geografía