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Comentar pirámides de población.

En el libro de texto se dan, de forma exhaustiva, las pautas para comentar una pirámide de población.  No obstante, seguir dichas pautas de forma mecánica, puede hacernos perder una visión de conjunto, la cual es necesaria para establecer una serie de conclusiones al final del comentario y dar validez al comentario.

Así pues, en el comentario de una pirámide de población, hay que tener en cuenta qué tipos de información aporta ésta:

  1. En primer lugar, y principalmente, aporta datos sobre la estructura de la población por sexo y edad y, en algunos casos, sobre la población activa.
  2. Datos sobre movimientos de la población, fundamentalmente sobre la natalidad y las migraciones.  Si existen episodios de mortalidad catastrófica, también quedan reflejados en la pirámide, pero  nunca la mortalidad normal.
  3. Evolución demográfica del país a lo largo de las últimas décadas, así como su Régimen demográfico.
  4. Esperanza de vida aproximada de la población actual (o en el momento en que se elabora la pirámide).
  5. Desarrollo socioeconómico del país.

Los pasos que hay que dar en el comentario son los siguientes:

  1. Observación atenta y análisis de la pirámide para determinar:
    a) La simetría o asimetría de la pirámide, que nos informará de los desquilibrios entre hombres y mujeres, es decir sobre la estructura por sexo de la población.
    b) Su forma (urna, campana o parasol), que nos informará sobre la estructura por edades de la población.  En el caso de pirámides actuales de España, siempre se corresponderán con la forma de urna.
    c) Si el perfil de la pirámide es homogéneo o cuenta con entrantes y salientes, en cuyo caso se tomará nota de los grupos de edades a los que afectan o si se ve más afectado un sexo u otro.  Ello nos informa sobre sucesos demográficos importantes en la historia reciente de España.
  2. Interpretación de los datos antes obtenidos.  Es decir, se trata de relacionar cada uno de los datos anteriores con los rasgos demográficos y socioeconómicos del país, con un tipo concreto de régimen demográfico o con hechos históricos bien conocidos.
    Por ejemplo, si vemos que la cúspide de la pirámide es muy ancha, hablaremos de una población envejecida, que, a su vez, se relaciona con un alto nivel de desarrollo socioeconómico; o si vemos que existe un entrante mayor en el lado de los hombres que en el de las mujeres (produciéndose una clara disimetría en la pirámide) y se relaciona con un grupo de edades que coincide con los que tenían entre 20 y 30 años durante los años 1936 al 39, es que los que faltan, pudieron morir a causa de la guerra civil española.
  3. Comentario explicativo.  Finalmente, se tratará de explicar todos y cada uno de los hechos reseñados anteriormente, relacionándolos con los conocimientos que tenemos del tema y del área didáctica (geografía, historia, economía, etc.)
    Es decir,  habrá que responderse preguntas que nos habrán ido surgiendo durante la interpretación:  ¿Por qué se ha producido el envejecimiento de la población?  ¿Por qué son más longevas las mujeres que los hombres? etc.
  4. Conclusiones finales.  Se resaltarán los rasgos más destacados de la pirámide que permiten caracterizar la población española actual y se valorarán dichos rasgos de cara a la influencia que puedan tener en el futuro de la población.

Pinchando en el siguiente enlace podrás descargarte una presentación power point en la que se realiza un análisis dinámico de la evolución de la población española a través de  las pirámides pasadas, presentes y futuras, y podrás practicar con cualquiera de las que aparecen durante dicha presentación.

Pirámide de España en 2010.

A continuación, os dejo un análisis de dos pirámides de población de dos Comunidades Autónomas (Murcia y Asturias) pertenecientes al año 2011:

Piramide murcia 2012

Piramide Asturias 2013

Ambas pirámides encajan dentro del modelo general de los países con un índice de desarrollo humano alto, que muestran una típica forma de urna.  Representan poblaciones que han finalizado su transición demográfica y se caracterizan por un reducido crecimiento natural debido a bajas tasas de natalidad y mortalidad, a lo que se unen una muy pequeña mortalidad infantil y una elevada esperanza de vida, todo ello signo de una mejora de la calidad de vida que es consecuencia, en primer lugar, del proceso de urbanización español, que se acelera desde los años 60 del siglo pasado, y en segundo lugar, del desarrollo del estado de bienestar a partir de los años 80.
Desde el punto de vista de la estructura por edad, se trata, como se puede comprobar por la gran anchura de los grupos de edad más avanzados, en la parte superior de ambas pirámides, de poblaciones envejecidas que, no obstante, experimentan un repunte de la natalidad en los últimos 10 años, que se muestra nítidamente en la base de las mismas, y que se debe, más que a un cambio de tendencia en la natalidad, al efecto de la llegada de miles de inmigrantes adultos jóvenes, en edad de tener hijos y/o con comportamientos más natalistas.
Desde el punto de vista de la estructura por sexo, es muy clara la disimetría que se produce entre los hombres y las mujeres en las edades adultas-viejas y viejas (a partir de unos 40 años) a favor de las mujeres. Ello es debido a diversas causas: biológicas, laborales, hábitos más saludables, etc. que, en conjunto, han hecho que las mujeres hayan estado menos expuestas a factores de riesgo de muerte.
Respecto a sucesos demográficos que quedan reflejados en el perfil de la pirámide, como entrantes y salientes en la misma, cabe mencionar los siguientes:
– El hueco en la generación de los nacidos durante la Guerra Civil, entre 70 y 74 años es mucho más nítido en Asturias que en Murcia, dado que en esta última puede haber muchos pensionistas que se ha trasladado a esta comunidad por motivos de salud y por su clima.  Más abajo, en el grupo de edad de 40 a 44 también se observa un pequeño entrante que se corresponde con los hijos de los anteriores.
– Otro hueco o, más bien, una discontinuidad importante, lo encontramos en los grupos de edad por debajo de los 20/25 años, que se corresponden a los nacidos en los años de mayor contracción de la natalidad en España, iniciado a finales de la década de los años 80, y que alcanza su mínimo en el grupo de 10 a 14 años.
– El saliente que más destaca en ambas pirámides es el que abarca los grupos de edad de 30 a 39 años, que se puede relacionar, por un lado, con el final de la etapa del “baby boom” retardado, y sobre todo, con la afluencia de inmigrantes en relación con el auge de la construcción, el turismo y la economía española en general de los años 95 a 2010.

Sin embargo, se observan también claras diferencias entre una y otra región.  Trata de identificarlas y explicarlas siguiendo las pautas del comentario anterior.

 

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2º ESO: Geografía humana

Hemos visto como, durante la Edad Media, el poblamiento en Europa era mayoritariamente rural, es decir, la población se asentaba principalmente en pueblos y aldeas diseminadas por el territorio.  Las ciudades eran escasas y poco pobladas, siendo muy raras las que superaban los 100.000 habitantes. 

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Por otro lado, las sociedades medievales no solo estaban sujetas a los peligros y miserias provocados por las guerras y conflictos que se sucedieron a lo largo de dicha época, sino que también eran diezmadas periódicamente por las malas cosechas y las hambrunas, las enfermedades y las miserables condiciones de vida. Todo ello hizo que la mortalidad (el número de defunciones) fuese muy elevada y, con el fin de mantener un cierto equilibrio en la población, las familias se veían obligadas a tener muchos hijos, es decir, a mantener una elevada natalidad. De esta forma, la población iba creciendo muy lentamente, y en períodos muy adversos, incluso llegaba a reducirse. 

También pudimos comprobar como, desde finales de la Edad Antigua, al caer el Imperio Romano de Occidente, las migraciones de pueblos fueron algo común. Primero los germanos, después los vikingos, los turcos, los eslavos, etc. En la península ibérica, el movimiento migratorio más importante fue el protagonizado por miles de campesinos que, procedentes del norte cristiano, se fueron asentando en los territorios despoblados del valle del Duero y de otras zonas incorporadas por los reinos cristianos en su avance hacia el sur. A dicho movimiento se le conoce como Repoblación.

Más adelante, durante la Edad Moderna, la población continuó creciendo lentamente,  puesto que las condiciones de vida para la mayor parte de la sociedad apenas cambiaron respecto a la Edad Media. Fue entonces cuando se inició la exploración y expansión de Europa  por el mundo. Muchos europeos migraron a las tierras recién descubiertas en América, un flujo de población que fue incrementándose a medida que transcurrían los siglos XVI y XVII. A partir del siglo XVIII, la población europea inició un período de crecimiento más rápido, que se consolidaría en los siglos posteriores con el desarrollo en Europa de la Revolución Industrial, proceso que llevó aparejada una Revolución Urbana y un enorme éxodo rural que desplazó a millones de personas del campo a la ciudad. Hoy en día, la ciudad es el tipo de asentamiento más común en los países más desarrollados, mientras en el resto de países, éstas crecen a un ritmo casi frenético.

En definitiva, a través de estos datos históricos, comprobamos que, si queremos estudiar la evolución y el comportamiento de la población en el territorio, habremos de fijarnos en tres aspectos esenciales:

  • En qué cantidad y de qué forma se reparte. Tenemos, por tanto, que analizar el grado de ocupación del territorio (densidad de población) y los tipos de asentamiento (poblamiento rural y urbano)
  • Cuál ha sido la evolución hasta llegar al número de población actual, y qué movimientos experimenta, tanto por causas naturales (natalidad y mortalidad), como por desplazamientos (migraciones)
  • Cuál es su composición o estructura, es decir, en que proporción encontramos hombres y mujeres, niños y ancianos, ricos y pobres, agricultores y representantes de otros oficios, etc.

1. La población mundial

La ciencia que estudia la población es la demografía. La geografía utiliza los conocimientos y los datos que nos ofrecen los demógrafos para estudiar cómo ocupamos el territorio y qué consecuencias tiene dicha distribución.

población mundial

Así pues, deberemos estudiar en primer lugar, la evolución de la población hasta la actualidad. Pero, antes de empezar, conviene que conozcamos dos cuestiones previas: Cuáles son las fuentes que nos proporcionan datos demográficos y qué tipos de asentamiento de la misma existen, así como el significado de algunos términos con los que tendremos que familiarizarnos.

Por lo que se refiere a las fuentes demográficas, contamos con tres básicas:

  • El censo de población: Es el recuento individualizado de la población de un país, que recoge, además de datos demográficos, otros de carácter económico, social y cultural. Se actualiza normalmente cada 10 años.
  • El padrón municipal de habitantes es el registro de los vecinos de un municipio y también recoge otros datos de tipo socioeconómico. Se actualiza con cada cambio que se produce.
  • El registro civil refleja, mediante su inscripción en un documento oficial, los nacimientos, matrimonios y defunciones que tienen lugar en un país.

En cuanto a la segunda cuestión, debemos decir que, aunque en el pasado han llegado a tener gran importancia, apenas quedan, hoy en día, sociedades nómadas. Más del 99% de la población mundial es sedentaria, es decir, está establecida en espacios concretos que pueden ser de dos tipos: rurales o urbanos. La población se reparte entre ambas áreas a partes iguales, aunque con un mayor ritmo de crecimiento en el caso de las urbanas.

  • Áreas rurales: son aquellas en las que suele haber escasa población asentada dedicada principalmente a las tareas agrícolas, y en equilibrio con el medio natural.
  • Áreas urbanas: Son las ciudades y sus áreas circundantes, en las que se acumulan grandes concentraciones de población y numerosas actividades económicas, lo que da lugar a graves problemas de congestión y contaminación.

Por último, para poder comprender la dinámica, es decir, el funcionamiento de una población, es preciso manejar los siguientes conceptos:

  • Densidad de población: es la cantidad de personas que viven por kilómetro cuadrado en un territorio. En España es de unos 93,5 hab./Km2.
  • Natalidad: es el fenómeno de los nacimientos. Para poder operar con él establecemos las siguientes tasas e índices:
    • La Tasa Bruta de Natalidad (TN), que es el número de nacidos vivos en un año, en un territorio concreto, partido por la población total y multiplicando el resultado por 1.000, para así obtener una tasa por cada mil habitantes.
    • El índice sintético de fecundidad lo utilizamos para afinar aún más la información, podemos establecer el llamado , que es el número medio de hijos por mujer en un país o área concreta. Para poder garantizar el remplazo de una generación por otra, éste debe ser, como mínimo, de 2,1 (actualmente, en España, es de 1,2)
  • Mortalidad: es el fenómeno de las defunciones o muertes. Operamos con la mortalidad a partir de las siguientes tasas:
    • La Tasa Bruta de Mortalidad (TM) es el número de fallecidos, en un año en un territorio concreto, partido por la población total y multiplicado por mil.
    • Como la incidencia de determinados factores relacionados con la pobreza puede ser muy intensa en algunos países, elaboramos también una Tasa de Mortalidad Infantil, que es el número de fallecidos entre 0 y 1 año de vida, partido por el número total de nacimientos en un año y multiplicado por 1000.
    • La Esperanza de Vida, es la media de la edad a la que espera poder llegar una persona en el momento de su nacimiento. Es tanto más elevada cuanto menores son la TM y la tasa de mortalidad infantil. En España se encuentra en torno a los 80 años.
  • El Crecimiento Natural o vegetativo es la diferencia entre la natalidad y la mortalidad. La tasa de Crecimiento Natural (TCN) sería, por lo tanto, la diferencia entre la TN y la TM, aunque expresada en porcentaje, por lo que deberemos desplazar la coma un espacio hacia la izquierda.
  • Migraciones: Son desplazamientos de la población entre unos lugares y otros. A los movimientos de salida se les denomina emigración; a los de entrada o llegada, inmigración; la diferencia entre ambos, dentro de un territorio concreto, se denomina saldo migratorio, que puede ser positivo o negativo según domine la inmigración (como ocurre en España) o la emigración (por ejemplo, en Marruecos).
  • Crecimiento Real de la población (CR): Es la suma del crecimiento natural de una población y el saldo migratorio, cada uno con su signo.

1.1. Evolución, tamaño y distribución de la población mundial

Actualmente somos unos 7.750 millones de habitantes en todo el mundo y crecemos a un ritmo tan rápido que nos situará por encima de los 10.000 millones dentro de unos 35 años.

Crecimiento-de-la-poblacion-mundial

Hasta llegar a estas cifras, podemos observar en el gráfico que la humanidad creció muy lentamente durante la mayor parte de sus historia. A partir del siglo XIX, coincidiendo con la llamada “Revolución Industrial”, algunos países europeos comenzaron a elevar su ritmo de crecimiento de forma notable. Pero en la segunda mitad del siglo XX, cuando Europa y Norteamérica comenzaban a frenar su crecimiento, el resto de países del mundo lo aceleraron de forma exponencial, hasta llegar a las cifras actuales.

A este respecto, las preguntas que nos debemos hacer son tres:

  1. ¿Cómo crece la población humana?
  2. ¿A qué se ha debido esta auténtica “explosión demográfica” vivida durante el último siglo?
  3. ¿Dónde vive la población?

1.1.1. El crecimiento de la población

En principio, las variaciones en el tamaño de una población vienen determinadas por el Crecimiento Natural, es decir, por la diferencia entre su natalidad y su mortalidad. A lo largo de nuestra historia, como veíamos antes, esta diferencia ha sido muy pequeña, porque, aunque nacían muchos niños, la mortalidad era muy elevada, sobre todo la mortalidad infantil. Además, frecuentes hambrunas, epidemias o guerras, daban lugar a episodios denominados de mortalidad catastrófica y, como resultado de ello, la esperanza de vida era muy baja (no superaba, en ningún caso, los 30 años).

Peste Negra

Peste Negra en el siglo XIV

Durante varios milenios, por lo tanto, la humanidad creció a un ritmo muy lento. Salvo excepciones, la gente siempre vivía en el límite de la subsistencia y sin ningún tipo de cuidados médicos ni higiénicos. Así, cualquier problema de los arriba mencionados, provocaba un aumento inmediato de los fallecimientos que se sumaba a una mortalidad ya de por sí elevada. A este modelo de crecimiento lo denominamos Régimen Demográfico Antiguo y, a grandes rasgos, es el que ha predominado en el mundo hasta el siglo XIX.

Todo empezó a cambiar a lo largo del siglo XVIII, cuando llegaron los primeros frutos de los avances científicos de la Edad Moderna, durante la llamada época de la Ilustración. Primero en Inglaterra y, después, en otros países europeos, la higiene, la medicina, los avances en las técnicas agrícolas y el menor impacto de las guerras, tuvieron como principal consecuencia un descenso de la mortalidad. Ello tuvo, a su vez, un efecto notable: la diferencia entre la natalidad (que seguía siendo alta) y la mortalidad, aumentó, y por lo tanto, el crecimiento de la población, también.

Siglo XVIII

Exhibición del globo aerostático de los hermanos Montgolfier (París, siglo XVIII)

Posteriormente, al elevado crecimiento natural se añadió el efecto que tuvo la progresiva mecanización de las tareas agrícolas, que expulsó a una gran cantidad de mano de obra del campo, lo que dio lugar a un importante éxodo rural, es decir, a una migración masiva de habitantes del campo hacia las ciudades. En estas últimas, por entonces, estaban surgiendo las primeras fábricas que, gracias a la recién descubierta máquina de vapor y usando el carbón como fuente de energía, serían la avanzadilla de la denominada Revolución Industrial que se desarrollaría, sobre todo, a partir del siglo XIX.

Nueva York sXIX

Nueva York a finales del siglo XIX

La afluencia de gente a las ciudades fue el comienzo de un fenómeno importantísimo en la historia de la población que se conoce con el nombre de Revolución Urbana. Aunque las condiciones de vida en los primeros años de este éxodo eran poco saludables, con el tiempo se fueron añadiendo servicios sociales e infraestructuras (redes de saneamiento, servicios médicos, educación, etc.) que aceleraron el fuerte descenso de la mortalidad que ya había comenzado en el siglo anterior. Pero, sobre todo, tuvo un efecto crucial: comenzó a descender la natalidad hasta situarse en cifras ligeramente por encima de la mortalidad. Ello se debió a que en las ciudades, a diferencia del campo, los niños representaban más una carga económica que una ayuda, a pesar de que aún se permitía el trabajo infantil, aunque muy mal pagado.

La ciudad industrial

El resultado fue que, desde finales del siglo XIX y durante todo el siglo XX, a medida que mejoraban los servicios sanitarios (generalización de las vacunas, hospitales, etc.) y la higiene, en los países industrializados de Europa y Norteamérica, se fue estableciendo un nuevo patrón de crecimiento de la población, basado en unas tasas muy bajas, tanto de natalidad como de mortalidad. Lo denominamos Régimen Demográfico Actual, y se caracteriza por un bajo crecimiento de la población, una muy baja mortalidad infantil y una elevada esperanza de vida.

1.1.2. La Transición Demográfica

Como ya indicábamos en el apartado anterior, el proceso descrito se refiere a algunos países de Europa y Norteamérica, que serán los primeros en alcanzar el régimen demográfico moderno. No obstante, aunque la época y el ritmo del tránsito de un régimen a otro varía entre países, dicho proceso se lleva a cabo en cuatro etapas, como se puede observar en el gráfico inferior.

La primera y la cuarta etapas se corresponden con el régimen antiguo y el régimen moderno, respectivamente. Las dos intermedias constituyen las dos fases de lo que denominamos la transición demográfica. Con este nombre denominamos al proceso por el cual se pasa del Régimen Demográfico Antiguo al actual, con las características que hemos estudiado arriba. Se desarrolla en dos fases, como decimos:

Transición demográfica

  • En la primera fase de la Transición, se produce el descenso de la mortalidad (debido a las causas ya comentadas arriba), mientras la natalidad se mantiene alta. Ello supone un aumento de la diferencia entre ambas y, por lo tanto del crecimiento natural. La población crece a un ritmo cada vez más elevado.
  • En la segunda fase de la Transición, comienza a reducirse la natalidad hasta acercarse a la mortalidad. La diferencia entre ambas, aunque se va reduciendo, sigue siendo alta y, por lo tanto también lo es el crecimiento natural. La población sigue creciendo, pero cada vez a un menor ritmo.

De esta forma es como los países acceden al régimen demográfico moderno y, en todos los casos, se produce un elevado incremento de la población durante la transición demográfica. Durante el siglo XX, unos cuantos países del mundo pasan por este proceso, como es el caso de España entre 1900 y 1975; otros muchos comienzan la transición en la segunda mitad de siglo y, por lo tanto, algunos aún continúan en él, especialmente en África y el Suoreste de Asia (Oriente Medio) que están creciendo aún a un ritmo muy elevado.

1.1.3. La distribución actual de la población mundial

El rasgo principal que caracteriza la distribución de la población en el planeta es la existencia de fuertes contrastes entre áreas con elevadas densidades, en las que se concentra mucha población, y grandes espacios vacíos en los que vive muy poca gente, con densidades inferiores a 10 hab./km2. Además, se trata de un reparto muy desigual, porque más del 70% de la población se concentra en el 10% de las tierras emergidas. Lo podemos observar en el mapa siguiente. Trata de enumerar las áreas más pobladas del planeta indicando los países en los que se encuentran.

Population_density

Son varias las causas que explican esta distribución y tienen que ver con los siguientes factores:

  • El medio natural: áreas llanas, con agua suficiente y suelos fértiles, a nivel del mar y con climas templados y húmedos, son las que están más pobladas porque, tradicionalmente eran las que podían alimentar a grandes poblaciones. Son los casos de Egipto, la India, el Sureste Asiático, Europa Occidental, etc.
  • Los recursos naturales y el desarrollo económico al que su explotación da lugar, así como las posibilidades de comunicación y transporte, son factores de tipo económico muy importantes para explicar grandes concentraciones de población, tal como sucede en la región de los Urales (Rusia), en la costa Este de EE.UU. o en Centroeuropa.
  • La antigüedad del poblamiento también puede explicar la elevada población de muchos lugares, ya que la gente, salvo causas de fuerza mayor, suele tender a permanecer en el mismo territorio en que ha nacido. Es lo que sucede en buena parte de Oriente Medio o en algunas zonas del Mediterráneo.
  • Las decisiones y conflictos políticos también son importantes para entender el poblamiento de muchas áreas del planeta, producto de decisiones tomadas por gobernantes con el fin de poblar distintas zonas del país, o como resultado de desplazamientos forzosos debidos a conflictos políticos. Ejemplos los tenemos en Rusia Oriental (Siberia) o en algunas regiones de China.

1.2. Los movimientos de la población

A continuación analizaremos la dinámica demográfica, es decir, los movimientos naturales y migratorios que experimentan las poblaciones.  En el cuadro inferior tenéis una síntesis de los conceptos que vamos a desarrollar.

movimientos de la población

1.2.1. Los movimientos naturales de la población

Son las variaciones que se producen, por causas naturales, en el número de efectivos de una población. Son la natalidad y la mortalidad, cuyas definiciones y las tasas que se derivan de ellas ya vimos arriba. La diferencia entre ambas es el crecimiento natural, que determina cuánto ha crecido una población al cabo de un año por causas naturales.

La Natalidad

En el mundo actual, como podemos ver en el mapa, la tasa de natalidad (expresada en nacimientos por cada mil habitantes) varía mucho de unos países a otros, dependiendo de si están en plena transición demográfica o bien se hayan instalados en el régimen demográfico moderno.

Mapa TN 2017

Vamos a considerar alta una tasa de natalidad (TN) que supere el 30%º, media o moderada cuando se sitúa entre el 20 y el 30%º, y baja cuando es inferior al 20%º.

  • Los países con una TN elevada (en tonos amarillo, naranja y rojo) se encuentran situados, como podemos observar, en África y, en menor medida, en el Suroeste de Asia. Son países poco desarrollados cuyas economías aún mantienen una gran dependencia de la agricultura, especialmente de subsistencia, lo que requiere mucha mano de obra y, en consecuencia, la natalidad es elevada. El índice de fecundidad, o número medio de hijos por mujer, es muy alto, en torno a 5, por lo que se suelen poner en marcha, por parte de algunos estados, medidas antinatalistas (distribución de métodos anticonceptivos, exención de impuestos a las familias menor numerosas, etc.), que disuadan a la población de tener tantos hijos y poder educarlos mejor. Normalmente estos países se encuentran en la 2ª fase de la transición demográfica, con una tendencia al descenso de la natalidad que pronto reducirá esta tasa.
  • Los países con una TN baja son los países más desarrollados de Europa, Norteamérica, Asia Oriental y Oceanía. En ellos, el coste de la crianza y educación de los niños es demasiado elevado como para tener muchos hijos, además de que la incorporación de la mujer al trabajo tampoco lo suele facilitar. Por ello, tienen un índice de fecundidad bajo o muy bajo, generalmente por debajo de 2, lo cual supone que no hay remplazo generacional, es decir que cada nueva generación será más reducida que la precedente. Para tratar de elevar el número de hijos por mujer, muchos países adoptan políticas natalistas para fomentar la natalidad, tales como ayudas económicas a las madres y a las familias numerosas, períodos de licencia amplios, medidas de conciliación entre los horarios laborales y familiares, etc.

La Mortalidad

En términos generales, podemos afirmar que la mortalidad es baja en todo el mundo y presenta menos variaciones que la natalidad, debido, sobre todo, a la difusión de la medicina moderna y de unos sistemas sanitarios mínimamente equipados. Sin embargo, aún sigue habiendo países con una elevada mortalidad infantil, lo que es un reflejo de un escaso nivel de desarrollo económico, que no permite aún garantizar la seguridad en los partos, más aún teniendo en cuenta que muchas mujeres viven en entornos rurales, muy alejadas de hospitales o centros de salud. Esta elevada TMI implica que la esperanza de vida no sea demasiado elevada (dado que la muerte de niños de menos de un año baja mucho la media)

mapa-tasa-de-mortalidad-en-el-mundo

Vemos que los países con mayores tasas de mortalidad los encontramos en África, pero también en Europa y Asia Nororiental. En el primer caso la TM media alta se debe a las condiciones de vida de la población y a la escasez de servicios médicos e higiénicos. En el resto de países, la causa se encuentra en el envejecimiento de la población. Debido a la elevada esperanza y calidad de vida, la población de riesgo (ancianos) aumenta y, por lo tanto, la mortalidad también.

El Crecimiento Natural en el mundo y sus grandes contrastes

Como resultado de todo lo anterior, podemos concluir que el crecimiento natural en el mundo es muy diverso según los territorios. Hay diferencias muy claras entre países desarrollados y países en desarrollo. Podemos ver estas diferencias con claridad en el mapa inferior.

mapa-mundo-crecimiento-de-la-poblacion-por-pais

Llama la atención el hecho de que este mapa parezca el negativo de aquel que muestra los países según su índice de Desarrollo Humano (IDH). Observamos ambos, los comparamos y sacamos conclusiones al respecto.

mapa-indice-de-desarrollo-humano-en-el-mundo (1)

  • Los países con mayor IDH disponen de un mayor nivel de renta, una economía tecnológica y mejores y más modernos servicios educativos y sanitarios, lo que contribuye, tanto a reducir el número de fallecimientos tempranos (tienen una mortalidad infantil casi inapreciable), como a elevar la esperanza de vida, algo que solo se puede conseguir con un índice de fecundidad bajo, es decir, con un número de hijos por mujer que se sitúa en torno a 2. A pesar de las medidas natalistas que algunos ponen en marcha, cuentan con un crecimiento natural bajo, como ocurre en la mayor parte de los países de Europa.
  • Por el contrario, los países con menor IDH son, en general, países en desarrollo, con sociedades rurales que viven aún de una agricultura de subsistencia que requiere muchos brazos (mano de obra), con culturas muy influidas por religiones o tradiciones natalistas, y con pocos medios económicos para extender por todo el territorio los servicios sociales básicos, por lo que se mantiene una natalidad elevada. Por otro lado, los programas internacionales de ayuda e intervención médico sanitaria, así como la difusión de una medicina barata pero efectiva, han logrado reducir la mortalidad general, aunque no tanto la mortalidad infantil, como decíamos arriba. El resultado es que la diferencia entre ambas da lugar a un crecimiento natural medio o alto,  en torno al 2% anual, que permite doblar la población de un país en 50 años. Otro efecto notable es la gran abundancia de niños y jóvenes (son “países jóvenes“) que dará lugar a un crecimiento elevado durante varias décadas aún. África es el continente donde se encuentran la mayor parte de estos países y, por lo tanto, el que más va a crecer en las próximas décadas. 

1.2.2. Los movimientos migratorios

La población de un lugar también varía debido a la llegada (inmigración) o a la marcha (emigración) de individuos llamados migrantes. El resultado, como ya veíamos en el inicio de este tema, es el saldo migratorio, es decir, la diferencia entre el número de inmigrantes y el de emigrantes. Las causas por las cuales la gente se desplaza de unos lugares a otros son muy variadas y este es el principal criterio de clasificación de las mismas. Otros criterios son el alcance o destino de las mismas, su duración y su grado de voluntariedad. Se puede ver en el esquema siguiente:

esquema-migraciones

Si nos atenemos a las causas o motivos de las migraciones, en los últimos años están cobrando especial relevancia dos tipos de movimientos: los provocados por las catástrofes naturales, cada vez más ligadas a los efectos del calentamiento global, y los provocados por guerras y conflictos políticos. En el mapa siguiente se puede ver la distribución de refugiados en el mundo y sus lugares de origen.

migraciones-1

Ambas crean enormes bolsas de desplazados o refugiados que no pueden volver a sus lugares de origen por razones evidentes, para las cuales hay que buscar soluciones globales. Para más información sobre este tema, puedes clicar en el siguiente enlace a una entrada del blog:
https://geoblografia.com/2017/12/12/la-globalizacion-y-el-crecimiento-de-las-migraciones-internacionales/

movimientos pendulares

Por otro lado, las migraciones que mayores volúmenes de población desplazan en la actualidad tienen, sin embargo, causas económicas. Son el éxodo rural, que está desplazando millones de habitantes de las áreas rurales a las urbanas, y los llamados movimientos pendulares, que son desplazamientos de ida y vuelta que se producen de forma periódica, entre el lugar de residencia y el de trabajo, normalmente en el entorno de las grandes ciudades.

Por lo que se refiere a los grandes flujos migratorios internacionales, propios de un mundo globalizado, en general, podemos afirmar que la mayoría de ellos se producen entre los países del sur y los del norte, es decir, entre los países más desarrollados, con déficit demográfico y necesitados de mano de obra, y los menos desarrollados, con gran crecimiento demográfico y una débil estructura económica. Lo podemos observar en el mapa siguiente.

migracion-mapa

1.2.3. El crecimiento real de la población

Así pues, al cabo de un año, la población de un país o territorio habrá variado en función de la suma (cuando ambos son positivos) de su crecimiento natural (o vegetativo)y su saldo migratorio. El resultado es su crecimiento real. Normalmente, el crecimiento real de los países desarrollados o de elevado IDH, es el resultado de un escaso crecimiento natural que se compensa con un saldo migratorio positivo, debido a los flujos de inmigración hacia él. Y, a la inversa, el de los países menos desarrollados suele ser producto de un elevado crecimiento natural compensado con una fuerte emigración de sus habitantes hacia países más ricos, es decir, con un saldo migratorio negativo. Veamos la evolución del crecimiento real de la población española y su situación actual en España, a partir de una nota de prensa del INE (Instituto Nacional de Estadística) de enero de este año, a la que podéis acceder haciendo clic en la imagen.

Población de españa

1.3. La estructura de la población

Por último, pasaremos al estudio de la composición o estructura de la población, es decir, del conjunto de grupos que componen una comunidad humana amplia y de las relaciones que se establecen entre ellos. Para establecer dichos grupos necesitamos criterios diferenciadores. Aunque tradicionalmente se han usado algunos poco fiables como la raza, la religión, el idioma u otros, actualmente los más usados, por la información que aportan, son el sexo, la edad y la actividad económica. En el siguiente esquema, vemos los grupos que se pueden establecer a partir de estos tres criterios:

Estructura de la población

1.3.1. La composición por sexo y por edades de la población

Composición por sexo

Generalmente, las poblaciones tienden a estar equilibradas en cuanto a su distribución por sexos. Es decir, aproximadamente suele haber el mismo número de hombres que el de mujeres. No obstante, hay factores que introducen distorsiones en esta situación. Son los siguientes:

  • Nacen más niños que niñas (105 niños por cada 100 niñas), sin que esté clara la razón de ello.
  • La emigración y la inmigración no suelen afectar por igual a hombres y a mujeres, por lo que también suelen desequilibrar, a partir de la edad adulta, la igualdad que debería haber, sobre todo en el caso de las migraciones por motivos económicos.
  • La mayor longevidad de las mujeres, produce un desequilibrio importante a favor de éstas entre las edades más avanzadas (a partir de 60 años). Ello puede ser debido a varias razones, entre las que cabe destacar la tradicional difusión entre los hombres de hábitos de vida poco saludables, tales como fumar, beber alcohol, etc.

No obstante lo anterior, en el conjunto de la población mundial se contabiliza un mayor número de hombres que de mujeres, lo que es indicativo de algún tipo de factor añadido de tipo cultural (machismo y maltrato, infanticidio femenino en algunos lugares, condiciones higiénicas y sanitarias en los partos, etc.) que perjudica a las mujeres, especialmente en los países menos desarrollados.

Composición por edades

En función de la edad, la población puede ser joven (hasta 14 años), adulta (entre 15 y 65) y vieja (más de 65 años). El grupo de adultos, a su vez, lo podemos subdividir entre adultos jóvenes (entre 15 y 40 años) y adultos viejos (entre 40 y 65 años). Lo normal, en una población equilibrada, sería que los grupos de edades jóvenes y adultos jóvenes, constituyesen la mayor parte de la misma, siendo minoría los de adultos viejos y viejos.

Sin embargo, no siempre ocurre así, debido a las variaciones y diferencias que se producen en la natalidad y la mortalidad, ya estudiadas. Teniendo en cuenta que la población adulta, independientemente de las circunstancias, siempre es la dominante, para medir el mayor o menor peso de los jóvenes o de los viejos en un país, se utilizan el índice de juventud y el índice de envejecimiento, que son, respectivamente, el porcentaje de jóvenes o de viejos sobre el total de la población. Según estos índices podemos establecer la siguiente clasificación entre países o territorios:

  • Países jóvenes: Son aquellos cuyo índice de juventud suele superar el 30% y se corresponden con países con un IDH bajo, elevada tasa de natalidad y escasa esperanza de vida. Los encontramos en África y, en menor medida, en Asia y América Latina.
  • Países viejos: Son aquellos cuyos índice de envejecimiento es superior al 15% y se corresponden con países con un IDH elevado, baja tasa de natalidad y alta esperanza de vida. Son países de Europa, Norteamérica y algunos de Asia oriental.
  • Países adultos: son aquellos que no presentan porcentajes elevados ni de juventud ni de envejecimiento. Suelen ser países emergentes o en desarrollo que se encuentran en una situación de transición entre las dos anteriores.

Las pirámides de población

Con el fin de comprender gráficamente la estructura por sexo y edad de la población y poder establecer comparaciones entre distintos países, o bien estudiar la evolución de una población a lo largo de su historia reciente y hacer proyecciones de futuro, se utilizan las pirámides de población (o de edades). En ellas representamos la distribución por sexo y edad de dicha población en un año concreto. Es como una foto fija de la población que nos permite estudiar y comprenderla en ausencia de movimientos que nos distraigan.

Existen tres grandes modelos de pirámides, que están en relación con el régimen demográfico de cada país, es decir, con el comportamiento de su natalidad y mortalidad y, en consecuencia, con su crecimiento natural. Estos tres modelos son los siguientes:

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Hay que tener en cuenta que tres tipos de pirámides son modelos, por lo tanto, no son situaciones reales, aunque haya algún país que se aproxime a ellas. Lo que debemos hacer cuando comentamos pirámides es comprobar a cuál de ellos se acerca más y tomarlo como guía en nuestro comentario.
Pirámide de España 2018

Una pirámide de población, en realidad, consta de dos gráficos de barras yuxtapuestos (uno junto a otro)  que comparten el mismo eje vertical, y en el que cada barra representa la cantidad de mujeres y hombres de una determinada edad o intervalo de edades,  normalmente de 5 en 5 años, como podemos ver en la imagen de la pirámide española  de 2018. Vemos que se correspondería con el modelo de bulbo, con las características que ello conlleva. Si la analizamos con detenimiento, podemos observar varias cosas interesantes, al hilo de las cuales se nos ocurren varias preguntas:

  • Si al gráfico lo denominamos “pirámide” y, por lo tanto, visto de frente debería tener forma triangular, ¿por qué no tiene una base más ancha que la parte central, como sería lógico? Tú mismo podrías responder a esta pregunta recordando los contenidos anteriores. Si las barras más bajas representan edades jóvenes y España, como país desarrollado que es, tiene una baja tasa de natalidad, la base de la pirámide tienen que ser estrecha porque nacerán pocos niños en relación al total de la población,
  • Entonces, ¿por qué la parte o cuerpo central de la pirámide es tan ancha? Esta pregunta tiene una doble respuesta.
    En primer lugar, porque 40 o 50 años atrás la tasa de natalidad en España era más alta que hoy y, en consecuencia, nacían muchos más niños que, con el correr del tiempo, se han convertido en un grupo de adultos bastante numeroso.
    En segundo lugar, porque en un país con escasa natalidad y elevado desarrollo, lo normal es que, al faltar mano de obra autóctona, se produce una gran afluencia de inmigrantes. Y estos suelen ser adultos jóvenes en edad de trabajar, por lo que engrosan estos grupos de edad en la pirámide.
  • La pirámide muestra una progresiva reducción de las barras a medida que las edades son mayores. ¿Por qué hablamos de envejecimiento de la población, entonces? Por una sencilla razón: porque si comparamos el volumen representado por las barras de los grupos de edad de más de 65 años con el de los de menos de 15, vemos que hay más población vieja que joven y por ello decimos que España es un país en proceso de envejecimiento.

Además, podemos observar también rasgos propios de la mayor parte de las pirámides, como son el mayor número de nacimientos de niños que de niñas, o el desequilibrio que se produce en las edades avanzadas a favor de las mujeres que, en algunos grupos de edad, son hasta más del doble de la cantidad de hombres.
Por último, también nos podemos fijar en el perfil de la pirámide y observamos entrantes y salientes que se pueden deber a diferentes causas (emigración/inmigración, guerras, políticas natalistas o antinatalistas, etc. En el caso de la pirámide de España, por ejemplo, destaca el estrechamiento en los grupos de edad en torno a 20 años, que coincide con los hijos de los que decidieron reducir y posponer la natalidad, o el ligero ensanchamiento de los grupos entre 5 y 14 años, que coincide con el repunte de la natalidad por la gran afluencia de inmigrantes en edad de tener hijos.

Después de lo dicho sobre la pirámide de España de 2018, trata de comentar las dos pirámides siguientes, la primera de 40 años atrás (1976) y una proyección de cómo será 40 años más tarde (2056). Compáralas con la pirámide actual.

1.3.2. La estructura económica de la población

La población también puede clasificarse, desde un punto de vista económico, en dos grandes grupos: activos y no activos.

  • Población activa: es el conjunto de personas de 16 años o más que suministran la mano de obra necesaria para trabajar en la producción de bienes y de servicios. Se subdivide en dos grupos:
    • Población activa ocupada o empleada, es decir, el número efectivo de personas que tienen un contrato de trabajo o lo hacen como autónomos, en el momento de hacer la encuesta; y
    • Población activa desocupada, en paro o desempleada, es decir, el número de personas que están buscando activamente empleo pero que en el momento de la encuesta, no tienen ningún contrato de trabajo en vigor.
  • Población no activa: aquella que no realiza ningún trabajo remunerado ni se encuentra en condiciones de hacerlo, por ejemplo pensionistas, estudiantes, personas que en la familia han decidido trabajar en el hogar, rentistas, etc.

Gráfico sectores España

La población activa, a su vez, puede estar ocupada en cualquiera de los tres sectores de la economía: primario (agricultura, ganadería, etc), secundario (industria y construcción) y terciario (transporte, comercio, turismo, sanidad, etc.) Dependiendo de cuál sea el grado de desarrollo de un país, predominará uno u otro, aunque en la actualidad, en casi todos domina ampliamente el sector terciario o de servicios. En el caso de España, como vemos en el gráfico, se cumple lo dicho con exactitud.

Nuestro país responde al modelo propio de los países desarrollados, que presenta diferencias con el de los países en desarrollo, tal como vemos a continuación:

  • En los países más desarrollados, el sector primario está muy poco representado (generalmente por debajo del 5%) porque se ha producido una gran mecanización de las labores agrícolas y una reducción del número explotaciones con el consiguiente aumento de su tamaño medio. El sector secundario (industria) se ha visto reducido en las últimas décadas por la “deslocalización” de la producción, es decir, el traslado de fábricas a países con salarios más bajos, pero mantiene aún porcentajes entre el 20 y el 30%. El sector terciario es el dominante, gracias al aumento del nivel de vida y de la demanda de servicios por parte de la población. Se trata de un proceso que se conoce como “terciarización” de la economía.
  • En los países menos desarrollados, el sector primario aún mantiene altas cifras de empleo, generalmente por encima del 20%, dado que aún se utiliza poca maquinaria y mucha mano de obra en las tareas agrícolas. El sector secundario está creciendo actualmente, debido a que muchas empresas instalan en estos países sus plantas de producción por los bajos salarios que cobran sus trabajadores, pero no suele superar aún el 20%. También en estos países suele ser el sector terciario el que más empleo genera, por encima del 50%, aunque basado en servicios de inferior calidad.
    Dentro de este grupo, hay un tipo de países, los llamados emergentes, en los que la industria (sector secundario) suele estar muy representada, incluso por encima del 30%, con un sector terciario que también crece de forma rápida y un sector primario claramente en declive.

Todos estos datos son recogidos periódicamente en España por la Encuesta de Población Activa (EPA) que es el instrumento que nos permite medir no sólo el porcentaje de población activa en nuestro país, sino también, las tasas de ocupación (trabajadores empleados) y de paro (trabajadores desocupados), así como la población activa dentro de cada sector económico. Para ampliar conocimientos y analizar de cerca una EPA, puedes consultar en el siguiente enlace:

https://geoblografia.com/?s=Encuesta+de+la+poblaci%C3%B3n+activa

1.4. El dilema entre población y recursos. Perspectivas de futuro

Decíamos al comienzo que somos aproximadamente 7.750 millones de personas en el planeta. La pregunta que siempre se ha planteado al respecto y que ha suscitado debates entre científicos y estudiosos del tema, es si existen suficientes recursos para todos, entendiendo por recurso cualquier sustancia que permite satisfacer alguna necesidad humana.

La clave para responder a dicha cuestión la tenemos en la tecnología, que nos permite aprovechar en mayor o menor medida los recursos disponibles. A medida que ésta ha ido avanzando, los recursos han sido explotados de forma cada vez más eficiente, y los que antes podían alimentar a una población determinada, ahora permiten hacerlo al triple o cuádruple de personas. Pero también es cierto que, al tratarse de recursos finitos, si las necesidades siguen aumentando y la población creciendo, puede sobrepasarse un umbral más allá del cual, no habrá recursos para todos. La nueva pregunta es: ¿lo hemos alcanzado ya?

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Como no todo el mundo tiene las mismas posibilidades de acceder a los recursos, en algunos países, los más ricos, podemos seguir consumiendo sin ser conscientes de que ya podemos haber superado ese límite. Ello tiene como consecuencia situaciones de desabastecimiento y hambre crónica entre la población más desfavorecida de los países en desarrollo. Además, la extracción de los recursos y la quema de combustibles fósiles para generar energía, suponen una grave alteración y contaminación del medio ambiente que reduce, aún más, la disponibilidad de recursos. Hemos llegado a una situación en la que, en todo el mundo, existe un consenso en torno a la necesidad de detener el consumo masivo de recursos y lograr una redistribución más justa. El objetivo así establecido se llama desarrollo sostenible, y es aquel tipo de desarrollo económico que permita dar respuesta a las necesidades de la población sin comprometer los recursos existentes ni destruir el entorno natural y cultural.

Se estima que, dentro de unos 35 años, la población humana puede alcanzar los 10.000 millones de personas, pero episodios como el que estamos viviendo actualmente con la epidemia del Covid-19 y otros semejantes que puedan surgir en el futuro, hace que sea muy difícil establecer previsiones. Si bien, lo cierto es que mucho más importante que este tipo de episodios (pandemias, catástrofes naturales o guerras), son los modos de vida, es decir, los hábitos y estilos de vida que tiene la población en general, a la hora de controlar el crecimiento de la población. En este sentido, la difusión del modo de vida urbano, con la consiguiente y obligada reducción de la tasa de natalidad, va a ser determinante en un futuro. Un mundo de ciudades que se nos está representando ya ante nuestros ojos, y así va a seguir durante mucho tiempo. Vamos, pues, a continuación, a estudiar el fenómeno urbano en el mundo.

Actividades complementarias
  1. Ahora deberías hacer una lista con todos los términos que están resaltados en negrita y elaborar un glosario de definiciones, para aprender bien su significado y poderlos utilizar con propiedad en tus redacciones o trabajos.
  2. En segundo lugar, como tarea final del tema, trata de completar las tablas de la siguiente actividad, para lo que te puedes ayudar de los datos de la pág. 76 del libro de texto:
    Cuadro contrastes demográficos

 

2. El fenómeno urbano

En primer lugar hemos de comenzar aclarando el concepto de ciudad, base del poblamiento urbano, cuya definición no es fácil. Podemos definir una ciudad como una forma de asentamiento de la población caracterizada por su forma compacta, su alta densidad de población y por una gran diversidad de actividades económicas.  En relación a dichas actividades, las ciudades desempeñan una serie de funciones, la más importante de las cuales es la de intercambio, no solo de mercancías sino también de personas, ideas e innovaciones. Por ello, las ciudades influyen notablemente sobre su entorno, creando así lo que se ha llamado un “Hinterland” urbano. En la imagen, la ciudad de Nueva York.

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En mayor o menor medida, esto ha sido así a lo largo de toda su historia, pero debido al gran crecimiento que han experimentado las ciudades en el último siglo, el impacto sobre el medio natural y el territorio en torno a ellas en general, ha ido siendo cada vez mayor. Hasta el punto de crear “islas de calor” y microclimas específicos en las grandes ciudades. Veamos ahora la evolución histórica de las ciudades hasta llegar a la actualidad.

2.1. El Proceso de urbanización a lo largo de la historia

A lo largo de su historia, la población humana ha pasado por épocas en las que, como hemos visto, crecía lentamente, y otras en las que ese crecimiento se aceleraba. Dos grandes revoluciones económicas, la Revolución Neolítica (hace unos 10.000 años) y la Revolución Industrial (durante el siglo XIX), permitieron una expansión de la humanidad por la superficie del planeta sin precedentes, al tiempo que su número crecía de forma llamativa gracias a la mayor disponibilidad de recursos que aportó cada una de ellas.

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Cueva habitada en el Paleolítico y Castillo medieval en el enclave de Los Casares (Guadalajara)

Pero no sólo se produjeron cambios en el volumen de la población humana. También afectaron a la forma y los lugares que el ser humano habitaba. En primer lugar, después de cientos de miles de años de nomadismo, durante el Neolítico aparecieron los primeros asentamientos estables o poblados en los que vivían, sobre todo, agricultores. Pronto, con el descubrimiento de la cerámica y los metales y el inicio de los intercambios, fueron surgiendo poblados de mayor tamaño y diversidad que, especializándose en dichas actividades, acabarían dando origen a los primeros núcleos urbanos o ciudades.  Los grupos humanos que vivían del pastoreo o los que seguían dedicándose a la caza y la recolección de alimentos, mantuvieron formas de vida nómadas.

Así pues, al comenzar la Historia y las primeras civilizaciones, ya habían surgido los dos grandes tipos de poblamiento, o formas de asentamiento de la población: el poblamiento rural, basado en aldeas y asentamientos dispersos, y el poblamiento urbano, constituido por las ciudades.

Tréveris romana

Durante milenios predominó en todo el mundo el poblamiento rural, a pesar de que hubo épocas y lugares en que las ciudades alcanzaron un gran esplendor, como ocurrió en la antigüedad clásica, es decir, entre los siglos VI a.C. y III d.C en Grecia y Roma. Las ciudades clásicas solían contar con una planificación urbana eficaz, estructurándose a partir de espacios centrales en los que tenía lugar la interrelación social (el ágora en Grecia, o el foro en Roma), en torno a los cuales se levantaban grandes edificios públicos (templos, teatros, basílicas, etc) y se expandía la ciudad siguiendo un plano en cuadrícula, como se observa en la imagen de Tréveris, en Germania.

Desde el siglo IV, las ciudades iniciaron una lenta pero inexorable decadencia en Europa Occidental. Fue el comienzo de una era, la Edad Media, en la que, durante casi mil años, la vida transcurrió en el campo, en aldeas, monasterios y castillos.  Sólo a partir del siglo XI, lentamente, renacieron las ciudades en Occidente gracias al desarrollo del comercio, en muchas ocasiones al amparo de fortalezas o burgos, en torno a los cuales iban creciendo núcleos de población de carácter urbano, o bien en las pocas ciudades que habían sobrevivido desde la antigüedad, normalmente sedes episcopales o puertos marítimos.

Ciudad medieval evolución

Al terminar el siglo XIII, dichas ciudades habían alcanzado su máximo desarrollo, mantenían una intensa actividad económica y sus habitantes gozaban de libertades y privilegios singulares. Quedaban perfectamente delimitadas por recintos amurallados que unían a su función defensiva, otra de carácter administrativo, que las separaba del campo circundante en el que regían unas formas de vida y unas leyes muy distintas, enmarcadas dentro de lo que denominamos Feudalismo.

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En esta época y durante toda la Edad Moderna, además de una población mayoritariamente rural, la ciudad topaba con unos límites físicos difícilmente franqueables. El crecimiento de su población más allá de un umbral que permitiera abastecer de productos frescos a la ciudad, provocaba el desarrollo de enfermedades por falta de ciertas vitaminas, con consecuencias muchas veces devastadoras. Por ello, el tamaño de las mismas quedó estabilizado en función de la fertilidad y las posibilidades de su entorno para producir alimentos frescos. Durante siglos, pocas ciudades en Europa pudieron superar los 150.000 habitantes, por lo que su engrandecimiento era, ante todo, estético y constructivo, con edificios monumentales y la creación de grandes perspectivas y avenidas, flanqueadas de jardines.

Hubo que esperar al siglo XIX para ver cómo cambiaban las cosas. La Revolución Industrial trajo consigo la revolución de los transportes, con el protagonismo del ferrocarril como medio terrestre capaz de transportar grandes cantidades de mercancías a una más que notable velocidad.  La rápida expansión de la red ferroviaria durante este siglo (en el mapa se muestra el ritmo al que se extendió entre 1840 y 1900), permitió un crecimiento sin precedentes del número y el tamaño de las ciudades, ya que facilitaba su abastecimiento e intercomunicación.

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La revolución industrial también comportó el auge del llamado “éxodo rural“, una migración masiva de agricultores, que eran expulsados del campo a causa del creciente empleo de máquinas agrícolas y de los cambios en la estructura de la propiedad de la tierra. Ello unido al desarrollo de actividades como la minería, la industria textil o la siderometalúrgica, junto a la eliminación, gracias al ferrocarril, del problema que suponía el abastecimiento de alimentos frescos para muchas ciudades, permitió que estas se multiplicasen en número y crecieran en tamaño hasta superar en algunos casos el millón de habitantes.

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Esquema síntesis de una ciudad europea tipo.

2.2. La ciudad en el siglo XX

De esta manera, al finalizar el siglo XIX, en Europa había surgido la nueva ciudad industrial, ya de un tamaño considerable, y que reflejaba en su estructura, tanto los sectores que el pasado urbano había legado, el llamado casco histórico, como las nuevas áreas surgidas con la Revolución Industrial: las zonas industriales y de residencia obrera, las áreas de transporte (vías y estación de ferrocarril, carreteras, etc.) y el llamado ensanche burgués, área de residencia de la clase alta de la ciudad, que había abandonado las estrecheces del casco histórico para buscar espacios más amplios, limpios y ordenados.  Se desarrolla también en el interior de la ciudad, en una zona céntrica y bien comunicada (normalmente entre el casco histórico y el ensanche burgués), el llamado Centro Comercial y de Negocios (por sus siglas en inglés, CBD), donde se encuentran las sedes y oficinas de empresas y organismos públicos, el comercio especializado y de alta gama,

Al entrar en el siglo XX, gracias al mencionado desarrollo industrial y al comercio colonial, este tipo de ciudad se consolida en Europa y acabará extendiéndose por el mundo con grandes o pequeñas variantes.

Con el tiempo, el crecimiento urbano generará graves problemas de congestión y comunicación, a los que se hace frente mediante transformaciones en la distribución de las áreas urbanas, el reparto de funciones dentro del tejido urbano y la construcción de importantes infraestructuras de comunicación y transporte. Surgirán así zonas residenciales para la clase acomodada y otras para la clase media o media baja (urbanizaciones y barriadas), áreas de poblamiento marginal (chabolismo), áreas industriales y de servicios (polígonos) y centros comerciales en la periferia, amplios y bien comunicados, para descongestionar el centro urbano.

BILBAO ARENA, BILBAO BASKET

Bilbao y su área metropolitana.

Hoy en día, la tasa de urbanización, es decir, el porcentaje de población que habita en ciudades en relación al total, ha superado ya, en el mundo, el 50%, es decir, la mitad.  En los países desarrollados, este porcentaje se eleva al 77,5%, lo que, en definitiva, demuestra que la tasa de urbanización es un indicador de desarrollo económico y social.  Todo hace pensar que, a medida que avance nuestro siglo, la población urbana en el mundo, seguirá creciendo a buen ritmo, hasta situarse porcentajes similares a los que hoy tienen los países desarrollados.

Llegados a este punto, he aquí una lista de términos clave cuyo significado debes conocer:

  • Ciudad
  • Poblamiento rural / poblamiento urbano
  • Tasa de urbanización
  • Burgo
  • Casco histórico
  • Ensanche burgués
  • Centro Comercial y de Negocios (CBD)

 

2.3. Características de la ciudad actual

Hoy en día, las ciudades han crecido tanto en número y tamaño, y su influencia sobre todo el territorio es tan intensa, que comienza a hablarse del “fenómeno urbano” para referirnos a la expansión de los modos de vida propios de este tipo de poblamiento y a la creación de espacios supraurbanos, de dimensiones considerables, que ocupan un territorio muy superior a la ciudad tradicional.

En definitiva, podemos definir y caracterizar el poblamiento actual por una serie de rasgos, como son:

  • Es aquel que está integrado por el conjunto de asentamientos humanos que llamamos ciudades, que son núcleos de población de tamaño medio o grande, con una estructura interna compleja, tanto a nivel funcional como social y económico, y una elevada densidad de edificación y de población.
  • En él, se desarrollan actividades económicas encuadradas, principalmente, dentro de los sectores secundario y terciario, especialmente comercio e industria.
  • Las ciudades ejercen múltiples funciones que influyen sobre un amplio territorio en torno a ellas y que son de tipo político-administrativo, económico, cultural, etc.
  • El plano urbano suele ser el reflejo de la evolución histórica de la ciudad desde su nacimiento o fundación, y puede adoptar múltiples formas, según la disposición de calles y edificios, o trama urbana.  Los más conocidos son el irregular, el ortogonal y el radiocéntrico.
planos urbanos

Distintos tipos de planos y tramas urbanos

Actualmente, el poblamiento urbano adopta múltiples escalas y formas, producto de su expansión y crecimiento.  Además de las ciudades, propiamente dichas, hablamos también de:

  • Áreas metropolitanas, que se forman por el crecimiento de una ciudad principal que va absorbiendo el espacio urbano de otras menores que crecen cerca de ella.
  • Conurbaciones, que se producen por la unión de varias áreas metropolitanas o ciudades de similar tamaño e importancia.
  • Regiones urbanas, que se forman cuando el poblamiento urbano se va extendiendo hasta adquirir escala regional.
  • Megalópolis, que serían el resultado de la unión de varias regiones urbanas, creándose una sucesión de grandes ciudades y aglomeraciones urbanas.

La mayor parte de las formas de poblamiento urbano anteriores, surgen en países desarrollados, ricos o emergentes, de larga tradición urbana o de fuerte crecimiento industrial. Aunque en ellos el rápido crecimiento de las ciudades ha generado graves problemas de congestión, contaminación y marginalidad social, éstos tienden a solucionarse o bien a contenerse. En los países subdesarrollados o pobres, sin embargo, el rápido proceso de urbanización no se debe al crecimiento económico, sino a la masiva llegada de inmigrantes procedentes de las áreas rurales (éxodo rural), que desborda la capacidad de acogida de las ciudades y se asientan en grandes barrios con apenas servicios e infraestructuras, creándose así, gravísimos desequilibrios sociales y económicos.

Mundo de ciudades

 

Geografía 2º de bachillerato (3): La población española y los rasgos del poblamiento urbano

1. La población española

El estudio de la población es tarea de la demografía y debe partir de una disponibilidad amplia y segura de datos estadísticos. Se llaman fuentes demográficas todas aquellas que los proporcionan de forma constante y fiable, a través del recuento de la población y la recogida de datos complementarios que conviertan el resultado final en información significativa y relevante. De ello se encargan diversos organismos, principalmente públicos, que los ponen a disposición de la ciudadanía. Las fuentes demográficas más importantes son:

  • El censo es el recuento individualizado de la población de España, lo realiza el INE (Instituto Nacional de Estadística) y se publica cada 10 años. Incluye también otros datos demográficos, además de económicos y socioculturales.
  • El padrón municipal de habitantes es el registro oficial de las personas que viven en un municipio y hoy en día se actualiza en tiempo real cada vez que hay una variación en el mismo.
  • El registro civil registra los nacimientos, matrimonios y defunciones, o cualquier otro cambio en el estado o condición civil que afecte a los ciudadanos de un territorio determinado.

Además, existen numerosas encuestas y estudios sobre grupos específicos de población, como la EPA (Encuesta de Población Activa), con los que el INE elabora regularmente informes, análisis y tablas estadísticas para el estudio de la población. En el siguiente enlace el INE resume los últimos datos sobre la población española, a través de una nota de prensa que publica periódicamente:

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La geografía de la población estudia las relaciones entre la población y el territorio que ocupa. A partir de la información aportada por la demografía y de los conocimientos geográficos específicos del territorio español, estableceremos una serie de conclusiones que nos permitan comprender de forma integral dichas interacciones.  Lo abordaremos, una vez conocidos el volumen y reparto de la población española, desde dos ámbitos de trabajo: el que estudia la dinámica demográfica (o conjunto de movimientos, tanto naturales como migratorios, que afectan a la población) y el que analiza la composición o estructura de la población.

1.1. Tamaño y distribución de la población española

La población española actual supera ligeramente los 47 millones de habitantes y su reparto territorial, que fue consolidándose a lo largo de los siglos XIX y XX, se caracteriza por la existencia de fuertes contrastes. Dichos contrastes se establecen a dos niveles:

  • Según el grado de ocupación del suelo, que se mide con la densidad de población, o número de habitantes por kilómetro cuadrado. La densidad media española es de  92’5 hab./Km.2, pero se trata de una cifra que esconde situaciones muy desiguales. Así, nos encontramos con una España central y periférica densamente poblada (Madrid, por ejemplo, ronda los 800 hab./km2) y una España interior con muy bajas densidades (Castilla-La Mancha apenas supera los 23 hab./Km2), que recibe calificativos como la siberia española o la España vacía. El mapa inferior muestra claramente lo que decimos
Densidad de población de España

De dieghernan – Trabajo propio, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=83349211

  • Según el tipo de poblamiento (o forma de asentamiento de la población), existe un contraste notable entre la España urbana (ciudades), que acoge a más de las tres cuartas partes de la población actual, y la España rural (pueblos, o núcleos de población de menos de 10.000 hab.) que, en buena medida, se asocia a la España interior y presenta una población escasa y en claro en descenso. En este mapa del Ministerio de Fomento se muestran las principales áreas urbanas españolas y la población en ellas asentada.

Areas urbanas en España

Una vez hecho el recuento y conocido su reparto y asentamiento, dicha población puede estudiarse a partir de dos enfoques: uno sincrónico, o estático en el tiempo, y otro de carácter dinámico. El primero de ellos se comportaría como una foto fija de la población que nos permite analizar con detalle el conjunto de partes que la componen y las relaciones que existen entre ellas, lo que, a su vez, será la base para hacer proyecciones de futuro. Se trata del estudio de la composición o estructura de la población. El segundo enfoque se centra  en el análisis de las variaciones que se producen en el tamaño y el reparto de la población de un territorio a lo largo de un determinado período de tiempo, con el fin de descubrir y describir tendencias y comportamientos demográficos. Se le conoce como dinámica de la población. Empecemos por este último enfoque.

1.2. La dinámica demográfica en España

La dinámica de la población española vendría determinada por los movimientos de la población, es decir, el conjunto de variaciones que experimenta la población de un determinado territorio, tanto en su número como en su distribución espacial durante un período de tiempo. Según esto, los movimientos de la población pueden ser de dos tipos: naturales o migratorios. Los primeros, es decir, los movimientos naturales, serían aquellas variaciones que se producen en el tamaño de las poblaciones por causas naturales, es decir, debidas a los fenómenos biológicos de la natalidad y la mortalidad; darían lugar al crecimiento natural o vegetativo de la población, que puede ser positivo o negativo). Los movimientos migratorios o migraciones son desplazamientos de la población en el territorio debidos a diversas causas (económicas, políticas, culturales, etc.); la diferencia entre los que emigran (se van) y los que inmigran (llegan) da lugar al saldo migratorio. El resultado final de ambos tipos de movimientos sobre la población de un territorio (suma del crecimiento natural y el saldo migratorio) se conoce como crecimiento real. En el siguiente esquema podemos ver reflejado todo ello.

movimientos de la población

Dinámica de la población

1.2.1. Los movimientos naturales

La natalidad (aportando nuevos efectivos de población)  y la mortalidad (restando efectivos) dan lugar, al cabo de un período de tiempo determinado a un balance denominado, como hemos visto, crecimiento natural o vegetativo. Para poder operar con dichos datos de forma rápida y eficaz, elaboramos tasas e índices que resultan muy útiles a la hora de analizar su evolución, establecer comparaciones u observar tendencias. Las más importantes son las siguientes:

  • La tasa bruta de natalidad (TN) es el cociente entre el número de nacidos vivos en un año, multiplicado por 1000, y el número de la población total de un territorio. En España actualmente se sitúa ligeramente por debajo del 8 por mil. Podemos afinar este dato con la llamada tasa de fecundidad, para lo cual sustituimos en el divisor la población total por el número de mujeres en edad fértil (15 – 50 años). Es muy útil y significativo también el denominado índice sintético de fecundidad o número medio de hijos por mujer, cuyo valor debe ser superior a 2,1 para garantizar el reemplazo generacional, siendo en la actualidad tan solo de 1,25.
  • La tasa bruta de mortalidad (TM) es el cociente entre el número de fallecidos en un año, multiplicado por 1000, y el número de la población total. En España supera ligeramente el valor de 9 por mil. Dos indicadores ligados a la tasa de mortalidad reflejan con claridad el grado de desarrollo socioeconómico de los países. Uno es la tasa de mortalidad infantil, en la que sustituimos en el dividendo el número de fallecidos total por los niños que mueren antes de cumplir un año de vida. El otro es la esperanza media de vida al nacer, que en España supera ampliamente los 80 años.
  • La tasa de crecimiento Natural (CN) no es sino la diferencia entre la tasa de natalidad y la tasa de mortalidad. Suele expresarse mediante un porcentaje. En España es 1,2%.

Según estos indicadores, España tiene un patrón de crecimiento demográfico basado en una baja tasa de mortalidad y una tasa de natalidad aún menor, lo que da como resultado un crecimiento natural negativo. Tales valores indican un control de la natalidad importante (las mujeres y las familias, por diversos motivos, deciden tener pocos hijos y ponen los medios para evitarlo) y un elevado nivel higiénico y sanitario (en el caso de España, debido a un sistema de sanidad pública de gran calidad) cuyos efectos más directos son una baja mortalidad infantil y una elevada esperanza de vida.

población española

Estas características se corresponden con el denominado régimen demográfico moderno o actual. Entendemos por régimen demográfico un determinado patrón o modelo de crecimiento de la población, basado en un equilibrio entre los valores de natalidad y mortalidad que se mantiene estable en el tiempo. El régimen actual es el resultado de los avances científicos y tecnológicos y las grandes transformaciones culturales, sociales y económicas experimentadas por las sociedades europeas en los dos últimos siglos. En España, hasta el último cuarto del siglo XIX, dominó el llamado régimen demográfico antiguo, basado en altas tasas de natalidad y mortalidad que, unidas a una baja esperanza de vida, eran el reflejo de una sociedad rural y preindustrial.

A lo largo del siglo XX se produjo la transición demográfica, período durante el cual cayeron, primero las tasas de mortalidad y, más tarde, las de natalidad, hasta restablecer un nuevo equilibrio que dio lugar al régimen actual. Durante dicho período se mantuvo una elevada tasa de crecimiento natural, dado que el  notable descenso de la mortalidad primero, y el más tardío y suave de la natalidad después, provocaron un diferencial importante entre ambas que se mantuvo durante casi un siglo, tal como se muestra en el siguiente gráfico. 

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  • Desde 1975 se observa una caída brusca de la natalidad, de tal forma que, a partir de los inicios de la década de 1980, ya podemos hablar del régimen demográfico actual en España.  En 1981, el índice sintético de fecundidad se sitúa en 2,1 hijos por mujer, es decir, el valor mínimo que garantiza el reemplazo generacional. Años más tarde, en 1998 llegó al mínimo histórico de 1,15. Ello fue debido a los efectos que los cambios sociales y económicos experimentados durante las últimas décadas en nuestro país, tuvieron sobre la mentalidad y los valores culturales de los españoles, y a los que, en buena medida, contribuyeron también los cambios políticos (Transición democrática).
    Así pues, el predominio del modo de vida urbano, la incorporación de la mujer al trabajo, la universalización de la educación básica, la mayor preocupación por la formación de los hijos, la menor influencia de la religión, y la divulgación de los métodos anticonceptivos, fueron, entre otras, las causas del retraso en la edad a la que se tiene el primer hijo y el cambio en el modelo de familia, lo que en última instancia se tradujo en el llamativo descenso de la natalidad durante esos años.
    Al mismo tiempo, la mortalidad se mantuvo en cifras muy bajas, aún con un leve crecimiento debido al envejecimiento de la población, y se redujo la mortalidad infantil, hasta caer por debajo del 10 por mil a finales de los 80. Ello tuvo como consecuencia la elevación de la esperanza de vida, que rozará los 80 años (las mujeres superan esa cifra) en la primera mitad de los 90.
    En definitiva, el crecimiento natural durante estos años fue muy reducido y la nota dominante fue el estancamiento de la población española.

natalidad y mortalidad

  • A partir de 1995, la tendencia cambia notablemente. Ese mismo año la natalidad alcanza su mínimo y, a partir de finales de siglo, se recuperará de forma significativa, debido a la mejora de la economía del país (gran descenso del paro) y, sobre todo, a la gran afluencia de inmigrantes extranjeros con un comportamiento más natalista. Por su parte, la mortalidad siguió con la suave tendencia ascendente iniciada en los años 80 por el envejecimiento cada vez más patente de la población.
    La crisis de 2008 frenó la llegada de migrantes y e impulsó el retorno de muchos de ellos, lo que devolvió la natalidad a tasas muy bajas, de tal forma que, en el año 2015 se dio por primera vez en España, un crecimiento natural negativo de la población, como puede observarse en el gráfico.
    Sin embargo, una cierta recuperación económica en los últimos años, ha permitido que se recupere la inmigración, de forma que el saldo migratorio positivo compense el crecimiento natural negativo, para dar lugar a un crecimiento real de la población española que la ha llevado a la cifra récord de 47,1 millones de habitantes en 2019. Haciendo click en la siguiente imagen, puedes acceder a más información.

Saldo migratorio en España

Hasta ahora hemos analizado los movimientos naturales en el conjunto del estado y, en términos generales, los valores, evolución y características expuestos hasta aquí, son válidos para todos los territorios que lo componen. Sin embargo, un análisis espacial más detallado permite descubrir diferencias entre ellos bastante notables que, en síntesis, dividen a España entre comunidades con un gran dinamismo demográfico y comunidades en las que domina, por el contrario, una cierta atonía, tal como puede observarse en el mapa adjunto.

Dinamismo demográfico en España

  • Las provincias y comunidades más dinámicas (Madrid, Alicante, Málaga, Canarias, Baleares, etc.) crecen por encima de la media española debido a diversos factores, como son el mayor peso de una cultura más natalista, el dinamismo de la actividad económica, o el rejuvenecimiento demográfico por la inmigración.
  • Las comunidades con menor dinamismo demográfico (Castilla y León, Asturias, Galicia o Extremadura) suelen tener en común el envejecimiento de su población, que va ligado a tasas de crecimiento natural muy bajas o negativas. Su atonía se debe, entre otras cosas, al peso que la emigración ha tenido en estos territorios, el estancamiento económico tras la crisis de los años 70 y el consiguiente menor impacto demográfico de la inmigración en ellos.

1.2.2. Los movimientos migratorios

España, como ya hemos visto en capítulos anteriores, ha sido un país en el que ha dominado tradicionalmente la emigración. Sólo en las últimas décadas la inmigración ha llegado a tener un peso importante en su crecimiento demográfico. Por lo que se refiere a la distribución de la población en el territorio, cabe destacar el papel que, en el pasado, desempeñó el éxodo rural (migración del campo a la ciudad), aunque hoy se sitúe en valores muy bajos.
Para su análisis más detallado, podemos dividir las migraciones entre aquellas que se desarrollan dentro de las fronteras del estado, o interiores, y aquellas que tienen como origen o destino, otros estados, o migraciones exteriores.

  • Las migraciones interiores en la actualidad, a diferencia de lo ocurrido durante el siglo pasado, se caracterizan por una gran heterogeneidad en cuanto a perfiles y edades protagonistas, lugares de origen y destino, causas o motivaciones. Las más comunes tienen que ver con el fenómeno de la concentración de actividad económica en las grandes ciudades, que ha expulsado a cientos de miles de jóvenes de aquellas zonas más céntricas y mejor comunicadas, cuyos precios han quedado fuera del alcance de los sueldos medios. Atasco Madrid
    Se crean así los movimientos pendulares, desplazamientos de ida y vuelta de frecuencia diaria entre la residencia y el trabajo o lugar de estudio, o de frecuencia semanal por motivos  de ocio o estudio (fines de semana), movimientos que suelen ocasionar problemas de congestión de las vías de acceso principales.
    También es reseñable la pérdida de peso de las migraciones entre provincias o comunidades autónomas (salvo en el caso de Madrid y sus provincias vecinas), frente a las migraciones dentro de la propia comunidad autónoma e, incluso, de la propia provincia. Así mismo, también ha cambiado la migración entre municipios, siendo hoy los pequeños y medianos los que presentan saldos migratorios positivos frente a las capitales de provincia y grandes ciudades.
  • Las migraciones exteriores han tenido en España, tradicionalmente, la forma de emigración hacia América (hasta mediados del siglo XX) o hacia Europa (entre mediados de los años 1960 y 1975). Hoy en día, sin embargo, existe un claro predominio de la inmigración que, salvo durante los años más duros de la crisis, ha permitido un notable y constante crecimiento de la población española al implicar en ella a jóvenes y adultos jóvenes, en edad de tener hijos. construcción
    La necesidad de mano de obra vinculada al desarrollo de nuevos subsectores económicos o al resurgir de otros, como la construcción y el turismo, atrajeron gran cantidad de migrantes procendentes de hispanoamérica (con la ventaja de compartir el mismo idioma) o de Europa del este, especialmente de países miembros la Unión Europea. Las zonas de destino fueron, sobre todo, las grandes metrópolis como Madrid o Barcelona, y las áreas más dinámicas económicamente, en especial el eje Ebro-Mediterráneo y las zonas turísticas insulares.
    Como ya hemos indicado, desde el punto de vista demográfico, la inmigración tiene como consecuencia más importante, el haber generado un saldo migratorio positivo que, en los últimos años ha compensado el crecimiento natural negativo, para dar lugar a un importante crecimiento real de la población.

 

1.3. La estructura de la población española.

En la siguiente página se dan las pautas para el comentario de pirámides de población y un ejemplo de análisis y comentario de una de ellas:

https://geoblografia.com/?s=piramides

 

2. Los espacios urbanos en España

No es fácil definir, hoy en día, el término ciudad. Los rasgos que nos permitían calificar a un núcleo de población como urbano (alta densidad edificatoria, elevada población, diversidad funcional, actividades secundarias y terciarias, etc.) hoy también los podemos encontrar en áreas no urbanas. Si a ello unimos la existencia de grandes aglomeraciones producto de la fusión de varias ciudades, que se extienden por áreas cada vez más grandes, actualmente se tiende a hablar de fenómeno urbano.

Pamplona desde el aire

En cualquier caso, si tenemos que delimitar de alguna forma el concepto de ciudad, deberemos combinar criterios cuantitativos (10.000 habitantes en el caso de España), criterios cualitativos tradicionales (morfológico, funcional y sociológico) y el criterio espacial, que se basa en la capacidad para organizar el espacio que rodea a la ciudad, sobre el que ejerce una influencia clara y directa.

2.1. El proceso de urbanización

La ciudad actual es el resultado de una evolución en el tiempo, en la que han ido dejando su huella factores muy diversos. Entre ellos, cabe destacar las funciones que ha ejercido a lo largo de su historia (defensivas, religiosas, económicas, etc.), las actividades económicas a las que se han dedicado sus habitantes, el crecimiento de su población y de la superficie ocupada, el desarrollo tecnológico y el gusto estético de cada período, así como las vicisitudes históricas (Revoluciones, actuaciones urbanísticas, incendios, guerras, etc.) por las que ha atravesado.

A lo largo del último milenio, podemos afirmar que ha existido una tendencia a la concentración de la población española en las ciudades, denominada proceso de urbanización, que ha ido en paralelo al progresivo abandono del campo, o éxodo rural. Dicha tendencia fue apenas reconocible durante los siglos de la Edad Media y de la Edad Moderna, pero se acentuó a partir de mediados del siglo XIX, cuando tiene lugar el inicio de la industrialización y el proceso de urbanización se hace patente al superar la población urbana a la rural, hasta alcanzar en la actualidad el 80% del total.

sistema-urbano-15-638

Así, en España, el proceso de urbanización, se divide en dos grandes fases, además de una tercera que se refiere a los cambios que la ciudad actual experimenta de acuerdo con los procesos de terciarización y globalización de la economía:

  • La urbanización preindustrial: abarca desde los orígenes del fenómeno urbano en la península Ibérica, en época de las colonizaciones fenicia y griega (Cádiz, Ampurias, Cartagena, etc.), hasta mediados del siglo XIX. La mayor parte de las ciudades actuales aparecen en esta fase, consolidándose como tales, bien durante la dominación romana (Barcelona, Tarragona, Zaragoza, Lugo, Mérida, etc.), bien en la época medieval, tanto en las regiones musulmanas (Murcia, Almería, Badajoz, etc.) como en las cristianas (Oviedo, Burgos, Zamora, etc.) Durante la Edad Moderna, no aparecieron nuevas ciudades, sino que las existentes crecieron o se estancaron en función de las vicisitudes políticas y económicas por las que atravesaron, destacando en esta época Sevilla, Valladolid o Madrid. Esta última, convertida en capital del reino, creció hasta convertirse a principios del siglo XIX en la mayor de España.
    Al finalizar esta fase, la tasa de urbanización en España, rondaba el 10%.
  • La urbanización industrial: Abarca hasta finales del siglo XX y durante esta época la tasa de urbanización experimentó un gran crecimiento, hasta alcanzar casi el 75%. Los factores impulsores fueron de tipo administrativo (nueva división provincial y creación del nuevo estado liberal durante el siglo XIX) y económico-social, con los inicios de la industrialización y el éxodo rural.
  • La urbanización postindustrial: Desde comienzos de los años 80, se ha producido, por un lado, una clara desaceleración del proceso de urbanización (la tasa apenas ha aumentado desde entonces, aunque las áreas urbanizadas han seguido creciendo); por otro lado, cambios muy importantes en la morfología y el desarrollo de las ciudades, relacionados con los procesos de terciarización y de globalización de la economía, así como con nuevas prioridades como la sostenibilidad.

 

2.2. La morfología urbana

La morfología urbana es la fisonomía externa de la ciudad, que se genera a partir  del conjunto de volúmenes y vacíos que la componen y de la disposición espacial de los mismos.  Los volúmenes son lo edificios, los monumentos, los parques arbolados y las instalaciones de todo tipo, mientras que los vacíos estarían representados por las calles, avenidas, plazas y jardines. La morfología de una ciudad depende de muchos factores, entre los que destacan los siguientes:

  • El emplazamiento, o espacio concreto sobre el que se asienta la ciudad, el cual, a su vez, depende del medio físico (el relieve)y de la función original que desempeñaba la ciudad.
  • La situación, o posición relativa de la ciudad respecto a otros elementos del territorio (otras ciudades, vías de comunicación, costa, etc.) y que depende de la función que cumple la ciudad en ese territorio (administrativa, militar, comercial, etc.)
  • La construcción, que incluye la edificación (colectiva o individual) y la trama urbana (o disposición de los edificios).
  • Los usos del suelo: residencial, industrial, comercial, etc.

El Plano urbano es una representación de la ciudad en dos dimensiones, en la que se puede ver, en conjunto, la distribución de los espacios construidos (o cerrados) y los espacios libres (abiertos o de comunicación).  Los planos deben ser lo más detallados posible y en ellos aparece la información necesaria para conocer y controlar la ciudad. Existen tres tipos de planos básicos:

  • Irregular, en el que la trama no tiene ejes claros que organicen el espacio urbano y las calles se trazan de forma irregular.
  • Radiocéntrico, en el que la disposición de los espacios construidos y las calles se ordena a partir de un núcleo central.  De él parten, como radios, las principales vías de la ciudad, que son cortadas por otras que forman anillos en torno al centro.
  • Ortogonal, también llamado en cuadrícula o en damero, en el que las calles se disponen formando ángulos rectos al cruzarse unas con otras.

Observa el plano medieval de Aranda de Duero, el de Vitoria de 1846 y el actual de Valencia:  ¿Cuál crees que es la diferencia más relevante en la elaboración de dichos planos?  ¿Qué diferencias existen entre las tres ciudades, según su plano?  ¿Existe en el plano de Valencia algún sector que recuerde la trama urbana representada en el de Aranda o el de Vitoria?  ¿Cómo describirías la morfología del resto de la ciudad de Valencia?

Plano medieval de Aranda de Duero.

Plano de Vitoria de 1846

Plano de Valencia.

En el plano  queda visible, no solo la morfología general urbana, sino también las partes que constituyen la ciudad, cada una con unas funciones, una historia y una morfología diferenciadas, perfectamente reconocibles en él, como se aprecia en el último de los planos.

 

2.3. Estructura urbana

La estructura urbana es el conjunto de áreas interrelacionadas que componen una ciudad, diferenciadas por sus funciones y su morfología.  Se trataría del resultado final del proceso de urbanización, que habría ido añadiendo a la ciudad española, las siguientes áreas:

  • El casco antiguo, es decir la parte de la ciudad que se hereda de la época preindustrial y que, en muchas ocasiones, es el núcleo originario de la misma.  El hecho de haber estado rodeada de murallas le suele dar un carácter compacto, la carencia de medios de transporte numerosos y de gran tamaño hizo que las calles fueran estrechas y la trama irregular (Toledo, Córdoba o Granada.) o en cuadrícula en aquellas ciudades nuevas o con herencia romana (Tarragona, Briviesca o La Carolina).
    casco-historico-segovia-aereo

    Centro histórico de Segovia

    La industrialización introdujo en el casco antiguo algunas transformaciones importantes (derribo de las murallas, apertura de grandes vías y plazas, renovación de la edificación con estilos constructivos nuevos, etc.) como resultado de las nuevas necesidades y las nuevas técnicas y medios de transporte. Hoy en día son zonas de uso administrativo, comercial, cultural y/o turístico y con escasa población residente.

  • Ensanches burgueses y nuevos barrios, producto del surgimiento y expansión de la ciudad industrial en España, desde mediados del siglo XIX hasta el primer tercio del XX.
    a) El Ensanche  se construye siguiendo un plano en cuadrícula y responde al deseo de expansión urbana ordenada y planificada de la nueva burguesía industrial y comercial.  Los primeros y mejores ejemplos de ensanches en España son los de Barcelona y Madrid. Los proyectos iniciales de ensanches urbanos contemplan un uso fundamentalmente residencial, con una baja densidad edificatoria y amplios espacios verdes y de comunicación que ofrecieran a sus ocupantes (burgueses y clase media alta) una alta calidad de vida.  Sin embargo, a medida que el valor del suelo fue elevándose, la trama se densificó, la edificación se verticalizó (aumento del número de alturas de los edificios) y fue apareciendo un uso terciario del suelo (comercial y administrativo) que no estaba previsto inicialmente. Hoy en día, los sectores más céntricos, renovados estéticamente, se han convertido en zonas de alta calidad urbana  especializadas en el sector terciario.

    b) Los barrios obreros e industriales del extrarradio son el necesario complemento al ensanche burgués.  Lejos de éste, junto a las áreas industriales que fueron creciendo en las zonas del extrarradio, surgieron extensas barriadas que acogían a la población inmigrante procedente del campo (éxodo rural).  La trama y la tipología de los edificios de estos barrios eran muy variadas, yendo desde la autoconstrucción y la trama irregular hasta algunas zonas que eran planificadas por los gobiernos municipales o por los dueños de la industria, para albergar a las familias obreras con los servicios esenciales.

    chabolismo

    Chabolismo en algún lugar del extrarradio de Madrid, 1950. Hugo Willmar

    En la actualidad, el crecimiento de la ciudad ha convertido a muchas de estas áreas en espacios céntricos, lo que ha revalorizado el suelo que ocupan y ha impulsado su remodelación o, en el caso de las zonas industriales desmanteladas, la creación de nuevos barrios residenciales o de servicios.

    c) Los barrios o “ciudades” jardín, se concibieron en principio como zonas de residencia obrera y de clase media, a partir de un urbanismo “utópico” que quería recrear la vida en la naturaleza con el objetivo de buscar la felicidad de los residentes.En España hubo varias experiencias en distintas ciudades que tuvieron un éxito desigual, pero el ejemplo más desarrollado fue el de la Ciudad Lineal de Arturo Soria, en Madrid, que se articulaba en torno a una gran calle que contenía todos los servicios básicos, flanqueada por manzanas formadas por casas unifamiliares.  Aunque la idea era rodear toda la periferia madrileña, sólo llegó a construirse el sector noreste.  Actualmente, debido a la integración en el casco urbano de Madrid y la revalorización del suelo, las casas unifamiliares han ido siendo sustituidas por construcciones en altura y zonas comerciales.

    Ciudad Lineal de Arturo Soria.

  • La Periferia urbana actual.  El crecimiento urbano que se produce en España desde 1950, estuvo protagonizado por la expansión industrial y residencial.  Esta última responde a diferentes tipologías, en función de factores como la calidad ambiental, la comunicación con el centro de la ciudad y, por supuesto, el precio del suelo.  Así, tendríamos diferentes tipos de barrios: a) Barrios marginales de infravivienda o poblados de “chabolas”, que surgen de forma espontánea en las áreas más marginales y de peor calidad ambiental de las ciudades durante el momento álgido del éxodo rural (década de los años 50). b) Barrios de viviendas de promoción oficial, construidos a iniciativa del estado para paliar en lo posible el problema de la inmigración masiva y el crecimiento de los barrios de chabolas.  Su mayor desarrollo se alcanzó entre los años 50 y 60. c) Poligonos de vivienda de promoción privada, surgidos a partir de 1960, generalmente compuestos por edificios de gran altura y de estructura geométrica.  Recientemente (años 80 y 90) han aparecido barrios de manzana cerrada, de mayor calidad y ocupados preferentemente por la clase media acomodada. d) Áreas de vivienda unifamiliary trama abierta, surgidas a partir de finales de la década de los 80, han adquirido una gran dimensión en las periferias urbanas de muchas ciudades españolas en los últimos años (y especialmente en áreas turísticas) muy ligada a la difusión del uso del automóvil.Hoy en día, en esta periferia urbana han surgido también nuevas áreas industriales (polígonos industriales, parques empresariales y parques tecnológicos), así como grandes centros comerciales y otras áreas de equipamiento (sanitario, educativo, etc.)

Sobre las siguientes imágenes, una vista por satélite y el plano de la ciudad de Pamplona, puedes probar a identificar cada una de las partes antes comentadas y explicar su forma, organización interna e integración con el resto de las partes de la ciudad:

Vista de satélite de Pamplona.

Vista de satélite de Pamplona.

Plano de Pamplona.

Plano de Pamplona.

Por último, el crecimiento urbano reciente, de la mano de la expansión económica que han experimentado algunas regiones y ciudades españolas, ha originado lo que se conoce como aglomeraciones urbanas, es decir, la fusión en un continuo urbano de diversos núcleos preexistentes.  Se distinguen los siguientes tipos:
a) Áreas metropolitanas, formadas por una ciudad principal y los municipios del entorno, como por ejemplo ocurre en Madrid, Barcelona o Bilbao).
b) Conurbaciones, formadas por el crecimiento paralelo de dos o más ciudades hasta unirse en un continuo urbano.  Cada ciudad mantiene su independencia desde el punto de vista económico y administrativo. En España son propias de zonas turísticas: un ejemplo lo tenemos en la conurbación Alicante – Elche – Santa Pola.
c) Regiones urbanas, que son aglomeraciones urbanas discontinuas formadas a partir del crecimiento de núcleos de diferente tamaño y funciones.  Un ejemplo lo constituye el centro de Asturias, con Gijón, Oviedo, Avilés, Mieres y Langreo.
d) Megalópolis, o aglomeración urbana suprarregional, constituida por ciudades, áreas metropolitanas, conurbaciónes  y regiones urbanas de diversa extensión e importancia.  En España podría considerarse como tal el eje mediterráneo (desde Gerona – Barcelona hasta Cartagena).

 

2.4. Problemas de las ciudades españolas y ordenación del espacio urbano

La expansión del fenómeno urbano hasta ocupar enormes extensiones de terreno y afectar a la mayor parte de la población, ha generado, especialmente en países desarrollados como España, problemas de diversa índole que podemos agrupar de la siguiente forma:

  • Problemas derivados de la aglomeración urbana, que se traducen en una excesiva presión sobre los espacios no urbanizados, la constante elevación del precio del suelo, y la creación, alrededor de las ciudades, de amplísimas áreas de abastecimiento y equipamientos que provocan congestión y dificultades para el tráfico y “devoran” grandes cantidades de agua, energía y otros recursos.
  • Problemas socioeconómicos. Además del mencionado aumento del precio del suelo, la terciarización ha generado en las ciudades una transformación de funciones y de usos del suelo de gran envergadura, que se ha saldado con problemas de desempleo, estrés, marginación, hacinamiento, delincuencia, desarraigo, etc. En los últimos años, la presión ejercida por el turismo y otras actividades terciarias en el centro de las ciudades, ha llevado al abandono y la pérdida de las funciones tradicionales de estas áreas, verdadera ¨esencia¨ de la ciudad.
  • Problemas medioambientales. Son, quizás, los más conocidos y preocupantes, al menos en el mundo desarrollado. Entre ellos, destacan la existencia de microclimas urbanos (islas de calor), la contaminación atmosférica (elevadas concentraciones de metales pesados), la contaminación acústica y lumínica, y la generación de cantidades enormes de residuos sólidos o líquidos de difícil eliminación.

Contaminación-en-Madrid-vista-desde-la-Avenida-de-América

La búsqueda de una solución a estos problemas pasa por la ordenación y planificación urbana. En este sentido, hay que tener en cuenta que, en la producción (o creación) del espacio urbano, intervienen diversos agentes, cada uno con diferentes intereses y objetivos. Son los propietarios y promotores del suelo, los empresarios industriales o de servicios, la ciudadanía y, finalmente, los poderes públicos.

El urbanismo sería la respuesta ordenada a dicho conflicto de intereses y a los problemas derivados de ello, mediante la aplicación práctica de principios teóricos viables, es decir, mediante la planificación. A lo largo de la historia reciente, sobre todo desde el gran crecimiento experimentado por las ciudades con la industrialización, se han puesto en marcha grandes planes de ordenación del espacio urbano, tal como se ha visto en el apartado correspondiente dentro del estudio de la estructura urbana. Producto de ello serían los ensanches burgueses, como tipo de actuación urbanística muy común a finales del siglo XIX en España, u otros de carácter más singular y experimental, como la ¨Ciudad Lineal¨de Madrid.

Posteriormente, a mediados del siglo XX, durante la dictadura franquista, se pusieron en marcha los planes de ordenación urbana impulsados por el estado. Se aplicaban sobre el conjunto de la ciudad y dividían a ésta en zonas a las que se asignaba una función concreta. En la actualidad, la planificación y el ordenamiento del espacio urbano se ha descentralizado: las autonomías tienen las competencias exclusivas en ese campo, y los municipios realizan el planeamiento urbano, de acuerdo con la legislación. Utilizan para ello, instrumentos como  los planes generales, que regulan y ordenan, para períodos de tiempo determinados, tanto los usos del suelo y la edificabilidad, como las infraestructuras y la protección medioambiental; los planes parciales, para áreas concretas; y los planes especiales, que suelen centrarse en la solución o la prevención de problemas concretos en distintas áreas de la ciudad, tales como la degradación de centros históricos o el aumento de la demanda de nuevas áreas comerciales, residenciales, etc. (en la imagen, el plan Castellana Norte, en Madrid, actualmente en proyecto)

Visita APR 10-09-2015

La fuente legal para todo este tipo de actuaciones se encuentra en la llamada Ley del Suelo, o conjunto normativo que establece las bases para la ordenación y la explotación económica de los terrenos calificados como urbanos. Dicha ley se va actualizando a medida que cambian las circunstancias y las necesidades de las ciudades, o bien en función de la orientación política que cada gobierno dé a las mismas. La actual data de 2008, corregida y actualizada en 2015.

En términos generales, la tendencia más importante en la planificación y ordenación urbana actuales, es la sostenibilidad socioeconómica y ambiental, ligada al desarrollo de las smart cities, o ciudades inteligentes. Se trata de conseguir en ellas un equilibrio entre los distintos elementos que componen la ciudad (población, gobernanza, actividades económicas, edificación, infraestructuras, etc.), utilizando para ello las nuevas tecnologías de la comunicación y la eficiencia energética.

 

2.5. El sistema urbano español

Entendemos por sistema urbano el conjunto de ciudades (nodos) y las relaciones que establecen entre sí (flujos) dentro de un país. Dichas relaciones suelen generar un reparto de las funciones que ejercen y, según su tamaño, establecer la cantidad y variedad que cada una puede ofrecer a la población que vive en su área de influencia. Todo ello, crea una clara jerarquía entre las ciudades dentro del sistema que, normalmente, suele depender de su tamaño o población.

 

3. Información complementaria

Veamos a continuación un análisis de la población española a partir de dos pirámides de población del año 2011, la de Murcia y la de Asturias:

Piramide murcia 2012

Piramide Asturias 2013

Ambas pirámides encajan dentro del modelo general de los países con un índice de desarrollo humano alto, que muestran una típica forma de urna.  Representan poblaciones que han finalizado su transición demográfica y se caracterizan por un reducido crecimiento natural debido a bajas tasas de natalidad y mortalidad, a lo que se unen una muy pequeña mortalidad infantil y una elevada esperanza de vida, todo ello signo de una mejora de la calidad de vida que es consecuencia, en primer lugar, del proceso de urbanización español, que se acelera desde los años 60 del siglo pasado, y en segundo lugar, del desarrollo del estado de bienestar a partir de los años 80.
Desde el punto de vista de la estructura por edad, se trata, como se puede comprobar por la gran anchura de los grupos de edad más avanzados, en la parte superior de ambas pirámides, de poblaciones envejecidas que, no obstante, experimentan un repunte de la natalidad en los últimos 10 años, que se muestra nítidamente en la base de las mismas, y que se debe, más que a un cambio de tendencia en la natalidad, al efecto de la llegada de miles de inmigrantes adultos jóvenes, en edad de tener hijos y/o con comportamientos más natalistas.
Desde el punto de vista de la estructura por sexo, es muy clara la disimetría que se produce entre los hombres y las mujeres en las edades adultas-viejas y viejas (a partir de unos 40 años) a favor de las mujeres. Ello es debido a diversas causas: biológicas, laborales, hábitos más saludables, etc. que, en conjunto, han hecho que las mujeres hayan estado menos expuestas a factores de riesgo de muerte.
Respecto a sucesos demográficos que quedan reflejados en el perfil de la pirámide, como entrantes y salientes en la misma, cabe mencionar los siguientes:
– El hueco en la generación de los nacidos durante la Guerra Civil, entre 70 y 74 años es mucho más nítido en Asturias que en Murcia, dado que en esta última puede haber muchos pensionistas que se ha trasladado a esta comunidad por motivos de salud y por su clima.  Más abajo, en el grupo de edad de 40 a 44 también se observa un pequeño entrante que se corresponde con los hijos de los anteriores.
– Otro hueco o, más bien, una discontinuidad importante, lo encontramos en los grupos de edad por debajo de los 20/25 años, que se corresponden a los nacidos en los años de mayor contracción de la natalidad en España, iniciado a finales de la década de los años 80, y que alcanza su mínimo en el grupo de 10 a 14 años.
– El saliente que más destaca en ambas pirámides es el que abarca los grupos de edad de 30 a 39 años, que se puede relacionar, por un lado, con el final de la etapa del “baby boom” retardado, y sobre todo, con la afluencia de inmigrantes en relación con el auge de la construcción, el turismo y la economía española en general de los años 95 a 2010.

Sin embargo, se observan también claras diferencias entre una y otra región.  Trata de identificarlas y explicarlas siguiendo las pautas del comentario anterior.

La dinámica demográfica y la estructura por edades.

El siguiente texto está extraído del blog de Julio Pérez, profesor de demografía del CSIC y en él encontramos algunas de las claves para entender el funcionamiento de la dinámica demográfica y, por lo tanto, de la estructura de la población de un territorio:

“¿POR QUÉ CAMBIA LA ESTRUCTURA POR EDADES?

Los factores que pueden hacer cambiar el peso de unas edades respecto a otras no son otros que los que pueden modificar el volumen total de la población: la mortalidad, la natalidad y las migraciones.

a) Aparentemente, el descenso de la mortalidad constituye una causa obvia de que cada vez más personas alcancen una edad avanzada. Sin embargo, esta obviedad es falsa. La humanidad en su conjunto ha visto mejorar sustancialmente sus probabilidades de supervivencia sólo a partir de mediados del siglo XVIII. Hasta entonces apenas se habían superado los treinta años de esperanza de vida (en España no se alcanzan los cuarenta años hasta la primera década del pasado siglo). Sin embargo, iniciado ya el rápido ascenso de la esperanza de vida, la población no sólo no envejeció, sino que aumentó el peso de los jóvenes. La explicación debe buscarse en la elevadísima mortalidad infantil imperante hasta entonces. Una vez iniciadas las mejoras, las muertes evitadas de recién nacidos y de niños contribuyeron a acrecentar el peso de estos en el conjunto de la población. Sólo muy recientemente, en aquellos países donde la mortalidad infantil es ya muy reducida, la lucha contra la mortalidad se ha concentrado en la otra etapa de la vida en que es elevado el riesgo, es decir, en las edades avanzadas. Ahora sí puede decirse que el descenso de la mortalidad tiene por consecuencia el envejecimiento de la población, pero conviene recordar que este no ha sido el caso siempre ni lo es actualmente en todas partes.

b) La natalidad sí tiene un efecto inmediato en la pirámide de edades. Si es elevada, ensancha automáticamente la base, rejuveneciendo la población. Si es reducida produce el efecto contrario y, de hecho, esa es la explicación fundamental de la rapidez del envejecimiento demográfico de la población mundial y, sobre todo, de la de los países más ricos.

La natalidad, al igual que la mortalidad, ha sido elevada en las poblaciones humanas hasta hace muy poco, precisamente para compensar las escasas probabilidades de supervivencia hasta la edad adulta. Sin embargo, en poco más de un siglo, se están extendido pautas de baja fecundidad, empezando por Europa y extendiéndose al resto del mundo.

c) Las migraciones influyen en la pirámide de población porque no se reparten por igual entre las diferentes edades. Especialmente las grandes corrientes migratorias de nuestro siglo han tenido por protagonistas a jóvenes en busca de trabajo. Los efectos para los lugares de origen no se limitan a la despoblación y a la escasez de jóvenes. En cambio, los lugares de destino han visto rejuvenecer su estructura por edades con los recién llegados y con sus hijos. Este fenómeno puede no ser muy apreciable en grandes unidades geográficas como los continentes o los estados, pero es tanto más importante cuanto menor sea la unidad de análisis, y se convierte en fundamental en pequeñas áreas como los municipios. Si quiere entenderse el gran envejecimiento de las áreas rurales y de interior de la mayoría de los países desarrollados, así como la relativa juventud de las zonas urbanas, no son la mortalidad o la fecundidad las que deben centrar el análisis, sino las migraciones.

Mención aparte merecen las migraciones de la tercera edad, especialmente las que siguen a la jubilación. Se trata de un fenómeno incipiente, con casos notables como la creación en Estados Unidos de alguna extensa zona residencial en Florida o en California, pero limitado a estratos sociales hasta ahora minoritarios y de escasa relevancia estadística en comparación con los cambios de estructura por edades producidos por las migraciones de los jóvenes. “

Esperanza de vida en España.

En Geografía, no todos los conocimientos que aprendemos son inmutables.  Con el paso del tiempo, algunas ideas que eran válidas para un país (o para el mundo en su conjunto)  en un determinado momento, dejan de serlo porque han cambiado algunos de los valores a partir de los cuales las deducíamos.

Así, por ejemplo, hemos estudiado recientemente que, en España, la esperanza de vida, siendo elevada en general, lo es en mucha mayor medida para las mujeres que para los hombres.  Intenta recordar las razones que aducíamos para explicar este fenómeno (¡Ojo, recuerda también que las mujeres no trabajaban menos que los hombres!)

Pues bien, ahora vas a leer este artículo del diario El País en el que se anuncian cambios de cara al futuro en relación a este asunto.  Pincha sobre el siguiente enlace para acceder al texto, amplía tus conocimientos sobre el tema y trata de imaginar qué se dirá sobre la esperanza de vida en España dentro de unos cuantos años.

Las implicaciones económicas de la demografía y de los movimientos de la población.

Por otro lado, dada la relación existente entre economía y dinámica de la población, este artículo del diario El País puede resultar muy interesante para encontrar las claves de la evolución reciente y futura de la población española:

pobreza españa

Hoy, un nuevo artículo sobre la población en España a uno de enero de 2013, con datos del padrón continuo de habitantes, refleja ya algunas de las consecuencias de lo anterior:

poblacion españa

Una novedad en la dinámica demográfica reciente de España: noticia que hay que leer atentamente y comentarla desde lo que conocemos acerca de las migraciones recientes en España.  Pincha en el siguiente enlace a la noticia en la web de RTVE:

Si hablamos de migraciones, podemos analizarlas desde el punto de vista del territorio que se abandona (emigración) y del que recibe a los migrantes (inmigración).  Lógicamente, la población de un lugar puede, al mismo tiempo, sumar  un número determinado de inmigrantes  y  restar otro diferente de emigrantes.  La diferencia entre ambos es el saldo migratorio que, sumado al crecimiento natural, da lugar al crecimiento real de una población.

España fue, tradicionalmente, un país emisor de población, es decir, un país de emigrantes. Al menos hasta los primeros años 70, cuando la crisis mundial de la energía, detuvo en seco el crecimiento económico de los países industrializados del norte de Europa y EE.UU y Japón y, por lo tanto, la emigración hacia ellos.
Tras casi dos décadas de saldo migratorio equilibrado en nuestro país,  a partir de mediados de los 90, se hizo patente un claro predominio de la inmigración que ha continuado hasta el estallido de la actual crisis económica.

Para poder entender las migraciones es necesario conocer sus causas y su relación con otros parámentros.  Así, en el caso de España, tres son las que explican en mayor medida el “boom” inmigratorio de las últimas dos décadas:

1) El atractivo de España como lugar de segunda residencia (“subproducto” del turismo de sol y playa);

2) El crecimiento económico (basado principalmente en la construcción) que se inicia en la segunda mitad de los 90;

3) El envejecimiento demográfico y el aumento del nivel medio de cualificación de los trabajadores, que dio lugar a la disminución de la demanda de puestos de trabajo en los sectores básicos con empleo intensivo de mano de obra (agricultura, turismo y, una vez más, la construcción).

Era evidente que, ante una crisis duradera y de dimensiones globales, el crecimiento económico basado en una excesiva concentración de la actvidad en sectores muy sensibles, se vendría abajo. Una reducción drástica de la demanda no podía tener otra consecuencia que una adaptación a la baja de la oferta y, por lo tanto, quienes producían bienes y servicios (inmigrantes en el caso de los trabajos de menor cualificación) serían los primeros en empezar a quedarse en paro.

España dejaba de ser, a partir de ese mismo instante, un país atractivo para inmigrantes.  Y solo era cuestión de tiempo empezar a ver cómo trabajadores españoles cualificados en paro empezarían a hacer las maletas para marcharse a países con una estructura económica más sólida en busca de trabajo.